Yoga


El Yoga en la filosofía y en la práctica es incompatible con el Cristianismo

James Manjackal MSFS      Sitio web : http://www.jmanjackal.net/esp/esp.htm

Como cristiano católico nacido en el seno de una familia católica tradicional en Kerala, en la India, pero habiendo vivido entre hindúes; y ahora como religioso, sacerdote católico y predicador carismático en 60 países de los cinco continentes, creo que tengo algo que decir sobre los efectos perniciosos que tiene el yoga en la vida y en la espiritualidad cristiana. Se que hay un interés creciente por el yoga en todo el mundo, incluso entre los cristianos y que también ese interés se extiende a otras prácticas esotéricas y de la Nueva Era como el Reiki, la reencarnación, la acupresión, la acupuntura, la sanación pránica o pranoterapia, la reflexiología, etc. métodos sobre los que el Vaticano ha prevenido y avisado en su documento “Jesucristo, portador del agua de la vida”.

Para algunos el Yoga es un medio de relajación y de alivio de la tensión, para otros es un ejercicio que promueve la salud y el estar en forma y, para una minoría, es un medio para la curación de enfermedades. En la mente del católico medio, ya sea laico o del clero, hay mucha confusión pues el Yoga según se promueve entre los católicos no es exclusivamente ni una disciplina relacionada con la salud ni una disciplina espiritual sino que unas veces es una cosa, otras veces la otra, y frecuentemente una mezcla de las dos. Pero el hecho es que el Yoga es principalmente una disciplina espiritual y se que incluso hay sacerdotes y hermanas en seminarios y noviciados que aconsejan el Yoga como una ayuda para la meditación y para la oración. Es triste que hoy en día, muchos católicos estén perdiendo la confianza en las grandes prácticas espirituales y místicas para la oración y la disciplina que recibieron de grandes santos como Ignacio de Loyola, Francisco de Asís, Francisco de Sales, Santa Teresa de Avila, etc. y ahora sigan a espiritualidades y místicas orientales que provienen del Hinduismo y del Budismo. A este respecto, un cristiano sincero debería informarse sobre la compatibilidad del Yoga con la espiritualidad cristiana y sobre la conveniencia de incorporar sus técnicas en la oración y en la meditación cristianas.

¿Qué es el Yoga?. La palabra Yoga significa « unión », el objetivo del Yoga es unir el yo transitorio (temporal), « JIVA » con el (yo eterno) infinito « BRHAMAN », el concepto hindú de Dios. Este Dios no es un Dios personal, sino que es una sustancia impersonal espiritual que es uno con la naturaleza y el comos. Brahman es una sustancia impersonal y divina que “impregna, envuelve y subyacente en todo”. El Yoga tiene sus raíces en los Upanishads hindúes que son anteriores al año 1000 AC, y dice sobre el Yoga que “une la luz dentro de tí con la luz de Brahman”. “Lo absoluto está en uno mismo” dicen los Upanishads Chandogya, “TAT TUAM ASI” o “ESO ERES TÚ”. Lo Divino habita dentro de cada uno a través de Su representante microcósmico – el yo individual- llamado Jiva. En el Bhagavad Gita, el señor Krishna describe el Jiva como “mi propia parte eterna”, y afirma que “la alegría del yoga le llega al yogi que es uno con Brahman”. En el año 150AC, el yogi Patanjali explicó las ocho vías que guían las prácticas del Yoga desde la ignorancia a la iluminación – las ocho vías son como una escalera – Estas son: el autocontrol (yama), practica religiosa (niyama), posturas (asana), ejercicios de respiración (pranayama), control de los sentidos (pratyahara), concentración (dharana), contemplación profunda (dhyana), iluminación (samadhi). Aquí es interesante observar que las posturas y los ejercicios de respiración, que frecuentemente son considerados en occidente como todo el Yoga, son los pasos 3 y 4 hacia la unión con Brahman. El Yoga no es sólo un sistema elaborado de posturas y de ejercicios físicos, es una disciplina espiritual que pregona llevar el alma al samadhi, a la unión total con el ser divino. El samadhi es el estado en el que lo natural y lo divino se convierten en uno, el hombre y Dios llegan a ser uno sin ninguna diferencia. (Brad Scott: ¿Ejercicio o práctica religiosa? Yoga: Lo que el profesor nunca le enseñó en una clase de Hatha Yoga” en el Watchman Expositor Vol. 18, No. 2, 2001).

Este enfoque es radicalmente contrario al Cristianismo en donde claramente hay una distinción entre Creador y criatura, entre Dios y hombre. En el Cristianismo, Dios es el “Otro” y nunca “el mismo”. Es triste que algunos promotores del Yoga, Reiki o de otras disciplinas o meditaciones distorsionen algunas citas de la Biblia al citarlas aisladas para corroborar sus argumentos tales como: “sois templo de Dios” “el agua viva fluye en ti”, “estaréis en Mi y Yo estaré en vosotros” “ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mi” etc. sin entender el contexto ni el significado de estas palabras de la Biblia. Hay gente que retrata a Jesús incluso como a un yogui como actualmente podemos ver en imágenes de Jesús en conventos, capillas y presbiterios – ¡Jesús está representado en posturas de meditación de yogui!”

Decir que Jesús es “un yogui” es denegar Su divinidad, santidad y perfección intrínseca e insinúa que Él tenía una naturaleza imperfecta sujeta a la ignorancia y a la ilusión (Maya), y que necesitó ser liberado de su condición humana mediante la práctica y la disciplina del yoga. El yoga es incompatible con la espiritualidad cristiana porque es panteísta (Dios es todo y todo es Dios), y sostiene que existe una realidad única y todo lo demás es ilusión o Maya. Si sólo existe una realidad y todo lo demás es ilusorio, no puede haber ninguna relación ni amor. El Centro de la fe Cristiana es la fe en la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas en un solo Dios, el modelo perfecto de relación amorosa. El Cristianismo es todo sobre relaciones con Dios y entre los hombres. “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón con toda tu alma y toda tu mente. Este es el principal y el primer mandamiento. El segundo es semjeante a éste: Amarás al prójimo como a ti mismo” (Mt 22: 37-39).

En el Hinduísmo, el bien y el mal, lo mismo que el dolor y el placer son ilusorios (Maya) y por lo tanto irreales. Vivekananda, el icono más respetado del Hinduismo moderno, decía: “el bien y el mal son uno y lo mismo” (Vivekananda. “The yogas and other Works”, publicado por Ramakrishna Vivekananda Centre NY, 1953). En el Cristianismo, la cuestión controvertida del pecado como una ofensa contra la Santidad de Dios es inseparable para nuestra fe, porque el pecado es la razón por la que necesitamos un Salvador. La Encarnación, la Vida, la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Jesús son para nosotros medios de salvación, es decir, para liberarnos del pecado y de sus consecuencias. No podemos ignorar esta diferencia fundamental a la hora de absorber en la Espiritualidad Cristiana al Yoga y a otras técnicas de meditación orientales. En el mejor de los casos el Yoga es una práctica pagana y en el peor es una práctica oculta. Esta es la religión del anticristo (el hombre que se hace Dios) y por primera vez en la historia está siendo practicada frenéticamente en el mundo occidental y en América. Es ridículo que maestros de Yoga lleven incluso una cruz o algún símbolo cristiano, engañan a la gente diciendo que el Yoga no tiene nada que ver con el Hinduismo y dicen que es sólo cuestión de aceptar a otras culturas. Otros han intentado enmascarar al Yoga con apelativos cristianos denominándole “Yoga Cristiano”. Esta no es una cuestión de aceptar la cultura de otro pueblo, es una cuestión de aceptar otra religión que es irrelevante para nuestra religión y de conceptos religiosos.

Es una pena que el Yoga se haya expandido tan frenéticamente desde los jardines de infancia hasta todo tipo de instituciones de medicina, psicología etc. llamándose a si mismo ciencia cuando no lo es en absoluto; y se está vendiendo bajo la etiqueta de “terapia de relajación”, “auto-hipnosis”, “visualización creativa”,”centering”, etc. El Hatha Yoga, está ampliamente difundido en Europa y en América como método de relajación y como ejercicio no agotador, es uno de los seis sistemas reconocidos del Hinduismo ortodoxo, en su origen es religioso y místico, y es la forma más peligrosa de Yoga (Dave Hunt, “the seduction of Christianity” página 110). Recordad las palabras de San Pablo: “No os maravilléis, pues también Satanás se disfraza de ángel de luz” (II Cor 11: 14). Es cierto que mucha gente se ha sanado por medio del Yoga y de otras formas orientales de meditación y oración. Aquí es donde los cristianos deberían preguntarse a sí mismos si necesitan una sanación y beneficios materiales o a su Dios, Jesucristo en el que creen, y Quién es la fuente de todas las sanaciones y de la buena salud.

El deseo de llegar a ser Dios es el primer y el segundo pecado en la historia de la creación según está registrado cronológicamente en las Biblia: “Te decías en tu corazón: El cielo escalaré, encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono; en el monte de la asamblea me sentaré, en lo último del norte. Subiré a las alturas de las nubes, seré igual que el altísimo”(Is 14: 13-14). La serpiente le dijo a la mujer: « ¡No, no moriréis! Antes bien, Dios sabe que en momento en que comáis se abrirán vuestros ojos y seréis como dioses conocedores del bien y del mal » (Gen 3: 4-5). La filosofía y la práctica del Yoga están basados en la creencia de que el hombre y Dios son uno. Se enseña a poner el énfasis en uno mismo en lugar de en el Único y Verdadero Dios. Se anima a los que participan a buscar las respuestas a los problemas y cuestiones de la vida en su mente y en su conciencia en vez de buscar soluciones en la Palabra de Dios a través del Espíritu Santo, como sucede en el cristianismo. Se deja a uno, sin lugar a duda, expuesto al engaño del enemigo de Dios que busca víctimas a las que pueda arrancar de Dios y de la Iglesia (IPed  5: 8).

En los últimos ocho años, he predicado la palabra de Dios principalmente en los países europeos que en tiempos fueron la cuna del cristianismo, y de donde salieron evangelizadores y misioneros, mártires y santos. ¿Podemos llamar a Europa cristiana ahora?. ¿No es cierto que Europa ha borrado de su vida todos sus valores y conceptos cristianos? ¿Por qué se avergüenza Europa de reconocer sus raíces cristianas?. ¿Dónde están los valores morales y la ética que desde hace siglos se practicaban en Europa y que fueron llevados a otras civilizaciones y culturas a través de la proclamación valiente del Evangelio de Cristo? ¡Por sus frutos conoceréis el árbol! Yo creo que estas dudas y confusiones, la apostasía e infidelidad, la frialdad religiosa y la indiferencia han llegado a Europa a partir de que fueron introducidos en Occidente la mística y las meditaciones orientales, las prácticas esotéricas y las de la Nueva Era.

En mis retiros carismáticos, la mayoría de los participantes vienen con diferentes problemas morales, espirituales, físicos o psíquicos para ser liberados y sanados y para recibir una nueva vida mediante la fuerza del Espíritu Santo. Con toda la sinceridad de mi corazón, puedo decir que entre el 80 y el 90% de los participantes han estado en el Yoga, el Reiki, la reencarnación, etc. que son prácticas religiosas orientales. Allí han perdido la fe en Jesucristo y en la Iglesia. En Croacia, Bosnia, Alemania, Austria e Italia he tenido casos claros en los que individuos poseídos por el poder de la oscuridad gritaban “Yo soy Reiki”, “Yo soy el Sr. Yoga”. Ellos mismos se identificaban a estos conceptos como si fueran personas mientras yo dirigía una oración de sanación por ellos. Posteriormente tuve que hacer una oración de liberación sobre ellos para liberarles de la posesión del maligno.

Hay personas que dicen: “no hay nada de malo en la práctica de estos ejercicios, basta con no creer en la filosofía que hay detrás”. Sin embargo los promotores del Yoga, Reiki, etc, afirman claramente que la filosofía y la práctica son inseparables. Por eso un cristiano no puede en ningún caso aceptar la filosofía y la práctica del yoga, ya que el Cristianismo y el Yoga son dos puntos de vista que se excluyen mutuamente. El Cristianismo ve al pecado como el principal problema del hombre, lo considera como un fracaso a la hora de ajustarse tanto a los estándares como al carácter de un Dios moralmente perfecto. El hombre está distanciado de Dios y necesita la reconciliación. La solución es Jesucristo “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Por la muerte de Jesús en la cruz, Dios ha reconciliado consigo al mundo. Ahora llama a los hombres a recibir en libertad todos los frutos de su salvación sólo a través de la fe en Cristo. A diferencia del Yoga, el Cristianismo ve la redención como un regalo gratuito que sólo puede ser recibido y nunca ganado o alcanzado a través del propio esfuerzo o con obras. Lo que se necesita hoy en Europa y en muchos sitios es la proclamación enérgica del mensaje de Cristo que viene de la Biblia y que es interpretado por la Iglesia para evitar dudas y confusiones que se difunden en Occidente entre muchos cristianos, y llevarles al Camino, la Verdad y la Vida: Jesucristo. Sólo la verdad puede hacernos libres.


APÉNDICE I

Yoga: ¿Son separables la teoría y la práctica?
John Ankerberg y John WeldonLa premisa básica de la teoría del yoga es la unidad esencial de toda existencia: Dios, el hombre y toda la creación son en el fondo una realidad divina. Un editorial del “Yoga Journal” muestra esta premisa básica:

Todos somos conscientes de que yoga significa “unión” y que la práctica del yoga une el cuerpo, la respiración y la mente, los centros de energía inferiores y superiores y finalmente el yo con Dios, o Ser supremo. Pero, en términos generales, el yoga dirige nuestra atención a la unidad o a la unicidad subyacente en nuestras experiencias fragmentadas y a nuestro mundo igualmente fragmentado. La familia, los amigos, la guerrilla Druze en el Líbano o la gran migración de ballenas hacia el norte – todo comparte la misma naturaleza esencial [divina] (594:4) .

Esto es por lo que el yoga físico y la Filosofía oriental son mutuamente interdependientes, en el fondo, no se puede tener lo uno sin lo otro. David Fetcho, un investigador con una larga experiencia en la teoría y en la práctica del yoga, afirma:

El yoga físico, según su definición clásica, es  intrínseca y funcionalmente incapaz de ser separado de la metafísica de las religiones orientales. El practicante occidental que intente hacer esto lo está haciendo desde la ignorancia y en peligro, tanto desde el punto de vista del yogui como desde el punto de vista cristiano. (725:2) .

Una de las mayores autoridades dentro del yoga kundalini es Gopi Krishna. En su  artículo “El auténtico objetivo del yoga” dice: “El objetivo del yoga es pues el alcanzar el estado de unidad o la unicidad con Dios (Brhaman), [y] seres espirituales… »  (592:14)

Feuerstein y Miller, autoridades en yoga, comentan que las posturas (asanas) del yoga y sus técnicas de respiración (pranayama) son mucho más que simples ejercicios físicos:

Otra vez, vemos que el control de la energía vital (prana) por medio de la respiración, así como con los asanas, no son  meramente ejercicios físicos, sino que están acompañados de ciertos fenómenos psicomentales. En otras palabras, todas las técnicas que se encuadran bajo los epígrafes de asanas y pranayama, como por ejemplo los mudras y los bandhas (posiciones físicas y gestos simbólicos del cuerpo que utilizan el pranayama y la concentración para propósitos físicos y espirituales) del Hathayoga, son ejercicios psicosomáticos. Este punto desafortunadamente es poco conocido por los que practican en occidente…  (593:27-28)

De hecho, la práctica del yoga está destinada para validar la teoría oculta del yoga. Y como señalamos, la teoría del yoga enseña que todo es, en su auténtica naturaleza interna, divino – no sólo divino sino que en el fondo igual a cualquier otra cosa – cualquier otra cosa desde Dios y el diablo, un atleta o el virus del SIDA.

La teoría del yoga enseña también que en su naturaleza exterior, todo es maya o ilusión. Por ejemplo, el hombre solamente es divino en su espíritu interior; su ”naturaleza externa” con cuerpo y personalidad son en el fondo una ilusión que le separa del conocimiento de su divinidad interior real. Por tanto, otro propósito del yoga debe ser el desmantelar la personalidad externa – la parte ilusoria del hombre – para que la supuesta divinidad impersonal pueda “emerger” progresivamente desde dentro de su conciencia escondida (…)

Esto es por lo que a los que practican yoga sólo por razones de salud física o mental son en el fondo víctimas de un juego de confianza. Se les promete una mejor salud y pocos de ellos sospechan que el objetivo del yoga es destruirles como individuos. Como comentan las autoridades en yoga Feuerstein y Miller, el yoga trae consigo “un progresivo desmantelamiento de la personalidad humana que termina en una abolición completa. Con cada paso del yoga (anga), lo que llamamos ‘hombre’  es demolido un poco más.  (593:8).

En su libro “Yoga como método de liberación”, Moti Lal Pandit observa que (como en el budismo) “ el objeto del yoga  es realizar la libración de la condición humana. Para lograr esta liberación, han sido concebidos diversos métodos psicológicos, físicos, mentales y místicos. Todos estos métodos son antisociales (a veces antihumanos) en los que el yoga prescribe una forma de vida que dice: esta vida mortal no vale la pena vivirla. »  (595:41) .

El yoga es después de todo una práctica religiosa que pretende producir la “unión” con una realidad impersonal y última como Brama y Nirvana. Si la realidad última es impersonal ¿qué valor tiene entonces nuestra personalidad? Para que una persona logre la unión con Brama, su “yo” falso debe ser destruido y sustituido por la conciencia de su auténtica naturaleza divina. Ese es el auténtico objetivo del yoga (…) Si examinamos con más detalle la teoría del yoga es más fácil comprender porqué la práctica del yoga tiene semejantes objetivos específicos y ocultos.

Uno de los textos más autorizados sobre la teoría del yoga según la perspectiva hindú es el texto de Pantajali sobre el raja yoga titulado “Yoga Sutras” (p.ej. 596).En este texto se desarrollan las tradicionales ocho “ramas”o partes del yoga. Estos están definidos dentro del contexto de la cosmovisión hindú básica (reencarnación, karma, y moksha, o liberación) y están destinados a apoyar y reforzar las creencias hindúes. Cada “rama” tiene un objetivo espiritual y juntas forman una unidad. Las ramas son:

Yama (auto-control, comedimiento, devoción a los dioses [p.ej. Krishna] o el Dios final impersonal [p.ej., Brama]
Niyama (deidades religiosas, prohibiciones, observancia)
Asana (posturas propias de la práctica del yoga; estas representan el primer escalón en el asilamiento de la conciencia y son componentes vitales para la « trascendencia de la condición humana » 601:54)
Pranayama (el control y el gobierno de la respiración y de la supuesta energía dentro del cuerpo humano [prana] para desarrollar la salud espiritual [oculta], la consciencia y la  evolución)
Prayahara (control sensorial o privación, es decir, retirarle a los sentidos cualquier nexo con objetos externos)
Dharana (concentración profunda, o control mental)
Dhyana (contemplación profunda que parte de la meditación oculta)
Samadhi (instrucción en lo oculto o « realización en Dios [Brahman] » es decir, la « unión » de lo « individual » con Dios).

Dado que los ocho pasos son interdependientes, los pasos de “posturas” y “respiración” lógicamente no pueden separarse de los demás. Por tanto, esta interdependencia de los ochos pasos revela porqué  los ejercicios físicos del yoga están diseñados para preparar  al cuerpo a los cambios espirituales (ocultos) que supuestamente ayudarán a uno a darse cuenta de su estatus divino.

El concepto de prana (“respiración”) es la clave en el procedimiento. Pranayama se refiere al conocimiento y al control del prana, o energía mística,  no simplemente al control de la respiración física (979:592). Se cree que prana es la energía divina universal que se encuentra detrás del mundo material (asaka). Se dice que prana tiene cinco formas y es la manifestación de toda la energía. El Swami Nikhilananada lo describe en su Vivenakanda –El Yoga y otros trabajos como “ el infinito, la manifestación omnipresente del poder de este universo” (979:592). El control perfecto del prana le hace a uno Dios. Uno puede tener “conocimiento infinito, poder infinito, ahora”:

¿Qué poder en la tierra podrá no ser suyo?. El será capaz de mover el sol y las estrellas fuera de su sitio, de controlar todo el universo desde los átomos a los mayores soles. Este es el fin y el objetivo del pranayama. Cuando el yogi alcance la perfección no habrá nada en la naturaleza fuera de su control. Si el ordenara a los dioses o al alma de los muertos que vinieran, vendrían cumpliendo sus órdenes. Todas las fuerzas de la naturaleza le obedecerían como esclavos… El que controle el prana controlará con su propia mente todas las mentes … y todos los cuerpos que existen. (979:592-93)

El propósito del pranayama también es hacer surgir el poder enrollado en el chakra muladhara llamado kundalini:

  Entonces la naturaleza entera comenzará a cambiar y la puerta del conocimiento (mente) se abrirá. No necesitarás más los libros para adquirir conocimiento, tu mente se convertirá en tu libro, conteniendo un conocimiento ilimitado (979:605).

Siguiendo el Vivekananda, todas las manifestaciones de lo oculto se logran mediante el control del prana a través del yoga:

 En todos los países vemos sectas que tratan de lograr el control del prana. En este país hay sanadores, espiritualistas, científicos cristianos, hipnotizadores y demás. Si examinamos estas diferentes sectas, veremos que en el fondo de cada una está el control del prana, lo sepan o no. Si reduces todas las teorías, ese será el resultado. Es una única y misma fuerza la que están manipulando…así es que vemos que el pranayama incluye todo lo que es cierto incluso en el espiritismo. De forma similar, encontrarás que cuando cualquier secta o grupo de personas están intentando descubrir algo oculto, misterioso o escondido, están  realmente practicando algún tipo de yoga para controlar su prana. Encontrarás que donde sea que haya una manifestación de poder extraordinario, esto es la manipulación del prana (979:593,599)

En otras palabras, prana, Dios, y la energía oculta son una misma y única cosa. El que practique la respiración del yoga (pranayama) está, por definición, intentando manipular la energía oculta (divina).

Esta información es una parte de la sección sobre el tema del “Yoga” en la Enciclopedia de las Creencias de la Nueva Era, de John Ankerberg y John Weldon (Harvest House Publicaciones, Eugene, Oregon. 1996. pág. 600-602). El libro cubre un amplio repertorio de temas, incluye un extenso índice, y está muy documentado para facilitar más la investigación.

Los autores escriben:
Al ofrecer al lector una básica valoración crítica, teníamos tres objetivos en mente. Uno era documentar y criticar el impacto colectivo de la nueva espiritualidad en nuestra cultura. El otro era documentar la naturaleza o el potencial básicamente espiritista de estás prácticas y enseñanzas. Por último, queríamos describir y evaluar la validez o invalidez de los temas desde diferentes perspectivas como la científica, la ética, la médica y la bíblica. .

– Notas al pie –
Bibliografía numerada como en el libro. El primer número indica la referencia, el segundo número es el número de página.
593:4. Editorial, Yoga Journal, May/June 1984. Back
725:2. Dave Fetcho, « Yoga, » Berkeley, CA:Spiritual Counterfeits Project, 1978. Back
592:14. Gopi Krishna, « The True Aim of Yoga, » Psychic, January-February, 1973. Back
593:27-28. George Feuerstein, Jeanine Miller, Yoga and Beyond: Essays in Indian Philosophy, New York: ScSchocken1972. Back
593:8. George Feuerstein, Jeanine Miller, Yoga and Beyond: Essays in Indian Philosophy, New York:Schockenn, 1972. Back
595:41. Moti Lal Pandit, « Yoga as Methods of Liberation, » Update: A Quarterly Journal on New Religious Movements, Aarhus, Denmark: The Dialogue Center, vol. 9, no. 4, December 1985. Back
596. Rammurti S. Mishra, Yoga Sutras: The Textbook of Yoga Psychology, Garden City, NY: Anchor Books, 1973. Back
979:592. Swami Nikhilananda, Vinvekananda, the Yogas and Other Works, New York: Ramakrishna and Vinekananda Centre, 1953. Back
979:592. Swami Nikhilananda, Vinvekananda, the Yogas and Other Works, New York: Ramakrishna and Vinekananda Centre, 1953. Back
979:592. Swami Nikhilananda, Vinvekananda, the Yogas and Other Works, New York: Ramakrishna and Vinekananda Centre, 1953. Back
979:605. Swami Nikhilananda, Vinvekananda, the Yogas and Other Works, New York: Ramakrishna and Vinekananda Centre, 1953. Back
979:593,599. Swami Nikhilananda, Vinvekananda, the Yogas and Other Works, New York: Ramakrishna and Vinekananda Centre, 1953. Back


APÉNDICE II

Instructor alerta sobre las implicaciones espirituales del yoga
Jim Brown –  Journal Chrétien, Francia. 2 de feb. de 2007

Un ex profesor de yoga que se convirtió en cristiano evangélico afirma que le molesta la creciente popularidad de los programas de yoga en los colegios. Siente que añadir en el currículum de los colegios públicos el yoga basado en el hinduismo no es solo peligroso sino que viola el derecho constitucional establecido.

Más de 100 colegios públicos y privados en los Estados Unidos están enseñando yoga a los jóvenes mediante un currículo secular desarrollado por una mujer de California llamada Tara Guber. El programa que ha desarrollado para los escolares utiliza términos como “respiración  del conejito” para las respiraciones del yoga y el “tiempo-dentro” para la meditación. A pesar de lo inocuo que suena el programa, un instructor de yoga dice que el currículo de Guber y otros parecidos son una mala idea.

Mike Shreve fue instructor de yoga y meditación en cuatro Universidades antes de ser liberado de las religiones del Este y pasó a fundar un ministerio cristiano llamado el Proyecto de la Luz Verdadera. El ve algunos peligros en introducir ese tipo de programas para la gente joven en los colegios americanos.

“ En primer lugar, creo que es una violación del compromiso que ha hecho esta nación de separar la iglesia del Estado”, dice Shreve. Y añade, “En segundo lugar, estoy sorprendido de que tantos colegios lo hayan incluido en su currículo – aparentemente sin haber sido puesto en duda por aquellos que entienden las raíces religiosas del yoga”.

El yoga tiene sus raíces en el hinduismo y mantiene la influencia de ese sistema religioso, sostiene el instructor. Incluso los mismos maestros hindúes han advertido que no hay forma de separar el yoga de su fundamento religioso, asevera. “Quizás pueda estar siendo reducido a un régimen de ejercicios” dice Shreve. Pero para aquellos que no conocen las diferencias y aquellos que no están expuestos a las raíces espirituales del yoga”, el les advierte, “ puede ser el primer paso – en una dirección equivocada – que les lleve a los aspectos meditativos del yoga y a las falsas connotaciones religiosas relacionadas con la práctica del yoga”

El líder del Proyecto la luz verdadera fue una vez un aprendiz de un guru indio y puso en funcionamiento un ashram junto a un número de personas dedicadas por completo al estudio de la práctica. Dice que el único propósito de la práctica del yoga en cualquiera de sus formas es conducir a la persona a un estado alterado de conciencia.

Los programas de yoga no pertenecen a los colegios, insiste Shreve, tanto por razones legales como espirituales. Dice que está preocupado por la prevalencia de programas de yoga en los colegios públicos y privados, donde introducen a los chicos en las religiones orientales bajo el pretexto de un currículo laico


APÉNDICE III

YOGA: ¿Podemos separar el ejercicio de la filosofía?
Johanna Michaelsen
Extraído del libro “como corderos al matadero”

En Occidente existe una concepción equivocada del hatha- yoga, una de las 10 formas del YOGA que supuestamente nos llevan a la autorrealización, como una forma meramente neutral de hacer ejercicio físico, una relajante y efectiva alternativa para aquellos que aborrecen el footing y la gimnasia.

Sin embargo, el Hatha-yoga es “uno de los seis sistemas reconocidos en el hinduismo ortodoxo” y lo es por sus raíces religiosas y místicas. Es, además, una de las formas del yoga más difíciles y potencialmente peligrosas (espiritualmente). El término hatha se deriva del verbo hath, que significa “oprimir”… Lo que persigue la práctica del hatha-yoga es suprimir el flujo de las energías psíquicas a través de estos canales (de forma simbólica o psíquica, canales en ambos lados de la columna vertebral) forzando de ese modo a la serpiente de poder o a la fuerza kundalini a aflorar a través del canal psíquico central de la columna vertebral (el Shusuma) y a través de los chakras, que son los centros psíquicos de la energía y la personalidad humanas. Los occidentales creen erróneamente que pueden practicar Hatha-yoga separado de las creencias filosóficas y religiosas que lo subyacen. Esta es una idea absolutamente falsa…

“No puedes separar la filosofía de la práctica… Los movimientos son en sí mismos una forma de meditación. La practica continua de los ejercicios te llevarán con el tiempo hacia una perspectiva mística oriental, lo quieras tu o no. ¡Esto es lo que pretende!. Por definición no existe algo como el yoga “neutral”.


APÉNDICE  IV

¿Yoga Inocente?
Por el Dr. John Ankerberg y el Dr. John Weldon

Cuando los occidentales emplean las técnicas del yoga con el objetivo de mejorar su salud, deberían entender que también pueden estar produciéndose cambios en ellos mismos que podrán tener dramáticas consecuencias espirituales que no serán para mejorar. Sin tener en cuenta la escuela o tradición espiritual, la práctica del yoga tiende a alterar la conciencia de las personas en una dirección oculta.

Incluso cuando el yoga es practicado de manera ingenua, puede producir transformaciones radicales con el paso del tiempo. Con el Hatha-yoga pueden tener lugar cambios de personalidad, mediante cambios en el cuerpo que influyen en la mente. Consideremos la historia de Christina Grof, quien, antes de experimentar con el yoga, era una típica ama de casa con una vida normal. Ella comenzó a practicar el yoga completamente confiada en que era una práctica que la ayudaría a llevar el embarazo. Después de todo, está muy extendida la idea de que “durante el embarazo, el yoga es muy beneficioso y te mantendrá relajada y flexible”

Pero lo que Christian Grof recibió fue mucho más que eso. Se encontró a sí misma pasando de ser una conservadora esposa de clase media a transformarse en una líder de la Nueva Era  debido al Hatha-Yoga. Todo lo que tuvo que hacer fue seguir unas clases de ejercicios de hatha-yoga y lo que siguió la evolución lógica:

“Durante el nacimiento de mi primer hijo, para el que me había preparado mediante el método Lameze de respiración ( muy parecido al prayanama yógico), esta enorme fuerza espiritual salió de mí. Por supuesto, yo no lo entendía y me dieron morfina para pararlo tan pronto como mi bebé nació. Lo mismo me ocurrió cuando nació mi segundo hijo. Todo esto me llevó a más y más experiencias. Me introduje en el yoga aunque todavía desconocía sus raíces espirituales. Mi encuentro con el Swami Muktananda hizo saltar realmente lo oculto tras todo aquello. El sirvió como un catalizador para darme cuenta de aquello a lo que me había estado resistiendo, que era Kundalini (la fuerza universal de vida)”.

Por tanto, una inocente práctica rutinaria del yoga como ejercicio la condujeron a numerosas experiencias psíquicas que tuvieron el impacto acumulativo de cambiar radicalmente su vida. Se convirtió en discípula del gurú Muktananda y, como veremos,  también en un líder del movimiento de la Nueva Era con una misión específica: atender a la gente que estuviera viviendo “emergencias espirituales” debidas a sus prácticas ocultas y ayudarles a interpretarlas adecuadamente y a integrar con éxito estas experiencias divinas en sus vidas.

En los inicios, sin embargo, cuando los síntomas normales del yoga kundalini  emergieron  en su vida, el pronóstico no fue bueno. Ella misma se encontraba en medio de una emergencia espiritual y se convenció de su propia demencia. “Estaba segura de que me dirigía a una vida de psicopatología. Temía estar volviéndome loca”.

Sin embargo, un asesoramiento por medio de las filosofias ocultas puso las cosas en la perspectiva adecuada. Su matrimonio se rompió, “lo que estaba destinado a ocurrir de todas formas”. Y el más tarde popular mitólogo Joseph Campbell la ayudó a reconocer que “La esquizofrenia se ahoga en las mismas aguas en las que la mística nada con gusto”. También la refirió al investigador en LSD y conciencia Stan Grof para que la asesorara.

El resto es historia. La pareja se casó y hoy coordinan 50 SEN (Redes de Emergencia Espiritual) centros de información regional alrededor del mundo. Han publicado también una gran cantidad de literatura dentro del campo del ocultismo y la metafísica. Su reinterpretación del fenómeno patológico inducido a través de prácticas ocultas –como una transformación espiritual positiva (una emergencia espiritual) –no solo ha ayudado a destapar y a legitimizar el ocultismo, sino que también ha inhibido el discernimiento de las verdades implícitas.

Por ejemplo, en el caso del Yoga Kundalini, los síntomas de enfermedad mental y de demonización son redefinidos de forma gratuita como manifestaciones de “mayor elevación” o conciencia de lo divino. Así que, no hay que cuestionar o temer el kundalini sino someterse a el y confiar sin reservas ya que es de hecho parte de la eterna sabiduría de la transformación evolutiva que es mucho más sabia que nosotros mismos. Un capítulo de un libro editado recientemente por Stan y Christina Grof, Emergencia Espiritual, revela una aproximación básica al asesoramiento SEN. El título es “When insanity is a blessing”( “Cuando la locura es una bendición”).

De modo que una lenta pero segura transformación inducida por el yoga catapultó precipitadamente a Christina en el mundo del ocultismo. A la larga, su inocente flirteo con el yoga alteró su vida por completo y la convirtió en una líder del movimiento de la Nueva Era, con influencia sobre cientos de miles de personas.

Consideraremos un ejemplo más de las potenciales consecuencias de la inocente práctica del yoga. Mientras Christina Grof utilizó el yoga como una ayuda en su embarazo, Carole, una del coautor Jhon Weldon, utilizó el yoga por razones medicas y de salud. Publicamos su historia en La oscuridad acechante: enfrentando la decepción oculta. Conocimos a Carole como resultado de intercambiar información con el famoso gurú indio Swami Rama. La siguiente información fue extraída del material que nos enviaron:

Carole estaba muy enferma y los médicos no eran capaces de encontrar la causa de su enfermedad.Cuando fue a un psicólogo-nutricionista que le recomendó un amigo, encontró en su oficina literatura sobre el Instituto Himalaya, del que el doctor era miembro. El Instituto fue fundado por el indio Swami Rama, uno de los gurús más estudiados científicamente, empezando por el famoso investigador del biofeedback y espiritista Dr. Elmer Green. Carole decidió  ir al Instituto, donde comenzó a tomar clases de hatha-yoga. Con el tiempo, fue iniciada y recibió su mantra, o palabra del poder oculto, por el Swami Rama. Al poner sus manos sobre su cabeza, comenzó la típica transferencia de “energía oculta” (denominada shaktipat diksha). Carole estaba en el cielo.

“Corrientes de energía eléctrica comenzaron a atravesar mi cabeza y a bajar hacia mi cuerpo… Era como si un hechizo me hubiera sobrevenido, la dicha que sentí era como si Dios me hubiera tocado. El poder que había venido de sus manos, y simplemente al estar en su presencia, me arrastro hacia él de forma irresistible.

La noche después de recibir su mantra, Carole fue visitada por un ser espiritual que afirmaba  ser el espíritu del Swami Rama. Aunque en su Iglesia nadie había mencionado nunca el mundo de los espíritus (no creían en tales cosas), Carole sintió que esta era la forma de comulgar directamente con Dios. Ella experimentó las maravillosas  y poderosas fuerzas  y energías (de poder), mientras en su mente entraban pensamientos con una fuerza como magnética.

« Alrededor de mi cuerpo vibraban corrientes eléctricas y se movían luego en mi mano, las corrientes sacudían mi mano y con fuerza, pensamientos casi cautivadores asaltaban mi mente: “Medita, medita, quiero hablar contigo”. Era un milagro. Me estaba comunicando con el mundo espiritual. Había encontrado a Dios. Sentada en la oscuridad de mi sala de estar comencé a recitar mi mantra. Una presencia pareció inundar la habitación. Empecé a tener visiones de ser uno con el Universo y entonces se iban los pensamientos magnéticos y  oía  una voz, que parecía la del Swami Rama, que me decía que se estaba comunicando conmigo mediante un viaje astral”

Pasada una semana, después de meditar muchas horas cada día y todavía en comunicación constante con este espíritu, unas fuerzas vinieron sobre mi y me dieron poder para hacer posturas del yoga; flotaba con ellas, me daban incluso mayor respiración… posturas que antes me hubieran resultado muy dolorosas”

Sin embargo, después de dos semanas de meditación yoga diaria, Carole se sentía hundida en una pesadilla de completo horror y miedos. Voces que decían ser de ángeles se convirtieron en terroríficas, incluso demoníacas. Era brutalmente asaltada por espíritus, tanto física como espiritualmente. Durante la meditación, en medio de una violenta sacudida, podía sentir que la misma energía que  recibió en la iniciación, energía que ahora se sentía como algo personal, estaba intentando separar su ser vital de su cuerpo físico, en sus propias palabras para “ literalmente separar la vida del caparazón de mi cuerpo”. Ella sintió un sobrecogedor e implacable odio dirigido hacia ella desde “esta energía” como si “monstruos del otro mundo intentaran llevarse mi propia alma de mi misma, causando un dolor insoportable, rasgando y desgarrando lo más profundo de mi ser”

El tormento y el sofoco intermitente parecían no acabar nunca; su miedo aumentaba cuando se daba cuenta de que no había nadie para ayudarla. Finalmente, el ataque remitió. Pero este fue el primero de muchos otros.

Parecía que nada podría parar los ataques. Sus ruegos a los espíritus no eran escuchados; su marido no tenía poder. Su padre quería que visitara a un psiquiatra; otros dudaban de que estuviera cuerda. Desesperada, su madre contactó con unos parapsicólogos amigos de una Iglesia local de Unity School of Christianity. Ellos impusieron sus manos sobre Carole y mandaron que la “divinidad en ella” la entregara, pero fue en vano.

El Doctor C. Norman Shealy, M.D., PhD, entró en escena. El es un notable neurocirujano, antiguo profesor de la Universidad de Harvard, en el pasado presidente de la Asociación de Medicina Holística Americana, y autor de “la medicina oculta puede salvar tu vida”. El doctor Chealy trabaja también con videntes y espiritistas como Carolina Miss. Cuando el Dr. Shealy fue incapaz de ayudarla, la remitió al Dr. Robert Leitchman, M.D., un espiritista que es coautor de varias docenas de libros recibidos por la revelación de los espíritus.

Leitchman admitió que la situación de Carole no era poco común entre los seguidores de los gurús orientales. El incluso le dijo que algunos habían muerto como resultado de ataques sobrenaturales semejantes. Pero, de nuevo, fue incapaz de ayudarla. Sus instrucciones como visualizarse a si misma en la blanca luz de Cristo protectora, fueron inútiles. Para entonces, Carole estaba cerca del final.

“Tuve que soportar la tortura, incapaz de liberarme a mi misma. Para los de mi entorno yo estaba loca. Nadie me creía y nadie podía liberarme. La desesperación que sentía era insoportable. Nadie me creía a excepción de los parapsicólogos… pero ellos no podían hacer nada. Estaba indefensa frente a estos ataques inacabables…cientos de presencias llenaban mi habitación, que se llenaba sola de un espeso aire helado, mi cuerpo empapado de sudor mientras todo mi ser luchaba contra ellos”
Tras pasar varias semanas con mis padres, decidimos que quizás podía intentar regresar a casa. Pero esa noche los espíritus empezaron a mostrar todo su poder. Primero, contra mi cráneo. Sentí como si intentaran cascarlo para abrirlo, como si el aire estuviera cortando mi cerebro. Una presión increíble estaba siendo ejercida sobre mi espalda y mi pecho, empujando como con una llave inglesa. Sentí como si estuvieran intentando desarticular mi hombro, intentando dejarme ciega presionando sobre mis ojos, apretando mi garganta para asfixiarme. Llena de miedo y exhausta, al borde de la muerte, le grité a mi marido: Me  muero, no puedo más. Llévame al hospital. Me llevaron al hospital y me eché como un perro asustado encogido en su carrito.Casi no podía hablar pero al menos los espíritus se habían ido… temporalmente. El doctor de guardia me recomendó que me viera un psiquiatra a la mañana siguiente. Me dijo que estaba dismulando algunos problemas profundos con ese “hablar de espíritus malignos”, “el demonio no existe”, me dijo fríamente.

Carole fue admitida en el hospital pero, una vez más, nadie la pudo ayudar. Los ataques remitieron finalmente y fue dada de alta. Al llegar a casa, los ataques empezaron otra vez. Más  tormentos inimaginables. Aunque estaba aterrorizada ante la muerte, deseaba morirse. Deseando que acabara su vida pero demasiado asustada de morirse, fue de nuevo al hospital. Una vez más, fue llevada a una habitación bajo vigilancia. Aquí sentía que se moriría sola y atormentada.

Pero hoy Carole está viva y está bien. Incluso su psiquiatra está impresionado ante su milagrosa transformación. Tiene una salud perfecta, tanto de cuerpo como de mente.

¿Cómo encontró Carole la libertad?. Nadie había sido capaz de ayudarla. Hoy Carole atribuye a Jesucristo Vivo el estar sana y con vida, El la salvó de un estado desesperado. Reflexionando sobre su testimonio, asombra que tan terrible destrucción haya podido obtenerse de una supuestamente simple e inofensiva forma de meditación de yoga.

Sucesos como éste demuestran que el yoga va más allá de lo que parece. Tanto si el yoga puede dar alguna desconocida respuesta psicoespiritual o fisiológica, o si se producen cambios  espiritualmente, o ambas cosas a la vez, pocos podrán negar que el yoga es una disciplina espiritual poderosa que ha sido utilizada desde hace milenios para obtener objetivos ocultos paganos. Según avanzamos, entenderemos mejor las razones de todo esto.

Notas:

1. Ann Hill, ed., A Visual Encyclopedia of Unconventional Medicine, New York: Crown Publishers, 1979, p. 223.
2. Brian Inglis, Ruth West, The Alternative Health Guide, New York, NY: Alfred A. Knopf, 1983, p. 143.
3. Stan and Christina Grof, « Spiritual Emergencies, » Yoga Journal, July-August 1984, p. 40.
4. Stanislav Grof, Christina Grof (eds), Spiritual Emergency, Los Angeles, CA: J. P. Tarcher, 1989.
5. Grof, Yoga Journal, p. 41.
6. cf. Grof, Spiritual Emergency, p. 227.
7. Ibid., pp. 77-97.
8. John Ankerberg, John Weldon, The Coming Darkness: Confronting Occult Deception, Eugene, OR: Harvest House Publishers, 1993.


APÉNDICE  V

¿SON COMPATIBLES? Yoga & Cristianismo
New Oxford Revue – Febrero 2006
Por Joel S. PetersJoel S. Peters enseña Teología en un Instituto católico de segunda enseñanza en Montvale, New Jersey.

No es poco común en estos días ver propaganda y promociones del yoga. Abundan los libros sobre el yoga; abundan los sitios en el Internet que se ocupan de su filosofía y práctica; y seminarios de divulgación son rutinariamente ofrecidos en gimnasios, clubs de salud e, incluso, en algunas instituciones católicas. Ha penetrado tan exitosamente en nuestra cultura que incluso a mucha gente no se le mueve ni un pelo cuando eso se menciona. De hecho algunos cristianos han incorporado al yoga a sus vidas y admiran su propia actitud « inclusiva », o bien no ven nada incorrecto con practicar el yoga y estarían muy sorprendidos de saber que representa alguna amenaza espiritual de cualquier tipo.

Es precisamente a causa de esta ignorancia sobre el yoga — de parte de quienes se declaran cristianos — que elegí escribir este artículo. No tengo dudas que la vasta mayoría de creyentes que practican el yoga es felizmente inconsciente respecto de su verdadera naturaleza y propósitos y que probablemente lo vea como « simplemente ejercicio ». Pero en eso radica su mayor peligro. Cuando el yoga es reducido a una mera disciplina corporal, con poca o ninguna relación con sus fundamentos espirituales, corremos el riesgo de ser engañados sobre algo que puede tener mucho que ver sobre nuestro bienestar espiritual.

¿Qué es el yoga?
Los orígenes del yoga se remontan hasta 5.000 años y durante mucho tiempo sus principios se difundieron a través de la transmisión oral. Finalmente esta tradición fue puesta por escrito y entonces el yoga hizo su aparición en los cuatro antiguos textos hindúes conocidos como los Vedas, el más antiguo de los cuales data del 1.500 a.C. Más tarde, un individuo llamado Patañjali compiló y codificó la suma total del saber sobre el yoga. Las fuentes discrepan sobre cuándo ocurrió esto, con fechas que van del siglo IV a.C. al II d.C. Su obra, llamada el Yoga Sutra, es el texto de más autoridad sobre el yoga, reconocido por todas sus escuelas.

La palabra « yoga » deriva de la raíz sánscrita yuj, que significa « unión » o « uncir ». El sánscrito es la lengua antigua del hinduismo y por tanto no debería sorprender el saber que el yoga está relacionado inseparablemente con esta religión. En realidad, el significado de « yoga » es muy similar a la palabra latina religio, de la que deriva nuestra palabra « religión » — que significa « sujetar » o « atar ». En el caso de ambas palabras, la clara implicación es que la persona ha sido « acoplada » o « ligada » a algo espiritual. Más significativa es aún la razón por la cual se ha desarrollado el yoga.

En el hinduismo existen tres vías para la salvación: las obras (ritos, obligaciones, y ceremonias que deben agregarse al propio mérito), el conocimiento (la comprensión de que la verdadera causa del mal y la miseria no es el pecado sino la ignorancia sobre la verdadera naturaleza de nuestra existencia) y la devoción (la adoración a los dioses y diosas hindúes). Son los brahmanes o casta sacerdotal (el estado social más alto) los que en la sociedad hindú, los que más frecuentemente utilizan la vía del conocimiento. Dentro de ella, existen tres escuelas filosóficas: vedanta, sankhya y yoga. De modo que, dicho con sencillez, el yoga es un sistema de la filosofía hinduista diseñado para conducir a quien lo practica al alumbramiento espiritual o la salvación. Dentro de este proceso, el mecanismo específico es la utilización de posturas físicas (asanas), unidas a ejercicios respiratorios que son específicamente diseñados para estimular la meditación y alterar el estado de la propia conciencia a fin de que quien lo practica alcance la unión con una « realidad superior ».

Si bien es ajeno al propósito de este artículo tratar los diversos tipos de yoga, es relevante notar que, no obstante que los componentes dentro de sus ramas pueden variar, su objetivo final es el mismo, a saber, la alteración de la propia conciencia para alcanzar un estado espiritual.

Pero los recursos bibliográficos sobre el yoga ¿No repudian la conexión religiosa?

Ciertamente, Ud. encontrará negaciones de parte de algunos autores e instructores sobre cualquier conexión entre el yoga y la religión. Considere los siguientes ejemplos: « el yoga no es una religión, por lo tanto puede ser practicada en armonía con cualquier creencia religiosa ». (Rammurti S. Mishra, Fundamentals of Yoga) « El yoga es un sistema integral sobre cómo vivir nuestras vidas. Él nos conduce hacia una completa nueva forma de vida. No es una religión, por tanto puede ser combinada con una religión para incrementar la riqueza de cualquier tradición » (Mischala Joy Devi, The Healing Path of Yoga). « Algunos piensan que el yoga es calisténico, compendiado en los pies arriba, la postura de loto u otra pose en forma de rosquilla. Otros piensan que es un sistema de meditación. Sin embargo hay quienes lo miran, quizás con temor, como una religión. Todos estos estereotipos son falsos ». (Georg Feuerstein y Stephan Bodian, editores, Living Yoga). « De todos modos ¿qué es el yoga? No es sólo relajación, sólo respiración o sólo meditación. No es sólo cruzar las piernas, cerrar los ojos, juntar los pulgares y índices y cantar ‘Om…’ Y ciertamente no es un culto o una religión » (Larry Payne y Richard Usatine, Yoga Rx).

Todos son reconocidos maestros del yoga y sin embargo uno puede no menos que detenerse ante la incongruencia de sus negaticiones sobre las conexiones religiosas del yoga y el material que exponen en sus libros, el cual muestra claramente cómo la práctica del yoga tiende, formalmente, hacia un fin espiritual dentro del contexto de una visión universal propiamente hindú. Y si el yoga no es realmente una religión, entonces ¿cómo explicamos el hecho que tenga un papel prominente en los Vedas, el Bhagavad-Gita y los Upanishads, que son libros sagrados hindúes? De modo que esas negaciones son, en el mejor de los casos, ignorancia de parte de esos autores (lo que es insostenible a la luz del nivel de estos maestros del yoga) y en el peor de los casos, un deliberado falseamiento de lo que realmente es el yoga. Ambas explicaciones presentan problemas.

¿Por qué la práctica del yoga es un problema para un cristiano?
En el corazón del hinduismo hay una visión monástica — la que sostiene que toda realidad es, en última instancia, una sola y que ella tiene una común « esencia » divina. En otras palabras, mi propio ser o identidad tiene en realidad la misma identidad que todos los otros seres. Aunque las etiquetas para esta esencia varían (p.e., ser universal, conciencia cósmica, ser eterno, etc.), conllevan el mismo concepto básico, a saber, que el universo es entendido como una energía eterna, divina y espiritual, y que todas las entidades existentes — incluyendo los humanos — son extensiones de ella. El yoga es el vehículo que une al practicante (varón=yogi, mujer=yogini) con esta energía cósmica. La tarea del yogi es, por tanto, doble: (1) descartar la noción « errónea » de que cada persona es un ser único distinto del resto de la creación, y (2) « hacerse uno » con esta energía cósmica conocida también como realidad superior.

Los cristianos profesos deberían ya estar advirtiendo que la visión mencionada es ajena — incluso diametralmente opuesta — a la suya propia. De modo que el contexto real que define al yoga está desviado radicalmente de la percepción cristiana de la realidad, por medio de la cual el creyente en Cristo debe reconocer ciertamente que: (a) él es, realmente, una creación única de Dios, (b) ni el hombre ni el universo creados son divinos, y (c) la finalidad de esta vida es el crecimiento en la propia relación con un Creador personal, amoroso y divino que, aunque eternamente distinto de lo que ha creado, nos convoca a entrar en Su compañía. La discrepancia entre estas dos visiones no puede ser más grande.

Pero ¿no es posible lograr los beneficios corporales del yoga dejando de lado los aspectos religiosos?
Esta pregunta es engañosa y revela cierta ignorancia por parte de quien la formula. Es engañosa porque presupone que puede plantearse una dicotomía entre las posturas físicas del yoga y su espiritualidad subyacente; revela ignorancia porque el cristiano practicante que la pregunta, muy probablemente no ha investigado previamente al yoga. Si lo hubiese hecho, debería haberse dado cuenta que es, en su verdadera naturaleza, una práctica de la religión hindú.

Sugerir que uno puede obtener del yoga solo beneficios corporales sin ser afectado — de alguna forma — por su inherente fundamento espiritual, es errar el golpe. El yoga no trata, primordialmente, de la flexibilización del cuerpo; pero sí del uso de los medios físicos para llegar a un fin espiritual. Por lo tanto el problema de separar en él lo físico de lo espiritual es en verdad una contradicción en sus propios términos. De hecho, si uno consulta la masiva cantidad de material disponible, se hace patentemente claro que las consideraciones referidas a los beneficios físicos son secundarias. Normalmente, el yoga es presentado como algo que trata primordialmente de actualizar el potencial espiritual propio, logrando « libertad », trascendiendo el ego y cosas semejantes.

Quizás por analogía, un católico preguntaría si es posible recibir la Eucaristía y no ser participe de algo religioso. O planteémoslo de otra manera. Si un ateo toma y consume una Hostia consagrada ¿podemos sostener que no ha recibido el Cuerpo de Cristo porque no cree que sea lo que es? ¿Podríamos afirmar que simplemente ha « experimentado los mecanismos físicos » de recibirlo pero no se ha involucrado en una actividad espiritual? Técnicamente hablando, la Eucaristía tiene una realidad espiritual independiente de las creencias de quien la recibe, y yo propongo que lo mismo ocurre con el yoga. Así como la presencia real de Cristo está contenida dentro de la Hostia consagrada, independientemente de si quien la recibe cree o no, así también el yoga tiene un componente espiritual que es real, independientemente del propósito específico de quien lo practica.

« Pero, espere » — dice Ud. — « He estado practicando yoga desde hace un tiempo, y como resultado me he vuelto más pacífico y ha sobre mi tenido un efecto positivo de bienestar físico. Y ciertamente no me ha apartado de mi fe católica ». Bien, nuevamente no puedo negar que el yoga produce efectos físicos en la gente, pero sospecho que sus efectos espirituales deben ser más sutiles y por ende más esquivos de identificar. Téngase en cuenta que los seres humanos somos espíritus encarnados, de modo que cuando nos involucramos en una actividad espiritual ella debe naturalmente producir algún tipo de resultado.

Entonces el asunto se convierte en una cuestión sobre qué tipo de impacto debe producir el yoga en los cristianos que lo practican y si sus beneficiosos efectos corporales significan o no que el practicante cristiano está espiritualmente « okay ». Aumentar la elasticidad corporal o intensificar la paz mental no revelan realmente nada sobre el estado objetivo del alma de uno, de modo que el último barómetro sobre cualquier práctica espiritual desde un punto de vista católico es: este empeño ¿me está conduciendo a una más profunda relación con Cristo? Considerando el propósito expreso del yoga, es extremadamente difícil responder afirmativamente a esta pregunta.

¿Tiene la iglesia católica algo que decir formalmente sobre el yoga?
Sí. En la Carta a los obispos de la iglesia católica sobre algunos aspectos de la meditación cristiana, de 1989 (de ahora en adelante: “Aspectos”), la Congregación para la Doctrina de la Fe se centra en varias prácticas espirituales orientales y en su inclusión en la vida espiritual de los cristianos. En una nota al pie de página en el número 2, Aspectos afirma específicamente que « Con la expresión ‘métodos orientales’ se entienden métodos inspirados en el Hinduismo y el Budismo, como el ‘Zen’, la ‘meditación trascendental’ o el ‘Yoga’. De modo que claramente, el magisterio tiene en su mente al yoga al afrontar la cuestión de los cristianos que utilizan prácticas espirituales orientales.

No obstante que este documento no condena expresamente al yoga, recomienda repetidamente prudencia en el uso de prácticas espirituales, meditativas o místicas que estén desprovistas de un contexto claramente cristiano. Por ejemplo, el número 12 afirma: « estas propuestas u otras análogas de armonización entre meditación cristiana y técnicas orientales deberán ser continuamente cribadas con un cuidadoso discernimiento de contenidos y de método, para evitar la caída en un pernicioso sincretismo ». También afirma que los aspectos corporales (como, por ejemplo, las posturas en el yoga) pueden afectar nuestra espiritualidad: « La experiencia humana demuestra que la posición y la actitud del cuerpo no dejan de tener influencia sobre el recogimiento y la disposición del espíritu. Esto constituye un dato al que han prestado atención algunos escritores espirituales del Oriente y del Occidente cristiano ». (#26)

De entre todas las observaciones del documento, la más digna de atención es la tan  cruda sobre que la euforia espiritual y física — que debería resultar de la práctica del yoga — no es siempre lo que parece ser: « Algunos ejercicios físicos producen automáticamente sensaciones de quietud o de distensión, sentimientos gratificantes y, quizá, hasta fenómenos de luz y calor similares a un bienestar espiritual. Confundirlos con auténticas consolaciones del Espíritu Santo sería un modo totalmente erróneo de concebir el camino espiritual. Atribuirles significados simbólicos típicos de la experiencia mística, cuando la actitud moral del interesado no se corresponde con ella, representaría una especie de esquizofrenia mental que puede conducir incluso a disturbios psíquicos y, en ocasiones, aberraciones morales ». (#28)

En el 2003, el Consejo Pontificio de la Iglesia Católica para el Diálogo Interreligioso publicó un documento titulado Jesucristo: Portador del Agua de la Vida (de aquí en adelante: “Portador”). Aunque está centrado en el movimiento de la Nueva Era, encontramos incluido nuevamente el tema del yoga: « Entre las tradiciones que confluyen en la Nueva Era pueden contarse: las antiguas prácticas ocultas de Egipto, la cábala, el gnosticismo cristiano primitivo, el sufismo, las tradiciones de los druidas, el cristianismo celta, la alquimia medieval, el hermetismo renacentista, el budismo zen, el yoga, etc. ». (#2,1)

Como en Aspectos, que lo precedió, Portador aconseja cuidado en el uso de prácticas no cristianas, pero va un escalón más arriba al poner en duda el verdadero contexto que precede a algo como el yoga: « Sería insensato, además de falso, decir que todo lo relacionado con este movimiento es bueno, o que es malo todo lo que se refiere a él. No obstante, dada la visión subyacente a la religiosidad de la Nueva Era, en términos generales es difícil reconciliarla con la doctrina y la espiritualidad cristianas ». (#2)

Esta « visión subyacente » guarda un sorprendente parecido con la cosmovisión hindú y muchos de los términos y conceptos utilizados dentro del movimiento de la Nueva Era transmiten esencialmente la misma realidad que constituye el objetivo del yoga: un estado de conciencia alterado que es como un medio para una experiencia trascendente, espiritual. El problema es que ese contexto es totalmente extraño a la concepción cristiana sobre la naturaleza y propósitos de la oración, meditación y experiencia mística. Más aún, la sola noción de seres humanos uniéndose con una conciencia cósmica divina contradice lo que la iglesia afirma acerca de una verdadera experiencia mística: « Para aproximarse a ese misterio de la unión con Dios, que los Padres griegos llamaban divinización del hombre, y para comprender con precisión las modalidades en que se realiza, es preciso ante todo tener presente que el hombre es esencialmente criatura y como tal permanece para siempre, de tal forma que nunca será posible una absorción del yo humano en el Yo divino, ni siquiera en los más altos estados de gracia ». (Aspectos, #14; énfasis agregado)

Para aquellos cristianos que quizás deseen usar las técnicas de meditación del yoga como una preparación o una ayuda para rezar, deberíamos estar bien atentos a la verdadera naturaleza de toda actividad espiritual: « la oración cristiana está siempre determinada por la estructura de la fe cristiana, en la que resplandece la verdad mismas de Dios y de la criatura. Por eso se configura, propiamente hablando, como un diálogo personal, íntimo y profundo, entre el hombre y Dios. La oración cristiana expresa, pues, la comunión de las criaturas redimidas con la vida íntima de las Personas trinitarias ». (Aspectos, #3) Debemos ser igualmente cuidadosos sobre la diferencia fundamental entre las experiencias místicas cristiana e hindú: « Para los cristianos, la vida espiritual consiste en una relación con Dios que se va haciendo cada vez más profunda con la ayuda de la gracia, en un proceso que ilumina también la relación con nuestros hermanos. La espiritualidad, para la Nueva Era, significa experimentar estados de conciencia dominados por un sentido de armonía y fusión con el Todo. Así, « mística » no se refiere a un encuentro con el Dios trascendente en la plenitud del amor, sino a la experiencia provocada por un volverse sobre sí mismo, un sentimiento exultante de estar en comunión con el universo, de dejar que la propia individualidad se hunda en el gran océano del Ser ». (Portador, #3.4)

¿Hay otros peligros asociados con el yoga?
Sí. Recuerde que Aspectos afirmaba que una discrepancia entre una experiencia mística y el estado del alma de una persona podía derivar en « disturbios psíquicos ». En otras palabras, una persona que está experimentando realmente un fenómeno místico pero que no está profundamente fundado en Cristo se enfrentará con algunas anomalías espirituales serias. No debería entonces sorprendernos, el descubrir que los fenómenos psíquicos son parte integrante de los « beneficios » del yoga. Por ejemplo, Rammurti S. Mishra (citado anteriormente) afirma que a través del yoga una persona puede « adquirir el poder de ver y conocer sin la ayuda de otros sentidos… », « conocer acontecimientos pasados e incidentes futuros… », « abrir en ti el tercer ojo, que es llamado…[el] ‘ojo divino’ », experimentar auras y cuerpos astrales que « vienen a servirlo [al yogi] » y obtener poderes de clariaudiencia y clarividencia. Uno sólo tiene que hojear las páginas del Antiguo Testamento para ver que tales habilidades son realmente poderes ocultos y que están condenados por Dios en la forma más inequívoca y enérgica. (Lev. 19:26,31; Deut. 18:9-14; 2 Reyes 17:13-15, 17-18; 2 Crón. 33:1-2,6)

De los cuatro maestros de yoga citados anteriormente, Mishra no es el único en afirmar que el yoga puede desarrollar las capacidades psíquicas de una persona o someterla a fenómenos psíquicos. Feuerstein y Bodian observan que las experiencias posibles por medio del yoga incluyen « sueños lúcidos, estados incorpóreos, clarividencia, y otras facultades psíquicas, como así también éxtasis, estados místicos y, en el ápice de todas ellas, alumbramiento ».

Silva, Mira y Shyam Mehta, en Yoga: The Iyengar Way, nos dicen que « Los estados elevados de conciencia [en el yoga]…resultan en sabiduría espiritual. También brindan varios logros supranormales (siddhis), de acuerdo con el objetivo de la meditación. Algunos están dentro de la gama de las experiencias humanas, como la clarividencia y la capacidad de leer las mentes ».

Dadas estas cándidas admisiones hechas por maestros de yoga, de que su práctica tiene como una consecuencia inevitable el desarrollo de las capacidades psíquicas — en realidad, es su objetivo real – le queda al cristiano creyente un serio dilema moral y espiritual: ¿Debe desarrollar una actividad cuyo objetivo final es cultivar « poderes » que Dios expresamente condena? No debe negarse el hecho que el yoga fomenta estas capacidades y tampoco hay que ocultar el hecho que Dios nos dice que ellas son espiritualmente dañinas para sus criaturas.

Conclusión
El yoga está inextricablemente fundado en una filosofía y en una visión que son substancialmente contrarias a la fe cristiana. Su propósito expreso es alcanzar estados alterados de la conciencia que conduzcan a un « alumbramiento » espiritual. Quizás el peligro latente para los cristianos que lo practican esté bien resumido en la honesta admisión de Feuerstein y Bodian: « En verdad, muchos aspectos del yoga tienen un sabor hindú, como los mantras sánscritos (sonidos sagrados) que los practicantes deben recitar en voz alta o repetir mentalmente, o las ideas sobre la retribución moral (karma) o la reencarnación…. Las personas de cualquier creencia religiosa o espiritual, lo mismo que los mentalmente abiertos agnósticos, pueden practicar el yoga con gran provecho. No obstante, ellos tienden a tener tipos de experiencias yoguísticas que al final los llevan a considerar, si no adoptar, las teorías ofrecidas por la tradición del yoga » (énfasis agregado). ¡Oh! Y yo pensaba que el yoga era sólo un ejercicio físico.


APÉNDICE  VI

Mi testimonio con el yoga y la nueva era en general
Con permiso del autor, nombre retenido por confidencialidad.
Argentina, Marzo, 2005Les cuento rápidamente el camino que recorrí, cuesta abajo, hacia la perdida de Dios.

Siendo católica no practicante y tratando de superarme por el camino equivocado hice de todo, siempre con apariencia de bueno. Entusiasmada por mis amigas fui a una señora que tira las cartas, solo por curiosidad. Después comencé a leer libros de auto ayuda, un poco de metafísica, lecturas de la nueva era, etc…

Amante de los deportes y cansada de la rutina, empecé, también llevada por una amiga, a hacer yoga en una fraternidad muy conocida. A los pocos meses me fui de allí porque manipulaban la voluntad de las mujeres. Pase a otro grupo de yoga « más serio ». Unos italianos recién llegados (rishis), con maestro y todo. Allí, aprendí otro tipo de vida austera. Leí mucho sobre budismo, taoismo, otros maestros, técnicas de yoga y nueva era en general, todo me parecía muy estimulante y nuevo.

Conocí gente distinta y todos parecían muy agradables. Durante mas de 5 años, aprendí e hice diversas meditaciones, asanas, vegetarianismo, seminarios impartidos y cobrados por el maestro, ayunos, tai-chi… todo muy interesante para el que está buscando y no conoce a Jesús. Me alejé de mi familia y del mundo.

El resultado. Un buen día me desperté levitando sobre la cama… con una criatura (espiritual), como pulpo, agarrado a mi cabeza. Con juegos de palabras había entregado mi alma. Para tratar de sacarme esa cosa que me consumía toda mi energía, hice lo que no había que hacer. Busqué entre señoras que curaban o liberaban. Todas estas personas tenían imágenes de la Virgen o iban a la iglesia, así que era difícil desconfiar. También me hicieron reiki, bioenergética, energía universal y lo que se ofrece en el mercado espiritual como « alternativo ». Si había alguna mejora era sólo momentánea. Contaminación y más contaminación espiritual. Como no se ve…

Al fin, por gracia de Dios entré a la iglesia. Me llegó la salvación, primero en la Legión de María y luego al grupo de oración carismático. Sobreviví el primer año gracias a los retiros carismáticos en Padre Hurtado, Chile, mes a mes. Mi vida ha sido muy difícil desde entonces…pero siempre acompañada y consolada por Jesús y María.

Quiero compartir que vi lo que hay detrás del yoga y por quienes es utilizada. Que produce una gran confusión de valores, robo de energía y total perdida de la libertad. Que el yoga cristiano es un contrasentido. Que no se debe tener en las parroquias una práctica que utiliza la nueva era y que lleva a la soberbia y al orgullo espiritual.

Las « asanas » son ejercicios espirituales con invocaciones a otros dioses… eso es idolatría.
No se puede poner la mente en blanco durante las meditaciones ni relajaciones porque es peligroso.

Hay un mundo espiritual que no vemos y que la Biblia lo menciona (ef.6-12)

En fin, hace más de 5 años que estoy tratando de sanarme, entre persecuciones, ataques mentales y espirituales. He recibido ayuda de muchos sacerdotes y de un psiquiatra católico. Muchísima liberación y muchísima oración personal y compartida. Confesiones, oraciones de renuncia de todas las prácticas pasadas, oraciones de renuncia en confesión, renuncia al demonio y todas las prácticas anteriores, oraciones de perdón hacia mi misma y hacia las personas que me dañaron durante tanto tiempo.
Horas ante el Santísimo, la Santa Misa y Eucaristía diaria, grupos de oración, varios rosarios diarios.

Quiero que sepan que el diablo existe, como también espíritus demoníacos y personas que trabajan para él.  No todo lo que brilla es oro. Jesús es el único que sana, salva y libera. El hace todo nuevo. Doy fe.
Jesús, que es Dios, vino y por amor entregó su vida por nosotros.


APÉNDICE  VII

¿Es lícito el Yoga?
P. Miguel Ángel Fuentes, I.V.E.1. El Yoga

En el pensamiento tradicional hindú el yoga es un conjunto de técnicas de ascésis y métodos de meditación para lograr la unión con la divinidad o con lo divino; puede describirse también como un conjunto de técnicas y ejercicios de ascetismo y de dominio de sí, que comprende desde ejercicios y métodos físicos, gimnásticos, corporales, respiratorios, etc., más o menos naturales, hasta complicadas prácticas y procedimientos de concentración mental o meditación, posturas, etc.; todo esto mezclado con ideas filosófico-religiosas propias del hinduismo, con la pretensión de llegar a una mística o unión con lo divino. Hay varias formas de yoga: la clásica (expuesto por Patañjali), la budista, la jaina. En su aspecto técnico necesita una iniciación, pues no puede aprenderse en solitario, sino que hay que tener un maestro, un guru[1].

‘Las técnicas del yoga consisten en suprimir los estados de conciencia, calmar las vibraciones mentales y reemplazarlas por una experiencia intuitiva, extra-racional'[2].

Para eso, el yogui tiene que pasar por ocho etapas que señalo porque son importantes para hacer un juicio moral[3]:

1. El freno de sí mismo (yama), que implica disciplina de las emociones y de las pasiones, un vivir sencillo, laborioso, honesto, morigerado, etc.

2. El freno de la mente (niyama), obtenido por medio de un régimen oportuno de lavados internos, buscando la purificación física (sin esto no podría soportar los difíciles ejercicios de los estadios siguientes).

3. Las posturas y actitudes (âsana y mudrâ) que son muy numerosas (algunas conocidas como la ‘del loto’, en la cual se suele figurar el Buda; la ‘del árbol’, en la que se sostiene con un solo pie, teniendo el otro apoyado con la planta sobre el interior del muslo; la ‘del sostenerse sobre la cabeza’; etc.). Muchos creen equivocadamente que todo el yoga se reduce a esto, es decir, hacen de él un método gimnástico.

4. Los ejercicios de respiración (prânâyâma) con sus tres etapas (inspiración, respiración y parada del soplo durante un tiempo determinado.

5. El abstraer los sentidos del mundo exterior (pratyâhâra).

6. La concentración de la mente (dhâranâ) que posibilitan mantener la mente fija sobre un determinado asunto, sin posibilidad de distracción.

7. Control de la voluntad (dhyâna). Es un estadio de total alejamiento de toda sensación, de calma interior sin pensamiento alguno.

8. El éxtasis (samâdhi) o aislamiento del verdadero Yo de los ilusorios velos de las apariencias (mâyâ). Apunta al conocimiento del verdadero Yo mediante la extinción de la individualidad a través de una extraordinaria concentración del pensamiento.

Suele decirse que estas etapas van acompañadas por poderes extraordinarios y por conocimientos sobrehumanos que corresponderían al contacto del yogui con la ‘Verdad’; o al menos se pueden manifestar poderes telepáticos o fenómenos similares.

2. Problemas médicos

Como se ve por lo dicho más arriba el Yoga mezcla principios de orden filosófico y religioso con elementos físicos (posturas, métodos de relajación, de concentración, etc.). ¿Es posible separar la metodología de autodominio corporal de sus principios filosóficos? En cierta medida es innegable. Suponiendo que una persona sólo usa del yoga como ejercicio físico y de meditación, ¿puede esto perjudicarlo? Según escribía Carlo Rizzo (quien fuera docente en la cátedra de Enfermedades Nerviosas y Mentales, en la Universidad de Roma en la década del sesenta) para realizar adecuadamente el método físico que el yoga enseña en sus primeros estadios es necesario ser joven y además estar exento de enfermedades cardio-respiratorias o pleuro-pulmonares, de lo contrario algunos ejercicios no podrán ser realizados con la necesaria intensidad y perseverancia, resultando dañosos para el organismo del aprendiz. Pero sobre todo hacía importantes reservas desde el punto de vista psiquiátrico respecto de los últimos estadios yógicos, por cuanto tales experimentos de autodominio podrían favorecer -en individuos jóvenes, inmaduros o constitucionalmente provistos de un sistema nervioso poco sólido- la aparición de manifestaciones psicopatológicas (del tipo histérico o psicasténico)[4].

En cuanto a aquellos que se limitan a usar del yoga lo que prescribe para la tercera o cuarta etapa, sólo hay que decir que se trata de un comportamiento superficial que no puede ser considerado propiamente yoga.

3. Problemas filosóficos y teológicos

Hay que señalar algunos recelos totalmente justificados que impone el uso del yoga por parte de un cristiano.

A) Ante todo, ‘en las ideas y técnicas del yoga en sus varias escuelas y formas, junto a elementos naturales (afirmaciones o prácticas que pueden ser útiles para el domino de sí o para la oración), se encuentran elementos que difícilmente se pueden considerar válidos, ni aun naturalmente (por ejemplo, la tendencia al panteísmo, la disolución de la persona y de la actividad personal como meta ideal de la ‘mística’, confusas y equívocas explicaciones sobre la naturaleza humana y sus relaciones con el resto de la realidad, infravaloración de aspectos de este mundo, etc.)'[5].

Es cierto que pueden separarse los ejercicios físicos y psíquicos del yoga de las ideas de fondo del pensamiento yoga. Pero esto no es siempre fácil de hacer, y especialmente hay que tener en cuenta que la mayoría de los autores que divulgan las prácticas yogicas participan también de las ideas orientalistas que están debajo.

B) Si no es inmoral, al menos es indudablemente muy peligroso el que recurre a la técnica yoga en orden a adquirir (creyendo que lo conseguirá de este modo) algún poder mental como la telepatía o alguno de los fenómenos relacionados. Esto es jugar con fuego y exponerse a despertar alguna tendencia histérica o paranoica.

C) ¿Qué decir de uso de las técnicas yogicas como auxiliares de la oración cristiana? Me parece que el posible uso erróneo de estas técnicas (como de cualquier otra inspirada en las modas orientalizantes) queda suficientemente advertidas en la Carta de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, sobre ‘algunos aspectos de la meditación cristiana’. Este documento responde al valor que pueden tener para los cristianos formas de meditación o métodos orientales. En una nota aclara que ‘Con la expresión ‘métodos orientales’ se entienden métodos inspirados en el Hinduismo y el Budismo, como el ‘Zen’, la ‘meditación trascendental’ o el ‘Yoga’. Se trata, pues, de métodos de meditación del Extremo Oriente no cristianos que, no pocas veces hoy en día, son utilizados también por algunos cristianos en su meditación. Las orientaciones de principio y de método contenidas en el presente documento, desean ser un punto de referencia no sólo para este problema, sino también, más en general, para las diversas formas de oración practicadas en las realidades eclesiales, particularmente en las Asociaciones, Movimientos y Grupos'[6].

Al tratar sobre los modos erróneos de hacer oración dice[7]: ‘Ya en los primeros siglos se insinuaron en la Iglesia modos erróneos de hacer oración, de los cuales se encuentran trazas en algunos textos del Nuevo Testamento (cfr. 1 Jn 4, 3; 1 Tm 1, 3-7 y 4, 3-4). Poco después, aparecen dos desviaciones fundamentales de las que se ocuparon los Padres de la Iglesia: la pseudognosis y el mesalianismo. De esa primitiva experiencia cristiana y de la actitud de los Padres se puede aprender mucho para afrontar la problemática contemporánea.

Contra la desviación de la pseudognosis[8], los Padres afirman que la materia ha sido creada por Dios y, como tal, no es mala. Además sostienen que la gracia, cuyo principio es siempre el Espíritu Santo, no es un bien propio del alma, sino que debe implorarse a Dios como don. Por esto, la iluminación o conocimiento superior del Espíritu -‘gnosis’- no hace superflua la fe cristiana. Por último, para los Padres, el signo auténtico de un conocimiento superior, fruto de la oración, es siempre el amor cristiano.

Si la perfección de la oración cristiana no puede valorarse por la sublimidad del conocimiento gnóstico, tampoco puede serlo en relación con la experiencia de lo divino, como propone el mesalianismo. Los falsos carismáticos del siglo IV identificaban la gracia del Espíritu Santo con la experiencia psicológica de su presencia en el alma. Contra éstos los Padres insistieron en que la unión del alma orante con Dios tiene lugar en el misterio; en particular, por medio de los sacramentos de la Iglesia. Esta unión puede realizarse también a través de experiencias de aflicción e incluso de desolación. Contrariamente a la opinión de los mesalianos, éstas no son necesariamente un signo de que el Espíritu ha abandonado el alma. Como siempre han reconocido los maestros espirituales, pueden ser en cambio una participación auténtica del estado de abandono de Nuestro Señor en la Cruz, el cual permanece siempre como Modelo y Mediador de la oración.

Ambas formas de error continúan siendo una tentación para el hombre pecador. le instigan a tratar de suprimir la distancia que separa la criatura del Creador, como algo que no debería existir; a considerar el camino de Cristo sobre la tierra -por el que El nos quiere conducir al Padre- como una realidad superada; a degradar al nivel de la psicología natural -como ‘conocimiento superior’ o ‘experiencia’- lo que debe ser considerado como pura gracia.

Distintas formas erróneas, que resurgen esporádicamente a lo largo de la historia al margen de la oración de la Iglesia, parecen hoy impresionar nuevamente a muchos cristianos, que se entregan a ellas como remedio -psicológico o espiritual- y como rápido procedimiento para encontrar a Dios[9].

Pero estas formas erróneas, donde quiera que surjan, pueden ser diagnosticadas de modo muy sencillo. La meditación cristiana busca captar, en las obras salvíficas de Dios, en Cristo -Verbo Encarnado- y en el don de su Espíritu, la profundidad divina, que allí se revela siempre a través de la dimensión humano-terrena. Por el contrario, en aquellos métodos de meditación, incluso cuando se parte de palabras y hechos de Jesús, se busca prescindir lo más posible de lo que es terreno, sensible y conceptualmente limitado, para subir o sumergirse en la esfera de lo divino, que, en cuanto tal, no es ni terrestre, si sensible, ni conceptualizable[10]. Esta tendencia, presente ya en la tardía religiosidad griega -sobre todo en el ‘neoplatonismo’-, se vuelve a encontrar en la base de la inspiración religiosa de muchos pueblos, enseguida que reconocen el carácter precario de sus representaciones de lo divino y de sus tentativas de acercarse a él.

Con la actual difusión de los métodos orientales de meditación en el mundo cristiano y en las comunidades eclesiales, nos encontramos de frente a una aguda renovación del intento, no exento de riesgos y errores, de fundir la meditación cristiana con la no cristiana. las propuestas en este sentido son numerosas y más o menos radicales: algunas utilizan métodos orientales con el único fin de conseguir la preparación psicofísica para una contemplación realmente cristiana; otras van más allá y buscan originar, con diversas técnicas, experiencias espirituales análogas a las que se mencionan en los escritos de ciertos místicos católicos[11]; otras incluso no temen colocar aquel absoluto sin imágenes y conceptos, propio de la teoría budista[12], en el mismo plano de la majestad de Dios, revelada en Cristo, que se eleva por encima de la realidad finita. Para el fin, se sirven de una ‘teología negativa’ que supera cualquier afirmación que tenga algún contenido sobre Dios, negando que las cosas del mundo puedan ser una señal que remita a la infinitud de Dios. Por esto, proponen abandonar no sólo la meditación de las obras salvíficas que el Dios de la Antigua y Nueva Alianza ha realizado en la historia, sino también la misma idea de Dios, Uno y Trino, que es Amor, en favor de una inmersión ‘en el abismo indeterminado de la divinidad'[13].

Estas propuestas u otras análogas de armonización entre meditación cristiana y técnicas orientales deberán ser continuamente cribadas con un cuidadoso discernimiento de contenidos y de método, para evitar la caída en un pernicioso sincretismo’.

De hecho algunos autores han quedado fascinados por la moda oriental y pretendiendo usar sólo la metodología oriental han terminado asimilando también sus principios filosóficos erróneos. Ejemplo suficiente es el jesuita Anthony de Mello, cuya obra ha sido objeto de una ‘Notificación de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe’, fechada el 24 de junio de 1998. Este autor, dice el referido documento ‘sustituye la revelación acontecida en Cristo con una intuición de Dios sin forma ni imágenes, hasta llegar a hablar de Dios como de un vacío puro’. La Congregación para la doctrina de la fe señaló que estas ‘posiciones… son incompatibles con la fe católica y pueden causar grave daño’.
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¿Qué decir a quien se considera capaz de abstraer los mecanismos físicos de relajación y concentración de todo el conjunto de elementos equívocos filosóficos, religiosos y morales que están detrás del yoga auténtico, en orden a usarlos solamente como auxiliares de su método de estudio o de oración? Hay que decirle que la moral no puede poner más objeciones particulares que las arriba indicadas; a estas objeciones la prudencia añade la experiencia que demuestra que, en la práctica, los que son capaces de no quedar atrapados en el pensamiento pseudo orientalista son los menos de los que se aventuran en él.
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[1] Cf. J. Roger Rivière, Yoga, en Gran Enciclopedia Rialp, t. 23, pp. 802-803.
[2] Cf. J. Roger Rivière, p. 803.
[3] Cf. Carlo Rizzo, El Yoga, en: AA.VV., Cien problemas de conciencia, Difusión, Bs.As. 1962, pp. 305-317.
[4] Cf. Carlo Rizzo, loc. cit., pp. 313-314.
[5] Cf. J. Roger Rivière, p. 802.
[6] Introducción, nota 1.
[7] SCDF, Carta sobre algunos aspectos de la meditación cristiana, 1989, n. 8-12;
[8] La pseudognosis consideraba la materia como algo impuro, degradado, que envolvía el alma en una ignorancia de la que debía librarse por la oración; de esa manera, el alma se elevaba al verdadero conocimiento superior y, por tanto, a la pureza. Ciertamente, no todos podían conseguirlo, sino sólo los hombres verdaderamente espirituales; para los simples creyentes bastaban la fe y la observancia de los mandamientos de Cristo.
[9] En la Edad Media existían corrientes extremistas al margen de la Iglesia, descritas, no sin ironía, por uno de los grandes contemplativos cristianos, el flamenco Jan Van Ruysbroek. Distingue este en la vida mística tres tipos de desviación (Die gheestelike Brulocht 228, 12-230, 17; 230, 18 – 232 , 22; 232, 23 – 236, 6 ) y hace también una crítica general referida a estas formas (236, 7 – 237, 29). Más tarde, técnicas semejantes han sido descritas y rechazadas por Sta. Teresa de Jesús. Observa ésta agudamente que ‘ el mismo cuidado que se pone en no pensar en nada despertará la inteligencia a pensar mucho ‘ y que dejar de lado el misterio de Cristo en la meditación cristiana es siempre una especie de ‘ traición ‘ (Véase: STA. TERESA DE JESUS, Vida 12, 5 y 22, 1-5).
[10] Mostrando a toda la Iglesia el ejemplo y la doctrina de Santa Teresa de Jesús, que en su tiempo debió rechazar la tentación de ciertos métodos que invitaban a prescindir de la Humanidad de Cristo en favor de un vago sumergirse en el abismo de la divinidad, el Papa Juan Pablo II decía en una homilía el 1-XI-1982 que el grito de Teresa de Jesús en favor de una oración enteramente centrada en Cristo ‘ vale también en nuestros días contra algunas técnicas de oración que no se inspiran en el Evangelio y que prácticamente tienden a prescindir de Cristo, en favor de un vacía mental de dentro del cristianismo no tiene sentido. Toda técnica de oración es válida en cuanto se inspira en Cristo y conduce a Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida’ (cfe. Jn 14, 6). Véase: Homelia Abulae habita in honorem Sanctae Teresiae, AAA 75 (1983), 256-257.
[11] Véase, por ejemplo ‘ La nube de la ignorancia ‘, obra espiritual de un escritor anónimo inglés del siglo XIV.
[12] El concepto ‘ nirvana ‘ viene entendido en los textos religiosos del budismo, como un estado de quietud que consiste en la anulación de toda realidad concreta por ser transitoria y, precisamente por eso, decepcionante y dolorosa.
[13] El Maestro Eckhart habla de una inmersión ‘ en el abismo indeterminado de la divinidad ‘ que es una ‘ tiniebla en la cual la luz de la Trinidad nunca ha resplandecido ‘. Cfr. Sermo ‘ Ave gratia plena ‘, al final , (J. Quint, Deutsche Predigten und Traktate, Hanser 1955, p. 261).


APÉNDICE  VIII

DIRECTRICES PARA EVALUAR EL REIKI COMO TERAPIA ALTERNATIVA (*)
Comité Doctrinal de la Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos.

1. Con frecuencia se formulan preguntas sobre las diversas terapias alternativas disponibles en los Estados Unidos. A los obispos se les pregunta en ocasiones: «¿Cuál es la posición de la Iglesia sobre estas terapias?» El Comité Doctrinal de la USCCB ha preparado este recurso para asistir a los obispos en sus respuestas.

I. CURACIÓN POR GRACIA DIVINA Y CURACIÓN POR PODERES NATURALES

2. La Iglesia reconoce dos clases de curación: la curación por gracia divina y la curación que utiliza los poderes de la naturaleza. En cuanto a la primera, podemos señalar al ministerio de Cristo, que realizó muchas curaciones físicas y encargó a sus discípulos continuar esa tarea. Siendo fieles a este encargo, desde el tiempo de los apóstoles la Iglesia ha intercedido a favor del enfermo mediante la invocación del nombre del Señor Jesús, pidiendo la curación por el poder del Espíritu Santo, ya sea en la forma de la imposición sacramental de las manos y la unción con el óleo, ya sea en la forma de simples oraciones por la curación, que a menudo incluyen una invocación a los santos para conseguir su ayuda. En cuanto a la segunda, la Iglesia nunca ha defendido la curación divina —que viene dada como un don de Dios— como excusa para excluir el recurso a los medios naturales de curación a través de la práctica de la medicina (1). Junto con su sacramento de curación y con las diversas oraciones para la sanación, la Iglesia cuenta en su haber con una larga historia de cuidado de los enfermos mediante la utilización de medios naturales. El signo más obvio de esto es el gran número de hospitales católicos que se encuentran en todo nuestro país.
3. Las dos clases de curación no son excluyentes. El hecho de que sea posible ser curado por el poder divino, no significa que no debamos recurrir a los medios naturales que están a nuestra disposición. No nos corresponde a nosotros decidir si Dios curará o no a alguien con medios sobrenaturales. Como afirma el Catecismo de la Iglesia Católica, el Espíritu Santo da en ocasiones a algunas personas «un carisma especial de curación para manifestar la fuerza de la gracia del Resucitado» (2). Sin embargo, este poder de curación no está a disposición del hombre, porque «ni siquiera las oraciones más fervorosas obtienen la curación de todas las enfermedades» (3). Por lo tanto, el recurso a los medios naturales de curación sigue siendo totalmente apropiado, ya que están a disposición del hombre. De hecho, la caridad cristiana exige no negarles a las personas enfermas los medios naturales de curación.

II. REIKI Y CURACIÓN

A) Los orígenes y las características básicas del reiki
4. El reiki es una técnica de curación inventada en Japón a principios del siglo XIX por Mikao Usui, que estudiaba textos budistas (4). De acuerdo con la enseñanza del reiki, la enfermedad es consecuencia de algún tipo de trastorno o desequilibrio en la «energía vital» de la persona. Un practicante de reiki lleva a cabo la curación al poner sus manos en determinadas posiciones sobre el cuerpo del paciente para así facilitar el flujo del reiki, la «energía vital universal», del practicante al paciente. Hay numerosas posiciones de las manos para tratar diferentes problemas. Los partidarios del reiki aseguran que el practicante no es la fuente de la energía sanadora, sino simplemente un canal para que fluya (5). Para llegar a ser un practicante de reiki, la persona debe recibir una «iniciación» o «armonización» por parte de un Maestro reiki. Esta ceremonia hace que la persona esté «armonizada» con la «energía vital universal», lo cual le permite servir como un conducto para ella. Se dice que hay tres niveles diferentes de armonización (algunos enseñan que son cuatro). En los niveles superiores, uno puede canalizar supuestamente la energía reiki y realizar curaciones a distancia, sin contacto físico.

B) El reiki como un medio natural de curación
5. Aunque los partidarios del reiki parecen estar de acuerdo en que no representa una religión en sí misma, sino una técnica que puede ser utilizada por gente de muchas tradiciones religiosas, el reiki tiene diversos aspectos de una religión. Con frecuencia se describe el reiki como un tipo de curación «espiritual», en oposición a los procedimientos médicos comunes de curación que emplean medios físicos. Gran parte de la literatura sobre el reiki está llena de referencias a Dios, a la Diosa, al «poder de curación divino» y a la «mente divina». Afirman que la energía vital procede directamente de Dios, la «Inteligencia Superior» o la «conciencia divina». Asimismo, las diversas «armonizaciones» que el practicante de reiki recibe de un Maestro reiki se logran a través de «ceremonias sagradas» (que tradicionalmente han sido mantenidas en secreto por los Maestros reiki). Además, se describe frecuentemente al reiki como un «modo de vivir», con una lista de cinco «preceptos reiki» que prescriben una conducta ética apropiada.
6. Sin embargo, hay algunos practicantes de reiki, sobre todo enfermeras, que intentan acercarse al reiki como un mero medio natural de curación. Pero si se considera como un medio natural de curación, el reiki pasa a ser evaluado bajo los parámetros de las ciencias naturales. Es cierto que puede haber medios de curación natural que no hayan sido entendidos o reconocidos por la ciencia. Sin embargo, la ciencia es la que proporciona los criterios fundamentales para juzgar si alguien se debe confiar o no a un medio natural de curación en concreto.
7. Juzgado de acuerdo con estos parámetros, el reiki carece de credibilidad científica. No ha sido aceptado por las comunidades científicas y médicas como una terapia efectiva. Faltan estudios científicos acreditados que atestigüen la eficacia del reiki, así como la explicación científica plausible de cómo podría posiblemente ser eficaz. La explicación de la eficacia del reiki depende enteramente de una cosmovisión particular que ve el mundo como permeado por esta «energía vital universal» (reiki) que está sujeta a la manipulación por el pensamiento y la voluntad humanos. Los practicantes de reiki afirman que su capacitación les permite canalizar la «energía vital universal»  que está presente en todas las cosas. Sin embargo, esta «energía vital universal» es desconocida para la ciencia natural. Como la presencia de tal energía no se ha observado por los medios de la ciencia natural, la justificación para estas terapias debe provenir necesariamente de algo diferente a la ciencia.

C) El reiki y el poder sanador de Cristo
8. Algunas personas han intentado identificar el reiki con la curación divina conocida por los cristianos (6). Se equivocan. La diferencia radical puede apreciarse de inmediato en el hecho de que para el practicante de reiki el poder sanador está a disposición del hombre. Algunos maestros quieren eludir esta implicación y arguyen que no es el practicante de reiki quien realiza personalmente la curación, sino la energía reiki dirigida por la conciencia divina. No obstante, la realidad es que para los cristianos el acceso a la curación divina es mediante la oración a Cristo como Señor y Salvador, mientras que la esencia del reiki no es una oración sino una técnica que transmite el «Maestro reiki» al alumno, una técnica que una vez que se llega a dominar, producirá formalmente los resultados previstos (7). Algunos practicantes intentan cristianizar el reiki añadiendo una oración a Cristo, pero esto no afecta a la naturaleza esencial del reiki. Por estas razones, el reiki y otras técnicas terapéuticas similares no pueden identificarse con lo que los cristianos llamamos curación por la gracia divina.
9.  La diferencia entre lo que los cristianos reconocemos como curación por la gracia divina y la terapia reiki también queda de manifiesto en los términos básicos que utilizan los partidarios del reiki para describir lo que sucede en la terapia reiki, particularmente en lo relativo a la «energía vital universal». Ni la Escritura ni la tradición cristiana en su conjunto consideran el mundo natural como algo basado en la «energía vital universal» que quede sujeto a la manipulación por parte del poder natural humano del pensamiento y  de la voluntad. De hecho, esta cosmovisión tiene sus orígenes en las religiones orientales y tiene un cierto carácter monista y panteísta, en el que las distinciones entre uno mismo, el mundo y Dios tienden a diluirse (8). Como hemos visto, los practicantes de reiki son incapaces de diferenciar con claridad entre el poder de curación divino y el poder que está a disposición del hombre.

III. CONCLUSIÓN

10. La terapia reiki no encuentra apoyo ni en los hallazgos de la ciencia natural ni en la doctrina cristiana. Para un católico, creer en la terapia reiki plantea problemas irresolubles. En términos del cuidado de la salud física propia o la de los demás emplear una técnica que no tiene apoyo científico (ni siquiera plausibilidad) por lo general no es prudente.
11. En términos del cuidado de la salud espiritual personal, existen importantes peligros. Para usar el Reiki, uno tendría que aceptar, al menos de forma implícita, conceptos claves de la cosmovisión que subyacen a la teoría reiki, elementos que no pertenecen ni a la fe cristiana ni a la ciencia natural. Sin justificación ni en la fe cristiana ni en la ciencia natural, no obstante, un católico que pone su confianza en el reiki estaría actuando en la esfera de la superstición, tierra de nadie que no es la fe ni la ciencia (9). La superstición corrompe la adoración personal de Dios, ya que conduce el sentimiento religioso personal y la práctica hacia una dirección equivocada (10). Dado que a veces la gente cae en la superstición por ignorancia, es responsabilidad de todos los que enseñan en el nombre de la Iglesia eliminar tal ignorancia en la medida de lo posible.
12. Dado que la terapia reiki no es compatible ni con la doctrina cristiana ni con la evidencia científica, no sería apropiado para las instituciones católicas —como aquellas encargadas del cuidado de salud o los centros de retiro— o para las personas que representan a la Iglesia —como los capellanes católicos— promover o prestar apoyo a la terapia reiki.

Mons. William E. Lori (Presidente). Obispo de Bridgeport
Mons. John C. Nienstedt. Arzobispo de St. Paul y Minneapolis
Mons. Leonard P. Blair. Obispo de Toledo
Mons. Arthur J. Serratelli. Obispo de Paterson
Mons. José H. Gómez. Arzobispo de San Antonio
Mons. Allen H. Vigneron. Obispo de Oakland
Mons. Robert J. McManus. Obispo de Worcester
Mons. Donald W. Wuerl. Arzobispo de Washington

NOTAS AL PIE
(*)Traducción al español de Luis Santamaría del Río, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), del original inglés
http://www.usccb.org/dpp/Evaluation_Guidelines_finaltext_2009-03.pdf), autorizada por la Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos (USCCB), depositaria del copyright, que ha permitido también su difusión.
1. Cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción sobre las oraciones para obtener de Dios la curación (14 de septiembre de 2000), I, 3: «Obviamente, el recurso a la oración no excluye, sino que al contrario anima a usar los medios naturales para conservar y recuperar la salud, así como también incita a los hijos de la Iglesia a cuidar a los enfermos y a llevarles alivio en el cuerpo y en el espíritu, tratando de vencer la enfermedad».
2. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1508.
3. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1508.
4. También se afirma que simplemente redescubrió una antigua técnica tibetana, pero se carece de pruebas que corroboren esta afirmación.
5. Sin embargo, como veremos más abajo, las distinciones entre uno mismo, el mundo y Dios tienden a desmoronarse en el pensamiento reiki. Algunos maestros de reiki explican que al final uno alcanza la comprensión de que uno mismo y la «energía vital universal» son uno, «que somos fuerza vital universal y que todo es energía, incluidos nosotros mismos» (Libby Barnett – Maggie Chambers – Susan Davidson, Reiki Energy Medicine: Bringing Healing Touch into Home, Hospital, and Hospice [Rochester, Vt.: Healing Arts Press, 1996], p. 48; cf. también p. 102).
6. Por ejemplo, cf. «Reiki and Christianity» en http://iarp.org/articles/Reiki_and_Christianity.htm, y «Christian Reiki» en http://areikihealer.tripod.com/christianreiki.html, y la web http://www.christianreiki.org.
7. Los Maestros de reiki ofrecen cursos de capacitación con varios niveles de avance, servicios por los que los maestros exigen una remuneración pecuniaria significativa. El alumno tiene la expectativa y el Maestro de reiki ofrece la garantía de que la inversión que hace de tiempo y dinero le permitirá llegar a dominar una técnica que producirá los resultados esperados.
8. Aunque esto parece implícito en la doctrina reiki, algunos de sus partidarios plantean explícitamente que al final no existe una distinción entre uno mismo y el reiki. «La alineación con uno mismo y ser reiki es un proceso abierto. La buena voluntad para dedicarse a este proceso favorece tu evolución y puede llevarte al reconocimiento sostenido y a la experiencia final de que tú eres fuerza vital universal» (The Reiki Healing Connection [Libby Barnett, M.S.W.], http://reikienergy.com/classes.htm, con acceso el 6/2/2008 [énfasis en el original]). Diane Stein resume el sentido de algunos de los «símbolos sagrados» usados en la armonización del reiki como «La Diosa en mí saluda a la Diosa en ti», «Hombre y Dios llegando a ser uno» (Essential Reiki Teaching Manual: A Companion Guide for Reiki Healers [Berkeley, Cal.: Crossing Press, 2007], pp. 129-131). Anne Charlish y Angela Robertshaw explican que la armonización superior del reiki «señala un cambio del ego y de uno mismo a un sentimiento de unidad con la energía vital universal» (Secrets of Reiki [New York, N.Y.: DK Publishing, 2001], p. 84).
9. Algunas formas de reiki enseñan la necesidad de invocar la asistencia de seres angélicos o «guías espirituales reiki». Esto introduce el riesgo lejano de exposición a fuerzas o poderes malévolos.
10. Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2111; Santo Tomás de Aquino, Summa theologiae II-II, q. 92, a. 1.

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APÉNDICE  IX

YOGA, ¿LA RESPUESTA?

J. I. van Baaren, 1979

 « Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas » (Efesios 5: 11).

En todo el mundo se anuncia el Yoga como un método efectivo e ideal para aprender a dominar la vida nerviosa, y de esta manera llegar a una vida más rica y equilibrada. Se enseñan toda clase de actitudes de reposo, y los ejercicios respiratorios ocupan un lugar importante. ¿Quién iba a tener algo contra un sistema semejante? Este, por así decirlo, se halla en la categoría de un sistema de vida, de dietas que se pueden seguir tranquilamente cuando alguien descubre que el sistema le viene bien.

Sin embargo, ¡el Yoga no es algo tan inocuo! Es fruto de la filosofía y religión orientales, y todos los que se disponen a practicar Yoga se quedan al descubierto frente a poderes espirituales que surgen tras esta sabiduría oriental. El hecho de que millones de personas hayan perdido todo tipo de asidero, es lo las lleva a agarrarse al Yoga como a una posible sabiduría y proyección de futuro.
Y una vez dentro de su medio de influencia es difícil el retroceder del poder de esas fuerzas: Se trata de poderes demoníacos de los que será preciso librarse. Frente a estos poderes diabólicos está la salvación que nos ofrece la Palabra de Dios, la cual nos libera de los peligros y de los desequilibrios nerviosos actuales. De ahí la aparición de este escrito.
YOGA ¿LA RESPUESTA?

En la sociedad occidental están hoy día de moda las religiones orientales, la mística, el gnosticismo, la cábala, el Budismo Zen y el Islam. Se constata una gran deserción del Cristianismo de la Biblia y (con alguna exageración) se dice que « las iglesias se quedan vacías ». Momentáneamente y  tras un período de ateísmo y materialismo que no les pudo satisfacer, muchos vuelven a buscar una vida espiritual.
Y para llenar un « vacío espiritual » surgido después de una decepción en el Cristianismo y en el ateísmo, se ponen en fila, por así decirlo, las mencionadas corrientes « religiosas », dispuestas a ofrecer soluciones al hombre que las busca. Hay incluso cristianos que leen todo lo que encuentranacerca de los fenómenos espirituales, hipnosis, espiritismo y mística oriental, esperando encontrar una clave para la vida espiritual. En este mismo plano debemos ver también la enorme concurrencia hacia el Yoga hindú. Bien es verdad que el Yoga, en principio, únicamente se practica para llegar a un mejor bienestar corporalpor medio de « ejercicios gimnásticos », pero resulta enseguida que el espíritu del hombre no queda sosegado por el Yoga. El Yoga nos es presentado en panfletos, en artículos periodísticos y en material de propaganda como un pasatiempo inocente que además es bueno para la salud.

Personas que realmente pueden saber algo de este tema, como escritores y profesores dentro del Hinduismo y sobre todo los especialistas en Hinduismo entre los cristianos de origen hindú, llegan a contarnos algo muy distinto. También los maestros de Yoga en sus libros no dejan de acentuar que el objetivo final de su asunto es: la armonía, la unificación de todo con todos, o bien: « el hacerse una sola cosa con Dios ». Muy pronto se pondrá en evidencia que el Yoga sólo ha de practicarse como una especie de gimnasia para la salud, sin más. El Yoga tiene un deliberado trasfondo espiritual: es religioso en principio, y nos trae una doctrina muy diferente a la que la Biblia da y reconoce, y nos pone en contacto con otro dios muy distinto. Frecuentemente se subestima el poder del influjo espiritual y el peligro de los contactos con el reino tenebroso de este dios.

¿Qué dicen las fuentes oficiales del Yoga?. Los libros de rigor científico sobre el Yoga afirman que ésta es una técnica psicocientífica con la que se alcanzan grandes cambios en la vida interior, que halla su fundamento en los misterios hindúes, en los que uno se concentra en « El » en « El mismo », en el « Absoluto », en el » Indeterminado » e  » Incomprensible » dios. Una institución de Yoga « Yoga Nederland » nos da la siguiente definición:   » Desde hace miles de años, Yoga es un sistema permanente para la relajación corporal y espiritual. Yoga es la clave para la paz y la felicidad, para una vida sana y armónica. El Yoga es quizá la herencia más valiosa de la que el hombre ha sido hecho partícipe, y para aquellos que entran en contacto con ella puede significar un cambio total en su vida. El Yoga, en esencia, es el compendio maravilloso de las cosas en el universo. El objetivo último es la armonía, la unificación con todo, con todos, o dicho de otro modo, la unificación de Dios, o el hacerse uno solo con Dios. El conocimiento ya no se halla ligado al tiempo y al espacio y este estado se experimenta como una dicha pura y una paz perfecta. Sólo unas pocas personas alcanzarán este objetivo en su vida, pero aquellos que practican Yoga seriamente, experimentan que adquieren una profunda visión en muchos interrogantes de la vida, aprenden a vivir desde dentro de sí mismo, su vida quizá no se vuelve más fácil, pero sí más plena de sentido. »

Se conocen distintas formas de Yoga. Sobre todo el Yoga de la acción puede ser muy provechoso para el hombre de hoy. El Yoga de la relajación (dominio del cuerpo y la respiración) está enfocado principalmente a mantener un cuerpo sano funcionando armónicamente. La persona de temperamento mental se sentirá frecuentemente atraída por el Yoga del conocimiento. Para el hombre de sentimientos, el Yoga de la Devoción será el más apropiado. Pero en definitiva, la mayoría de las personas occidentales obtendrán el mayor provecho en el llamado Raja-Yoga. Este camino real contiene un completo sistema Yoga que, mediante el dominio de la acción, los deseos del cuerpo y las emociones, conduce al conocimiento de sí mismo. Este es un objetivo amplio. Para alcanzarlo debemos comenzar por el principio, y no pasar nada por alto. La concentración y la meditación juegan aquí un papel importante. Si el hombre quiere progresar en el camino del Yoga, entonces es una absoluta necesidad la armonía del cuerpo y del espíritu. El sistema que encamina a esto se llama Hatha-Yoga, y es el más conocido en Occidente ».

Dicha institución (Yoga Nederland) sigue afirmando:
« En una práctica no bien comprendida, los beneficios del Yoga pueden volverse perjudiciales …  »
Otro escritor, I. M. Spath, en su libro Yoga, camino de la liberación, dice: « La creación ha surgido de una sola semilla, es decir, del Pensamiento de Brahma (dios soberano del hinduismo}. Con esta semilla, con este pensamiento fundamental de la creación, es decir, con Dios, debemos ponernos en contacto por (la) religión o (el) Yoga, para que no permanezcamos como objetos de la creación, sino que, como criaturas que se crean a sí mismas, participemos de la creación. »
¿Dónde puede ocurrir esto? Según la manera de decir de los hindúes y la experiencia de los santos, hay un camino o grado de conocimiento que está por encima de lo normalmente humano. El Yoga nos enseña a alcanzarlo. El más alto escalón de este camino o subida es el del superhombre, el genio, el semidios.

I. M. Spath distingue las siguientes formas de Yoga:

  1. Hatha-Yoga: el hilo conductor para la concienciación de las fuerzas del cuerpo.
  2. Karma-Yoga: el camino para el hombre de voluntad.
  3. Bhakti-Yoga: el camino para el místico.
  4. Jnan-Yoga: el camino del conocimiento. El camino del Jnan-Yoga es el camino del cambio completo de la contemplación del mundo exterior hacia el camino de nuestro interior.
  5. Raja-Yoga: el camino real.

El Hatha-Yoga se dirige directamente al subconsciente, a determinados centros nerviosos, a las fuerzas de vida en nosotros. En la India, únicamente bajo la dirección de un maestro se permite practicar el Hatha-Yoga. En el Hatha-Yoga se pretende, en principio, volver a retornar al nivel animal, en el que las funciones del subconsciente aún no son perturbadas por ningún « yo » consciente.
Los ejercicios respiratorios -en términos Yoga: « pranayama » o dominio del « prana », en el Hatha-Yoga juegan un gran papel. Para el hindú, la respiración o « prana » es más que la  respiración humana normal: es el poder oculto o misterioso en el hombre, que provoca la vida. A los ejercicios de respiración se le debe dedicar al menos una media hora, a fin de descubrir la acción liberadora de los mismos.

Spath dice además, que todos los ejercicios del Hatha-Yoga sólo son preparaciones para el real Raja-Yoga. Y continua:

« A fin de cuentas, es indiferente si el Yoga se practica por el camino corporal del Hatha-Yoga; o si uno fortalece su voluntad con el Karma-Yoga; o si uno eleva su sentimiento en el Bhakti-Yoga, o su entendimiento en el Jnan-Yoga; o su Imaginación en el Raja-Yoga. Todos los caminos conducen al mismo objetivo. Y esta meta final es designada por los hindús como Sat, Cil y Ananada, es decir, conciencia y felicidad ».

« Cuando Rama, la encarnación de Dios, preguntó a su querido discípulo, el hombre-mono Hauman, cómo éste le conocía y tenía experiencia de él, el mono contestó: « si yo os siento, señor, soy vuestro hijo y servidor (Bhakti-Yoga); si yo pienso, soy una parte de vos (Jnan-Yoga); pero si yo os realizo en mi, soy vos mismo (Raja- Yoga) ». (Así se expresa I.M. Spath en « Yoga: caminos de liberación »),

En Occidente conocemos sobre todo el Hatha-Yoga, que es definido por el experto C. Kerneiz, como sigue:

« El Hatha-Yoga es un importante sistema humano de cultura tanto -corporal, moral y psicológicamente-, que poco a poco deja camino expedito hacia el verdadero Yoga, el Raja-Yoga. El objetivo es dominar el cuerpo de forma tal, que son eliminados los obstáculos hacia las otras -espirituales- formas de Yoga. La meta u objetivo final es el de obrar un equilibrio perfecto entre las funciones orgánicas, de forma que se alcance una experiencia con lo divino.« 

Del libro de I. M. Spath « Yoga » tomamos los siguiente:

« Si una persona que practica Hatha-Yoga, se halla en estado de « runrunear » en la forma precisa la palabra « om », entonces puede ir a parar a una esfera dichosa, que equivale al estado espiritual más alto llamado « samadhi ». El Yogui hindú, en esta esfera, acostumbra a meditar con las palabras: « om mani padme hum » (oh, vos, piedra preciosa en la flor de loto) ». Al cristiano practicante de Yoga se le aconseja que, en lugar de una frase de meditación hinduista, tome una expresión de la Biblia, como: « La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento », o: « Dios es amor, y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él », las cuales tendrían el mismo resultado.

El triple valor de este método susurrante es designado por los hindúes con estos términos: Dabda, Artha, Jnan (sonido, significado, frase). En semejante manera de meditación, normalmente se cae en una leve situación de trance mediante autohipnosis, que la doctrina yoga lo expresa con el término: « Mano-laya », o sea, « el derretirse el ánimo o sensibilidad ». Esta situación-trance o sueño-yoga puede durar días, semanas, incluso años, sin conducir a « salvación » …  Al yogui cristiano se le aconseja, entre otras cosas, que ore el « Padre nuestro ». Cuando se susurra al final la palabra « amén » -muy similar a la palabra sagrada « om »- es, entonces vibra de ella la « mágica fuerza primitiva » …

Resultará evidente a nuestros lectores, que aquí la palabra cristiano(s) la deba poner entrecomillada.

« Swami » Sivanda Saravati, en su libro » La Practique de la Méditation », escribe:

« El hindú se ejercita, para saberse una parte del universo divino, para ver algo distinto de sí mismo. El mismo es esta realidad. La magia para comprender la irrealidad del cuerpo, o lo que es más, todo conocimiento, es la tarea que se han propuesto los practicantes de Yoga. El Yoga es el detenimiento de todas las funciones del alma, el arte de libertar del mundo de los pensamientos, el arte de hacer de éste mundo una hoja en blanco ».

¿SE PUEDE PRACTICAR YOGA SIN LAS INFLUENCIAS ESPIRITUALES HINDUES?

De los artículos populares sobre el Yoga se tiene la impresión que la pregunta del epígrafe puede responderse afirmativamente. Para los europeos, la expresión « Yoga » evoca inicialmente el pensamiento de ejercicios corporales bastante complicados y provistos de nombres o títulos poéticos. Despojado de los aspectos espirituales, el Yoga consta o consiste en posturas (« Ansa ») y controles sobre la respiración (« Panayama »). Los ejercicios del Yoga se distinguen de la gimnasia occidental por su carácter poco vivo y su ritmo mucho más lento, mientras que también falta totalmente el elemento de lucha o competición.  Todos los ejercicios están basados más en la relajación que en la incitación. Frente a esto nos encontramos con que también los modernos sistemas de gimnasia occidental (calificada por algunos como liberación o salvación) reconocen un lugar importante a los ejercicios de respiración.

Pero quien, atraído por estos relatos populares sobre el Yoga y se dirige a esta especie de gimnasia salvadora, enseguida descubre que los mismos eruditos que afirman que el Yoga habría que desligarlo de Brahma e lsvara, es decir, de todo el sistema religioso de los Vedas hindúes, se contradicen  a sí mismos en este punto en otros lugares. Por lo demás, cualquiera que hasta aquí haya leído detenidamente este texto, ya habrá notado la inseparabilidad de los ejercicios del cuerpo y la conexión espiritual. La pregunta de si el cristiano creyente puede tomar parte en el Yoga sin negar a Cristo, depende muy estrechamente de si el Yoga puede practicarse separadamente de la religión.

Todo cristiano que piensa comenzar a ejercer Yoga, debe hacerse las siguientes preguntas:

  1. ¿Le es lícito a un cristiano que busca a Dios utilizar para ello medios que tienen un origen oriental no-cristiano y que no proceden de la Biblia, la Palabra de Dios?
  2. ¿Por qué y para qué un cristiano practicaría Yoga?
  3. ¿Cuál es el objetivo del Yoga?
  4. ¿ Se puede encontrar a Dios también sin el Yoga?

Antes de que aún pase la palabra a algunos expertos en Yoga, es conveniente que se tenga bien presente los hechos que siguen:

  • La doctrina oficial del Yoga afirma aceptar todas las religiones. Cada creyente podría arribar por el Yoga algo más cerca de su propio dios.
  • Por otra parte, se afirma en la literatura del Yoga, que éste se halla inseparablemente ligado a la religión hindú.
  • Sobre la base de los puntos a. y b., es preciso como cristiano hacerse la pregunta de si el Yoga conduce al ejercitante cerca de su propio Dios, o si él sin tener idea de que dios se aproxima, piensa llegar más cerca de Cristo, mientras que de hecho va a parar junto a Brahma. O dicho con otras palabras, se ha de poner sumo cuidado cerca de qué dios se viene a caer. Pues, a fin de cuentas, hay  » muchos dioses y muchos señores », según nos dice el apóstol Pablo en I Corintios, 8: 4-6.
  • El Yoqa es rechazado sin contemplaciones por los cristianos hindúes verdaderamente convertidos, que han conocido el Hinduismo por propia experiencia. En la India no se llega a pensar o hablar de que el Yoga podría obtener un lugar en la vida cristiana. Sobre todo, este último punto debería dar que pensar al cristiano que tiene inclinación al Yoga.

J. Herbert, en su libro « Spiritualité Hindou », expone:
« No se debe pensar que las posturas principales del Yoga puedan ser separadas de las concepciones características del Hinduismo. Por eso es imposible hacer uso de sus técnicas sin renunciar a la propia fe ». Muchos orientalistas declaran que el Yoga está encarnado en el Brahmanismo y en la doctrina de los Vedas. Algunos afirman que el cristiano practicante del Yoga cosecharía del Yoga los mismos frutos que el hindú si cambiase los términos hindúes por cristianos. Pero, ¿qué cristiano « completo » o incluso cristiano « medio » querrá cambiar, sin escrúpulos de conciencia, el nombre de Brahma por el de Dios Padre, Jesús por el de Rama, Siva y Hari, o María (como « reina de los cielos », ¡lo cual no deja de ser una versión cristiana de Isis y Astartel!) por el de Kali, madre del mundo para el hindú?.
Pero varios cristianos « practicantes del Yoga », como el Dr. Vittoz y J. Herbert, no ven en esto ningún reparo o contrasentido. En relación con lo anterior, el Dr.Vittoz, escribe: « Se ha de reconocer que nosotros (cristianos) así como ellos (hindúes) llegaremos a la convicción de que también nuestro Dios es el « Invisible e Impronunciable ».
La alegría (contentamiento) o « santosha », es la segunda naturaleza del yogui. Ese contentamiento o alegría le ayudará a llegar al contacto con Dios. Así sí nos encontraremos regularmente en el « mantra » -nombre usado para la divinidad- que es como lo conocen los yoguis hindúes, pero esto, para nosotros los cristianos, significará: « la presencia del Padre, la presencia del Hijo, el Salvador y la comunión con el Espíritu Santo: el Amor ». J. Herbert está convencido de que el Yoga nos hará mejores cristianos. Pero no se pregunta qué clase de « concesiones » está haciendo a la doctrina bíblica.

Otra buena fuente para obtener datos como respuesta a la pregunta de si Yoga y Cristianismo se toleran o soportan mutuamente, son los libros del Padre Déchanet, monje benedictino, que como propagandista entusiasta del Yoga escribió un libro titulado « Christian Yoga », en el que, entre otras cosas, se puede leer: « Sólo es importante saber una cosa, a saber, que la práctica del Yoga está indivisiblemente ligada a una religión filosófica, lo cual está en pugna con el dogma cristiano. Todos los grandes yoguis creen en sí mismos como en un dios, o como una parte de la deidad: lo impronunciable, lo inexplicable. Pero la mayoría de ellos también adoran a Shiva o a Krishna, o a otros dioses del panteón hindú. Su pensamiento esta lleno de una doble polaridad: el juego santo del Yoga se desarrolla en ellos a dos niveles. El primero es el de lo absoluto, lo abstracto, el puro e indivisible « Uno »; el segundo es el de lo relativo: la revelación de lo múltiple.

El hindú pasa con la mayor facilidad de un nivel a otro, y este fenómeno es lo que a nosotros los occidentales nos lleva a la confusión más grande. Por una parte el hindú dice: « No hay otro dios que Brahma », mientras que cada yogui, sin excepción, tiene al lado de aquel su propio ángel protector, su dios personal, su « Isvara ». Esta es una forma de aparición del gran y único Isvara: « el absoluto, indivisible ». Este es a la vez el mismo que Brahma, que es accesible únicamente por el espíritu. Pero así como nuestra verdadera « identidad » está encubierta en nuestro « ego » (yo), así también Brahma es sencillamente inaccesible. Por lo tanto, Brahma debe ser colocado en un nivel en el que cada « yo » pueda tener contacto con él. Para lo cual debe ser hecho un dios personal, a nivel de nuestro conocimiento, y por esto debemos actuar como si los aspectos subjetivos de la « única realidad », también fuesen realidad « en sí mismos ».

Déchanet reconoce que es alarmante que los maestros del Yoga estén siempre afirmando que sus prácticas son independientes de una religión, y que pueden ser aplicadas a todas las religiones. Afirman que el Yoga encaja en cualquier credo, y que se adecua tanto a las personas religiosas como a los librepensadores y también a los cristianos, pero sus tesis posteriores dan la impresión de lo contrario.
Estos yoguis hindúes indudablemente confían en que los no hinduistas dentro de los practicantes del Yoga, a la larga, llegarán a encontrarse con los dioses hindúes y los aceptarán.
El Hatha-Yoga, que está « calificado » como el más inocente y no-religioso, conducirá a la aceptación de ciertos aspectos del mundo del pensamiento oriental. El  practicante occidental del Yoga ciertamente quedará fascinado por los poderes sobrenaturales de muchos yoguis hindúes, e involuntariamente sentirá la inclinación de seguir ideológicamente a estos « grandes ejemplos » también en el terreno espiritual y religioso. Déchanet reconoce que esto frecuentemente tiene consecuencias fatales. Y escribe que muchos cristianos, sobre todo jóvenes, pierden el camino, se extravían y así van a parar al faquirismo, a la teosofía, a la magia y al esoterismo (« Christian Yoga », pág. 24).

Déchanet afirma enfáticamente, que es imposible practicar Hatha-Yoga solo corporalmente, y aislarlo de su objetivo espiritual: la Religión Hindú. Este pensamiento es significativo para la cultura materialista occidental que piensa que las actitudes y el control respiratorio del Hatha-Yoga pueden ser útiles para los objetivos no-espirituales y materialistas.
El auténtico practicante de Yoga, sin embargo, siempre se abrirá conscientemente a lo esencial del Yoga, y reconocerá que, en la práctica del mismo, enseguida se mueve en el terreno fronterizo de la religión. Por muy buenos que en si mismos puedan ser los ejercicios, uno no se puede escapar de la esfera global, de las impresiones, de la lectura y del trato con yoguis « iniciados » que no cesarán de ejercer una influencia espiritual. Todo el que haya recibido lecciones de Yoga debería reconocer cuanto acabo de decir.
MEZCLA DE RELIGIONES

Desde un principio los profetas de Israel como también Jesús y sus apóstoles se opusieron firmemente a la conocida como reconciliación y luego mezcla o fusión- de dioses y religiones con el Dios de Israel. Nuestro tiempo muestra este también fenómeno -llamado sincretismo-, de un modo muy acusado. Cuando intentamos combinar Yoga y Cristianismo, vamo a parar asímismo a estas tendencias sincretistas (a lo cual ahora también se le llama diálogo). Al yogui cristiano se le aconseja pensar en Jesús al leer el conocido manual de Yoga « The Geeta », traducido del original sánscrito y ciertamente en la lectura de este pasaje: « Con paz en el corazón y sin temor, atento a su voto de celibato, con el espíritu bajo control y dirigido a Mi, conviene que el estudiante de Yoga se libere de sí mismo y se dirija hacia Mi ».

Como contraposición de este pasaje, el verdadero yogui hindú lee estas palabras del « El Yoga Upisanada »: « Yo soy la forma del Cit (conocimiento); con los ojos total o medianamente cerrados, viendo por autoespeculación al transcendente Brahama sobre el centro de las cejas, como los que tienen forma del resplandor de Sat, Cit y Ananda (naturaleza, conocimiento, salvación); así, el que medita toma la forma de Taraka que le coloca en situación de dominar el gran miedo que procede del hundimiento del ciclo de la existencia prenatal: nacimiento, niñez, edad adulta y muerte …. realizándose o dándose perfecta cuenta que las dos naturalezas o entes Jiva (alma) e Isvara (divinidad o deidad) son resultado de la ilusión …  »
Si este último « método » o procedimiento puede realmente llevar al hombre a la comunión con Brahma, entonces no precisamos esperar que la primera cita, teñida de un color casi bíblica, (traducida del sánscrito y referente a la religión hindú) nos hará llegar más cerca de Cristo.
El yogui occidental, entonces, notará muy pronto que no puede avanzar sin una imitación del modo de ser religioso oriental.
Que de esta forma un cristiano finalmente tiene que volverse infiel a su propio Dios, al menos si en su fe toma la Biblia como guía, es algo que me parece suficientemente demostrado por lo que llevo dicho. Esto mismo vale para aquellos que realmente buscan a Dios. Se puede dudar si por el camino del Yoga encuentran al verdadero Dios.

Como se suele decir, los profetas de Israel clamaron contra el culto israelita de dioses como Baal, Astarte, la Reina de los Cielos, Dagón, etc. Al mismo tiempo no se ha de olvidar que, en aquellos días, el Dios de Israel no fue sustituido por estos ídolos, sino que se intentó conciliar o armonizar entre sí ambas religiones. Jeroboam, con sus becerros de oro, hablaba con respeto de Yahveh, Dios de Israel, en tanto que incluso Acab, arrastrado a los círculos de Baal por su mujer fenicia Jezabel, que sin duda alguna creía en la existencia y en el poder del Dios auténtico de Israel, Creador de los Cielos y tierra.
Sólo se intentaba reunir a los diversos dioses, no como enemigos irreconciliables – ¡que es como la Biblia describe la relación entre Dios y los idolos!-, sino como seres celestiales que se completan entre sí, y que de hecho tendrían una sola finalidad.

En las cartas de los apóstoles Pablo, Juan y Pedro se clama frecuentemente contra los falsos maestros. En un estudio posterior y más profundo, todas aquellas doctrinas falsas, aparentemente diferentes, aparecen como procedentes de un solo mundo de ideas o pensamiento: la gnosís o gnosticismo. La gnosis era a su vez un hijo espiritual de la « Cábala » judía, nominalmente una recopilación de tradiciones judías, pero de hecho un esfuerzo grandioso para agrupar entre sí a todas las religiones hasta formar una sola religión mundial, en la que, tanto el judío como el cristiano, el mahometano como en el hindú, el hermano de la Rosa-cruz como el francmasón, el budista como el confuciano, el teósofo como el antropósofo, el romano-católico como el protestante, se podrían encontrar mutuamente. La cábala-gnosticismo ha sido en la historia el esfuerzo más importante para un sincretismo. Muchas de las cosas que encontramos en la cábala-gnosticismo proceden del paganismo egipcio
e hindú.

En los modernos libros de propaganda de la Cábala se puede leer, que la Cábala es un « Yoga occidental« . (André Peters: « Kabbala »). Las muchas castas en el hinduismo (desde los parias a los brahmanes) se corresponden con grados semejantes en la gnosis, en las tendencias de los Rosa-cruz y los francmasones, todos los cuales están basados en la Cábala. Mediante iniciaciones se puede ascender más alto, a lo largo de la escala de los dioses, hasta el « único auténtico » « dios-prlncipal ». De esta forma, el servidor de muchos dioses (idólatra) y el monoteísta tienen cabida en esta religión.
En el libro Vrijmetselaar of Christen de E. Smit, se puede leer una breve descripción de la Cábala.

Quien se documente sobre la religión hindú, descubrirá muchas coincidencias con la gnosis-cábala. En estos días, la Cábala está reviviendo rápidamente en occidente. Y ésta, para muchos occidentales que ansían el conocimiento de Dios y las experiencias místicas, va abriendo consciente-o inconscientemente, el camino hacia el Yoga. Lo traicionero de esto es que, ni la Cábala, ni la Gnosis, ni la doctrina Yoga se oponen abiertamente contra Cristo. Al contrario: se habla con el más grande respeto sobre El, pero se incurre en el agravio de darle a El un lugar en la escala de los dioses, a la cabeza de los cuales se halla su propio dios. Así, por este camino a Jesús se le ve como al maestro y al « hacedor de milagros », y se deja de reconocer que El murió en la cruz por nosotros, y que Su sangre nos limpia de todo pecado.
DOCTRlNA FALSA

Como queda dicho la doctrina falsa sincretista en las primeras iglesias fue la gnosis (Cf. « Vrijmetseteer of Christen »). También esta gnosis hablaba, por así decirlo, « simpáticamente » sobre el Señor Jesucristo. Pero allí se hacia distinción entre Jesús, el hijo natural de José y Maria (el « hijo del hombre »), y el « Espíritu del Cristo » celestial el cual concretamente vino sobre El en Su bautismo cuando Jesús cumplía sus 30 años. Transcurridos 3 años, el Espíritu abandona nuevamente a Jesús, es decir, en la crucifixión. Del sepulcro únicamente resucitó su, diríamos, cuerpo etéreo que fue el que se apareció a los apóstoles. Su cuerpo real habría sido en secreto o misteriosamente quemado o incinerado por « sabios o magos de oriente » (hindúes o tibetanos).

Este pensamiento vuelve a ser encontrado en la doctrina yoga accidentalizada que, por medio de la Cábala, se halla en estrecha relación con el gnosticismo. La auténtica herejía era esta: que Jesús y el Cristo no eran vistos como idénticos, y que el espíritu de Cristo concretamente 30 años después del nacimiento de Jesús vino a vivir en El. A este respecto, la primera carta del apóstol Juan, dice: « ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? » o con otras palabras, quien niega que Jesús y el Cristo sean idénticos « Ese es anticristo » (1 Jn. 2:22. Cf. 5: 1).
De la misma manera, este otro pasaje vuelve a levantar la voz contra la falsa doctrina gnóstica: « En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios ». Es decir, Jesús en su nacimiento ya era el Cristo. Quien lo niegue, como dice el apóstol, ese habla en el « espíritu del anticristo ». Esta falsa doctrina fue una de las consecuencias de los esfuerzos para reconciliar entre sí las religiones, cosa que también persigue claramente el Yoga .
AUROVILLE

En Auroville, un suburbio de la ciudad hindú de Pondicherry, cerca de Madrás, aparece de una forma muy pronunciada una combinación de cultura y técnica occidentales con el espíritu hindú. Auroville, fundada por el yogui hindú Sri Aurobindo, y perfeccionada después de su muerte por su viuda Mira Alfassa (que es llamada « la madre del mundo »), es la ciudad de ensueño, moderna y mágicamente esotérica, donde se reúnen jóvenes de todo el mundo para que con ayuda de la mística oriental y el Yoga (¡en combinación con la técnica moderna!) dejarse empapar sobre la conveniencia de « un solo mundo » y de « un solo gobierno del mundo » -objetivo de las potestades anticristianas en la tierra, perseguido desde hace muchos siglos. Allí se educa para hacer « ciudadanos del mundo » y « habitantes del universo ». En Auroville se cultiva o fomenta « el hombre del siglo futuro », o como se suele decir: una nueva raza de hombres, que es más divina que la ya existente. Todo ello le fue prescrito a Sri Aurobindo por « espíritus » y los resultados se hallan en la ciudad de su creación. Ahora se practican allí la alquimia y la « transmutación » de espíritu en material y al revés), mientras están a la orden del día la magia y la  brujería, las « liberaciones » y el poder consumir sin riesgo grandes cantidades de opio. La mística oriental, el Yoga, el marxismo, un solo mundo, espiritualismo, la reencarnación unida a un gran conocimiento de los progresos modernos, también en el terreno de los viajes astrales, están conglomerados aquí en una sola fe. Pero no se quiere saber nada de la fe de la Biblia.
Auroville mantiene relaciones con el « Templo de la Inteligencia », en Nueva York, que fue construido por teósofos a iniciativa de Judith Hollister, fundado y sostenido financieramente por diferentes instancias comunistas, entre ellas embajadores y políticos americanos. Este templo, adornado en su interior con muchos símbolos paganos e incluso anticristianos, tiene la intención de ser una especie de « Naciones Unidas espirituales ». Como éste hay muchos lugares en el mundo en los que el Yoga es practicado por distinguidos personajes occidentales, en el marco del sincretismo. Lo demoníaco del hinduismo recibe aquí, por así decirlo, un impulso de aceleración por parte de la eficacia y el poder organizativo occidentales.
DEMONISMO HINDU

Hace algunos años se celebró una conferencia cristiana en Madrás (India), bajo la dirección del Profesor H. Enoch, catedrático de zoología en la universidad de dicha ciudad N. Daniel, de los Hermanos Evangelistas Laicos y de P. Gupta, presidente del Instituto Bíblico Indostánico. El tema de la conversación fue la posesión por los demonios entre los hindúes.Se determinó por estos expertos, (los cuales también estaban especialmente bien enterados de las situaciones de posesión en otros países), que la India es el país en el que más acontece la posesión demoníaca. De 18 referencias de esta conferencia tomamos algunos hechos muy notables.

Una jovencita, hija de unos piadosos padres cristianos, repentinamente cae víctima de ataques convulsivos. Luego resultó que esta joven, cuando iba camino del colegio, pasaba regularmente por un templo hindú. Algo parecido ocurrió a un muchacho que jugando zarandeaba un determinado árbol dedicado a los dioses hindúes.
Una recién convertida cristiana rompió una imagen hindú, e inmediatamente cayó posesa.
Según estos expertos, se puede asegurar que detrás de cada imagen de un dios hay un ídolo demoníaco real. (Cf. Demons Experiences in many Lands. The Moody Bible Institute. Chicaqo, 1960).
Quien lee estos informes sobriamente escritos, no puede menos de comprender cuán peligroso es inmiscuirse en la religión hindú. Esta aparentemente bonita y amigablemente tolerante religión, que a algunos creyentes con criterios « ecumenistas » los incita a la aproximación, está dominada por una muchedumbre de demonios. Con la influencia espiritual a la que como aprendiz de Yoga uno se expone y se llega a entregar inconscientemente a este mundo peligroso.
Visto el informe de Madrás que aquí se comenta, no es pues ningún milagro que el cristiano hindú converso, que conoce en su propia carne el hinduismo y sus peligros rechace con gran firmeza la combinación Yoga-Cristianismo.
¿QUE HA TRAIDO HINDUISMO AL PUEBLO HINDU?

Aún prescindiendo de todos los demás peligros, es incomprensible que la religión, que ha sumido a un inmenso país como la India en ignorancia, idolatría, demonismo y sobre todo en una pobreza que clama al cielo, pueda ejercer poder de atracción sobre miembros de una sociedad (la occidental), que se ha hecho mucho más próspera dichosa y libre por la abjuración del paganismo y la recepción de la fe cristiana.

¿Por qué habríamos de estar « celosos » de los trasfondos espirituales del pueblo de la India, cuando la historia claramente muestra que el Hinduismo (con su sistema de castas, en el que el paria es considerado por el Brahman aun menos que un perro, y donde impera de modo crónico la insuficiencia alimentaría, mientras las vacas sagradas, sin ser molestadas, pueden pisotear las escasas cosechas) ha precipitado a este país en un abismo de desdicha e infortunio?
¿ES EL YOGA LA RESPUESTA DE DIOS?

Colosenses 2:23: « Estas doctrinas tienen una cierta apariencia de sabiduría por su «religiosidad», su «humildad» y su «desprecio del cuerpo», pero carecen de valor y sólo satisfacen los deseos de la carne ».

Por lo que ahora sabemos sobre el Yoga, resulta evidente que esta doctrina se ocupa del espíritu, el alma y el cuerpo. Los ejercicios corporales del Yoga quieren asentar una relación hasta lograr una vida más elevada para la que se ha sido llamado, teniendo como meta liberar al alma de cuidados y problemas y, finaImente, hacer resucitar el espíritu.
(Esta es una definición del Dr. Vittoz).

Por medio de la relajación corporal y relajación del alma y el « dominio » de ambos, se intenta llegar a la relajación y liberación del espíritu humano. El gran objetivo es: el conocimiento de uno mismo.
El Dios de la Biblia, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, también habla del espíritu, del alma y del cuerpo -resumiendo, a veces, alma y cuerpo en la palabra: carne, y de la liberación del espíritu humano.
Sin embargo, la Biblia nos muestra que Dios hace una profunda diferencia entre carne y espíritu; que las fuentes de las que ellos se alimentan son enemigas entre sí. Por lo cual, tanto su juicio como lo que producen, se opondrán diametralmente.

Visto desde el punto de vista de Dios, es imposible que la carne pueda ayudar a la liberación del espíritu. Para evitar consideraciones propias, quiero dejar que la Palabra de Dios nos hable acerca de esto:

En Romanos 7: 18, leemos: ….. y yo (Pablo) sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien …  »
En Romanos 8: 5-9, leemos:  » … los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz ».

( ¿Ve el lector la oposición?)

« Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios ».

En esta última línea de esta cita, lo sorprendente es la expresión:  » … agradar a Dios ».

El Yoga tiene como finalidad sobre todo el conocimiento propio. El que practica Yoga se coloca a si mismo en el centro, y eleva su voluntad y deseo hacia el conocimiento de sí mismo, por encima de todo. La religión -de cualquier clase que sea- la toma como « por añadidura ».
Sin embargo, el objetivo de Dios para nuestra vida es: que obtengamos el conocimiento de El y de Su voluntad, y que le amemos a El sobre todas las cosas -y también sobre nosotros mismos. Estos son dos extremos irreconciliables. que se hallan el uno frente al otro, como enemigos.

En Gálatas 5: 17, leemos: « , .. el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí ».

Para ser más claro, quiero, en este momento, presentar el asunto en toda su crudeza y realidad.
Leíamos (Rom. 8: 6) que ocuparse de la carne, es muerte. Esto significa que todo lo que procede de la carne, conduce a la muerte, y Dios ha expresado Su condena sobre esto (Rom.8:3, -el pecado condenado en la carne). Por consiguiente, ya sea que nosotros desde nuestra carne hagamos muchas cosas, en sí mismas posiblemente buenas y nobles, ya sea que a nuestro parecer estén equivocadas, en ambos casos no dejarán de ser únicamente expresión es o manifestaciones de la carne.
La carne no sólo es detectada por las posibilidades de hacer lo malo, sino que también es posible que quiera hacer lo bueno. Y este es el punto en que Satanás ve la posibilidad de engañar al hombre: en el bien obrar desde las propias fuerzas, desde la carne.

En una ocasión, Watchman Nee escribió:
« La carne es el lugar de trabajo de Satanás. Pero cuando nos hemos propuesto tener por muerta nuestra carne, y la mantenemos crucificada con Cristo, entonces Satanás carece de toda posibilidad. Pero si comenzamos a querer realizar algo por nuestra parte -incluso algo bueno-, estamos alimentando la carne que Dios ha declarado muerta, y da más lugar de acción a Satanás ».

De esa manera.,con nuestros buenos hechos producimos simultáneamente enemistad contra Dios.

También el Yoga puede ser un parecido y bienintencionado empeño, e incluso aparentemente inocente. ¿No se quiere únicamente liberar el espíritu y aprender a ser personas espirituales?
Con todo y con eso, la Biblia no deja ninguna duda al respecto: -Puesto que el punto de partida es equivocado (relajación del cuerpo y del alma: carne). Dios lo condena en la carne. (Rom. 8: 3).
El Dios de la Biblia no se deja encontrar por nadie -tampoco por el cristiano bienintencionado- a través de camino alguno de la carne, luego tampoco por el camino del Yoga.
No hay más que un camino a lo largo del cual podamos llegar a Dios. Ese camino se llama: ¡Jesús!.

Juan 14: 6: Jesús es el camino, la verdad y la vida: nadie viene al Padre sino por El.
Romanos 3: 25-26: « (Cristo Jesús), a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, … y el que justifica al que es de la fe de Jesús » .

Dios ha establecido a JESUCRISTO como El camino en el que El se deja encontrar. Sólo en Jesús no hay condenación alguna, puesto que en Jesucristo nuestra « carne » -nuestra vieja naturaleza- ha sido engullida por la muerte. Sólo desde esa muerte puede nacer la nueva vida espiritual.

Cuando Nicodemo pregunta cómo puede entrar en el mundo espiritual, el Reino de Dios, Jesús le responde sin rodeos:

 » … De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. (v. 5: « no puede entrar »). Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es ». (Juan 3: 3 y 6).

Cuando marchamos por el camino trazado por Dios, se produce realmente la « liberación del espíritu ». Este fue el objetivo de la venida de Jesús al mundo, de Sus sufrimientos y muerte, y de Su resurrección. El vino no « sólo » para realizar el perdón de nuestros pecados, o « únicamente » para salvarnos y preservarnos de la ira venidera -por más que estos aspectos del evangelio sean también impresionantes-; Jesús vino para hacerse obediente hasta la muerte (y muerte de cruz, Filp. 2: 8); para quebrantar y dejar expedita la cárcel del alma y del cuerpo donde nuestro espíritu yace apresado. El abrió la puerta para que pudiésemos ser hechos « hombres espirituales », para gloria de Dios el Padre.

« Por lo cual Dios … le dio un nombre que es sobre todo nombre » (Filp. 2: 9-11).

Aceptando esta oferta, este camino de Dios, podremos vivir y repetir la experiencia del apóstol Pablo, tal y como él lo formula en la carta a los Gálatas:

« Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mi; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios el cual me amó y se entregó a sí mismo por mi ». (v. 19:  » … muerto … , a fin de vivir para Dios »).

ESTE ES El OBJETIVO

Mientras el Yoga nos enseña que, mediante la relajación y el dominio del cuerpo y del alma, el espíritu puede ser liberado para el conocimiento de sí mismo, Dios nos enseña lo diametralmente opuesto: Teniendo por muerta la carne en la muerte de Jesús, el espíritu es liberado de la cárcel del alma y cuerpo, y el Espíritu de Dios viene a morar en nosotros.
Esto tiene su repercusión en todos los aspectos y partes de la vida.

Romanos 8: 10-11: « Pero si Cristo está en nosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de Aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros ».

ESTA ES LA RESPUESTA -LA RESPUESTA DE DIOS

Colosenses 3: 1-4: « Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria ».


APÉNDICE  X

La Verdad sobre el Yoga…El yoga y los escándalos de sexo. Aquí no hay ninguna sorpresa

Publicado el 27 de Febrero de 2012 en el New York Times

Por WILLIAM J. BROAD *

Nueva York:  La imagen de una persona saludable gracias al yoga recibió hace unas semanas un duro varapalo cuando una figura emergente de la disciplina volvió a poner los piés en la tierra.

Después de acusaciones de abusos sexuales con estudiantes féminas, John Friend, el fundador de Anusara, una de las modalidades de yoga que ha crecido más rápidamente en el mundo, dijo a sus seguidores que renunciaba a continuar durante un periodo de tiempo indefinido para tener « una autoreflexión, terapia y retiro personal »

El Sr. Friend predicaba un evangelio de posturas con movimientos suaves destinados a la apertura del corazón promoviendo amor y felicidad. Sin embargo, Elena Brower, una antigua persona de confianza, afirmó que las personas de la organización sabían de su « predilección por las mujeres » y de su gusto por « las fiestas y la diversión ».

Y según añadió, « muy pocos tenían conocimiento de sus indiscreciones sexuales ».  La hipocresía aparente ha contrariado a muchos seguidores.

La Sra. Brower escribió en The Huffington Post. « Esos amigos están desolados »

« Como es comprensible, están decepcionados al oír que mintió repetidamente sobre sus novias » y « mintió a muchos. »

Pero esta ha sido apenas la primera vez que la fachada del culto al yoga es resquebrajada por un escándalo sexual.

¿Por qué el yoga produce
tantos mujeriegos?
¿Y porqué, el alboroto resultante ha dejado a tanta gente indignada y consternada?

Un factor es la ignorancia.

 Los monitores y los manuales de Yoga raramente mencionan que esta disciplina comienza con un culto al sexo – una omisión que deja a muchos practicantes abiertos a una sorpresa libidinosa.
El Hatha Yoga


Es el padre de las modalidades de yoga que se practican actualmente por todo el mundo – comenzó siendo una rama del Tantra.

 En la India medieval, los devotos del Tantra pretendieron fusionar aspectos del cosmos del hombre y de la mujer en un estado de gozo de la consciencia.

Los ritos de los cultos tántricos, frecuentemente bañados en simbolismo, pueden incluir también sexo en grupo o de forma individual. Un texto aconseja a los devotos reverenciar el órgano sexual femenino y disfrutar de un intenso acto sexual. Las candidatas para ser adoradas incluyen a actrices y prostitutas, así como a las hermanas de los practicantes.

El Hatha Yoga se originó como un camino para acelerar la agenda tántrica.

Usa posturas, respiración profunda y actos de estimulación – incluyendo actos sexuales – para acelerar una dicha entusiasta. Con el tiempo, el Tantra y el  Hatha desarrollaron una mala reputación.

El cargo principal fue que los practicantes se permitían un libertinaje sexual bajo el pretexto de espiritualidad.

A principios del siglo XX, los fundadores del yoga moderno trabajaron arduamente para eliminar la mancha del Tantra.
Concibieron una disciplina satanizada que restó importancia al antiguo eroticismo dándole más énfasis a la salud y a la buena forma física.

 B K S Iyengar, el autor de « Luz sobre el Yoga, » publicado en 1965, ejemplificó el cambio. Su libro no hizo ninguna mención a las raíces tántricas del Hatha Yoga y alababa la disciplina como una panacea que podía curar 100 dolencias y enfermedades.

Y de esta forma los practicantes modernos abrazaron un simulacro de Hatha Yoga blanqueado.

Pero durante décadas, ha habido mucha gente que ha descubierto a partir de su propia experiencia que la práctica  puede avivar la llama sexual. Las regiones pélvicas pueden hacerse más sensitivas y los orgasmos más intensos. La ciencia ha empezado a aclarar los mecanismos más internos.

 En Rusia y en la India, los científicos han podido medir agudos incrementos de testosterona – una hormona esencial para la excitación sexual tanto en hombres como en mujeres.

Científicos checos mediante encefalogramas han demostrado como las posturas pueden dar lugar a ráfagas de ondas cerebrales que son indistinguibles a las de los enamorados. Más recientemente, científicos de la  Universidad de  British Columbia han documentado como la respiración rápida -llevada a cabo en muchas clases de yoga – puede incrementar el flujo de sangre a través de los genitales. Se ha comprobado que el efecto es lo suficientemente fuerte para fomentar la excitación sexual no sólo en individuos sanos sino que también entre los que tienen una libido más escasa.

En la India, estudios clínicos recientes han mostrado que los hombres y las mujeres que empiezan a hacer yoga presentan una gran mejora en su vida sexual, en la que se incluye un aumento de los sentimientos de placer y de satisfacción así como de cercanía emocional con sus cónyuges.

En la University de Rutgers, los científicos están investigando cómo el yoga y las prácticas relacionadas pueden fomentar la auto-satisfacción erótica. Sucede que ciertos individuos pueden imaginarse a sí mismos en estados de éxtasis sexual – un fenómeno conocido clínicamente como orgasmo espontáneo y popularmente como « eyaculación mental ».

Los científicos de Rutgers usan escaners cerebrales para medir los niveles de excitación en las mujeres y comparar sus respuestas con valores obtenidos a partir de la estimulación manual de los genitales. Los resultados demuestran que ambas prácticas estimulan al cerebro de una forma característica produciendo aumentos significativos en la presión sanguínea, en el ritmo cardiaco y en la tolerancia al dolor – lo que resulta ser una firma del orgasmo.

Desde que los niños nacidos en el boom de la natalidad descubrieron el yoga, la excitación, la sudoración, la respiración profunda y los estados de desnudez que caracterizan a las clases de yoga nos han llevado hacia resultados predecibles.

En 1995, el sexo entre estudiantes y profesores se convirtió en algo tan corriente que la Asociación de Profesores de Yoga de California lo condenó como immoral y requirió medidas estrictas.

Judith Lasater, la presidenta de la asociación le dijo a una periodista que « establecimos un código de conducta porque estaban ocurriendo muchas violaciones »

Si el yoga puede excitar cada día a los practicantes, asimismo tendrá aparentemente efectos similares o incluso superiores en los gurús -quienes a menudo son personas encantadoras y extrovertidas con una forma física excelente, y algunos están entusiasmados de ser venerados.

Los misántropos que hay entre ellos rinden un homenaje agridulce a los poderes revitalizadores del yoga.

Entre ellos hay una cantidad sorprendente que están en los sesenta o en los setenta.

Swami Muktananda (1908-82) fue un hombre de la India con gran carisma partidario de las gafas oscuras y de las faldas chillonas.

En el zenit de su fama, sobre 1980, atrajo a muchos miles de devotos -incluyendo a estrellas de cine y a políticos famosos- tuvo mucho éxito construyendo una red de cientos de monasterios y centros de meditación por todo el mundo. Fue propietario de los principales santuarios en California y en Nueva York.

A finales de 1981, cuando un ayudante veterano acusó al venerado yogui de ser un mujeriego en serie y un hipócrita sexual que usaba amenazas y violencia para ocultar su doble vida, el Sr. Muktananda se defendió afirmando que era un santo perseguido, y falleció pronto a consecuencia de una insuficiencia cardiaca.

Joan Bridges fue una de sus amantes. Por aquel entonces tenía 26 años y él 73. Como muchas devotas, la Sra. Bridges pasó por momentos difíciles poniendo reparos a un hombre a la que ella veía como a un dios virtual más allá de la ley y de la moralidad.

En un mensaje que dejó escrito en un sitio web después sus primeras relaciones íntimas con él decía: « estoy a la vez encantada y confusa. El nos pedía ser célibes, entonces, ¿cómo podía esto tener una componente sexual?. Nunca obtuve una respuesta ».

Para poder denunciar a los mujeriegos habría que admitir años de estudios de vaciamiento y de devoción.

Muchas mujeres terminan culpándose a ellas mismas. El poner en orden la realidad lleva años, a veces décadas de sufrimiento y reflexión, con sesiones de consejo y de psicoterapia. Con el tiempo, las víctimas comenzaron a rebelarse.

Swami Satchidananda (1914-2002) fue una súper-estrella del yoga, fue quien hizo la invocación en Woodstock. En 1991 manifestantes ondeando pancartas (« Parad el abuso », « Acabad con el encubrimiento ») marcharon por los aledaños de un hotel de Virginia en donde se celebraba un simposio.

« ¿Cómo puedes decir que eres un instructor espiritual » gritaba a la audiencia una antigua devota, « cuando has abusado de mí y de otras mujeres? »

Otro de los casos involucrados fue el de Swami Rama (1925-96), un hombre alto con un rostro de una belleza despampanante. En 1994, una de sus víctimas entabló una demanda acusándole de que comenzó a abusar de ella en su monasterio de Pennsylvania cuando tenía 19 años. En 1997, poco después de su muerte, un jurado recompensó a esta mujer con casi 2 millones de dólares en compensación por los daños y perjuicios.

De la misma forma, también, antiguos devotos en Kripalu, un santuario en Berkshires, obtuvieron más de 2.5 millones de dólares después de que su gurú durante mucho tiempo – un hombre que daba apasionadas charlas sobre el valor espiritual de la castidad – se confesó culpable de múltiples casos.

El drama con Sr. Friend está todavía entreabierto.

Hasta ahora, han dimitido al menos 50 profesores de Anusara, y la suerte de su empresa no parece clara. En la última carta a sus seguidores, prometió hacer « una detallada declaración pública en la que tratará de forma transparente la totalidad de esta situación »:

La angustia de antiguos profesores de Anusara es palpable.

 Sarah Faircloth, una instructora de North Carolina, escribió en su sitio web; « Ya no puedo apoyar más a un profesor cuyas acciones han causado un daño irreparable a nuestra muy querida comunidad »

Pero quizá -si los estudiantes y los profesores supieran más sobre lo que el Hatha Yoga puede llegar hacer, y para lo que fue diseñado- serían  menos proclives a sorprenderse y a una aflicción impropia del yoga.

* William J. Broad es el autor de “The Science of Yoga: The Risks and the Rewards,” publicado en febrero de 2012 por Simon & Schuster.


APÉNDICE  XI

EL ESCANDALO DEL YOGA EN EEUU
Publicado por Edusectas

Antiguos profesores del sistema de yoga Anusara han denunciado públicamente los abusos de tipo sexual y financiero del fundador de este novedoso sistema de hatha yoga. John Friend, introductor de esta técnica de yoga y poseedor de un Grado en Finanzas y Contabilidad, ha estado practicando yoga desde que era joven hasta que se embarcó en su carrera como profesor de yoga y en 1997, creando entonces su propia práctica llamada “Anusara Yoga”, una práctica de hatha yoga que se centra en “el Shiva-Shakti” (filosofía tántrica de la bondad intrínseca) y los “Principios Universales de Alineamiento” y que ha legado a crear un sistema con numerosos seguidores.

Es verdad que el yoga en general se ha convertido en los Estados Unidos en una práctica habitual, estimándose que aproximadamente unos 16 millones de americanos son practicantes de yoga. Los ingresos relacionados con la práctica del yoga se han incrementado en un 87% desde el pasado año 2004, de modo que se calcula que el negocio del yoga puede mover en los Estados Unidos al año unos 5,7 millones de dólares. De hecho, el yoga se ha convertido tanto en Estados Unidos como en Europa en una subcultura relacionada con la idea de la “autenticidad”. John Friend asegura a sus 52 años de edad que su sistema es enseñado por unos 1.300 profesores por todo 70 países, con unos 200.000 practicantes activos.

The New York Times describía a John Friend en un excelente artículo publicado el pasado 2010 como una figura que dista mucho de la imagen de yogi tranquilo y que vive en cierta deprivación. Más bien al contrario, la vida de John Friend está repleta de viajes de un lugar a otro de Europa para impartir sus talleres, inmersiones y cursos de profesores. Cuando llega a su lujosa casa repleta de reproducciones de deidades hindúes, banderas de oración y múltiples objetos de sus viajes, debe seguir trabajando para ocuparse de los apoximadamente 13 negocios conectados a su marca Anusara, como es el caso deStudio Yoggy (una de las mayores cadenas de yoga del Japón que ofrecen clases de su sistema) o sus empresas editoriales o sus empresas de ropa para la práctica del yoga (aunque Friend tiene su propia línea, tiene un acuerdo con Adidas para promocionar el calzado con alguno de sus profesores de yoga). Al mismo tiempo, financian la publicación de un libro sobre la hisoria del yoga y contribuyen a la investigación histórica del yoga en Nepal y Cachemira. Elana Maggal, la directora de la Conferencia del Yoga Journal, indicaba que el pasado 2008, “Friend realizó la clase de yoga más numerosa jamás vista con 800 personas y otras 200 que estaba en lista de espera”.

Junto a toda esta actividad, Friend está recaudando dinero para su proyecto más ambicioso, la construcción de “El Centro” que tiene previsto construir en California y en donde junto a la práctica del yoga se planean realizar también espectáculos de arte, música y teatro, todo un megacentro dirigido a ampliar “la comunidad” -término que emplea el mismo John Friend-. Entre tanto, debe mantener activo su Twittercon más de 15.000 seguidores y su espacio de Facebook con casi 20.000 fans registrados.

Stefanie Syman, autor de El cuerpo sutil: una nueva historia del yoga estadounidense, indica que John Friend ”ha creado su propia comunidad muy conscientemente […] la mayoría de los maestros carismáticos hacen eso. Lo que pasa es que si deliberadamente o no llegan a tener éxito, entonces un montón de estudiantes empiezan a evangelizar en su nombre y difundir la palabra […] el éxito de Friend también pasa por la disolución de las comunidades tradicionales […] la gente solía encontrar en la comunidad de su iglesia, sinagoga, club o agrupación esa sensación de comunidad […] ahora, para algunos el yoga tiene esa función”.

Friend ha surgido de esta coyuntura social y ha logrado comercializar su marca de un modo muy rentable. Anusara Inc. ingresa anualmente alrededor de 2 millones de dólares, con Friend como único accionista de la empresa y con un sueldo autoasignado de 100.000 dólares, lo cual es una fortuna en el mundo del yoga. La misma empresa prevé que sus ingresos pueden doblarse y el fundador no encuentra contradicción alguna en estas incursiones empresariales, “no hay ninguna diferencia entre la filosofía del yoga y la filosofía de negocios […] honramos el espíritu sobre la base de nuestra visión que la vida es buena”.

El padre de John Friend era un ex comentarista deportivo y ejecutivo de marketing con problemas económicos que obligaron a moverse a la familia, mientras que la madre era una mujer muy inteligente y dotada intelectualmente. La madre fue quien introdujo a John en el mundo del yoga y pronto las lecturas sobre el yoga y la magia sustituyeron a otras lecturas infantiles; “quería ser un yogui porque sabían de los misterios de la vida […] podían desmaterializarse”, diría años más tarde.  Le atraían las curaciones milagrosas de muchas iglesias que visitaba cada domingo con su madre, que pasó unos años enferma hasta que fallecería de cáncer hace nueve años.

Durante su juventud, tocó en una banda de rock, soñando con transformarse en un gran músico. Finalizaría sus estudios de contabilidad y finanzas, trabajaría algunos años a la par que se introduciría en el mundo del yoga a finales de los setenta, justo en un momento de creciente interés hacia el yoga en los Estados Unidos que contaba ya con unos 5 millones de practicantes activos. A mediados de los años ochenta, ya se dedicaba al yoga a tiempo completo y se introdujo en la práctica del Yoga Iyengar de la mano de Judith Hanson Lasater; a los pocos años, ya había realizado talleres con BKS Iyengar mismo y con Pattabhi Jois, el creador de Ashtanga. A finales de los ochenta, y tras un retiro en la India con Iyengar, se interesa también por la práctica de Siddha Yoga. Llegó a ocupar puestos de responsabilidad dentro de la organización del Yoga Iyengar, haciendo suyos los estándares de certificación de profesores de yoga de este sistema. De Gurumayi, aprendió la capacidad de dar discursos para inspirar a cientos de personas.

En los años siguientes, Friend rompió con Iyengar y se distanció de Gurumayi Chidvilasananda cuando comenzó a perfeccionar lo que vio como su propia técnica de yoga, que unía el espíritu del yoga con el espíritu empresarial. Desarrolló su propio sistema de formación de profesores, los estudiantes deberían completar un programa de un mínimo de 200 horas de formación en talleres, una formación que puede requerir muchos viajes y gastos asociados (comprar el propio manual de capacitación, pasar las 30 horas de exámenes en casa, el DVD de entrenamiento, etc.) Evidentemente, hay derechos de licencia de alrededor de 100 dólares que deben ser renovados anualmente. Friend también desaconseja la mezcla de su marca con otras marcas de yoga.

El escándalo en torno a la persona de John Friend, saltó por primer vez a través de las acusaciones de algunos antiguos profesores en jfexposed.com, un sitio web que no tardó en ser bloqueado. En otoño del año pasado, varios profesores del sistema Anusara renunciaron pero sin dar mayores explicaciones, hasta que a inicios de febrero de este año aparecería en jfexposed.com diverso material (fotografías, correos electrónicos y otro material comprometido) que al parecer fue puesto en circulación por un antiguo profesor de yoga con muy buenos conocimientos informáticos y que venía a documentar acusaciones contra Friend por abusos sexuales, financieros, el empleo de drogas y la participación de John Smith en rituales de Wicca como una manera de mantener su poder sexual sobre las seguidoras. Al día siguiente, el sitio web que contenía tal material, desaparece de Internet.  Otra web se hace eco de las acusaciones de estos profesores salientes.

El 8 de febrero, John Friend se dirige una primera carta a sus profesores, sin mayores aclaraciones sobre las acusaciones vertidas en contra de su persona. Algo más tarde, responde públicamente en una entrevista que concede a Elephant Journal. El 11 de febrero, algunas profesoras se expresan públicamente acerca de la controversia sobre su maestro de yoga; entonces John Friend dirige una nueva carta a sus profesores certificados. Al día siguiente, otros profesores renuncian públicamente, iniciándose de este modo una rueda de abandonos posteriores de otros profesores.

The Huffington Post publica su artículo El escándalo del Anusara Yoga: ¿podrá una industria de 6 billones salvar su imagen?, con el consecuente eco en el mundo del yoga y nuevos abandonos. El 16 de febrero, Friend dirige una nueva carta en la que anuncia la futura reorganización de Anusara Yoga en los siguientes diez días. El 24 de este mes, se enviaron dos nuevas cartas en las que por un lado John Friend habla sobre la reorganización de la empresa Anusara Yoga y la incorporación del nuevo CEO Michal Lichtman. Friend continuará figurando como “fundador, estudiante y profesor, mientras que Lichtman “supervisará la nueva organización dedicada a la enseñanza, la Escuela de Anusara Yoga”.

En nuestro país, las dos profesoras certificadas que imparten este sistema de yog son Susana García Blanco y Gisela Vázquez Rodríguez. Susana García Blanco se presenta como “la primera profesora certificada de Anusara yoga en España”, encontrándose en Barcelona y se dedica a viajar para impartir  talleres y cursos de formación de profesores por diversas capitales del país (MadridGipuzkoaGironaBarcelona, entre otras). Por su parte, Gisela Vázquez es ”la única Profesora Certificada de Anusara Yoga® en Madrid” y que pese a desplazarse menos que la primera también imparte sus talleres. Ninguna de ellas se ha pronunciado acerca de todo este escándalo.

De acuerdo con los datos recogidos por Bayshakti.com, las personas que han anunciado públicamente su renuncia son la siguientes: Laura ChristensenEmma MagentaSarah FairclothLara DembergSue Elkind & Naime JezznyBernadette BirneyNoah MazéKatrina ArielOlga RasmussenSara RoseErin HansbroughSue Elkind & Naime JezzenyBruce BowditchKatie MyerStacey DeGrasseErin NealyMichelle SynnestvedtCat McCarthyLila Rasa BrownLucy LomaxSarah Jane HigginsSusan WiensShelley BelloJenn AsplundhDianne FalkNaomi Gottlieb-MillerAlisa RoseKendra HodgsonMichelle Berman MarchildonKelley GardnerHeidi KyserJonathan ShoemakerJordan BloomTodd Norian, Dara Brown, Betsy PoosTara JudelleStacey Millner-CollinsSusanna Harwood RubinDianne BondyBuffy BarfootNatalie MillerJoe MillerBetsey DowningCheryl ChaffeeHolly HorvathChris GordonPatience ArmstrongTara LemeriseErin Keeley Phillips, Liz Belile, Jordan Louise KirkMaria Cristina Jimenez y Jordan Mallah.


15 razones del por qué el yoga no es cristiano y sí es sumamente peligroso

Por Jaime Duarte Mtz
Analista, investigador socio-político y Consultor en Imagen Pública

    1. Disciplina o práctica milenaria, mística-espiritual hindú (1,800 a.C.). Sus posiciones y ejercicios son inseparables de su cosmovisión; « no hay hinduismo sin yoga, y no hay yoga sin hinduismo ».
    1.  Fueron Christopher Isherwood y la Sociedad Teosófica quienes trajeron a Occidente el budismo zen y el yoga del Oriente. No se conocían antes estas creencias ni en Estados Unidos ni en Europa. Los gobiernos estadounidense y británico impulsaron sus planteamientos. La Sociedad Teosófica fue dirigida por masonas y ocultistas (Helena P. Blavatsky, Annie Besant, Alice Bailey).Fuente: José Lesta y Miguel Pedrero, Claves Ocultas del Poder Mundial, Ed. Edaf, Madrid, 2005.
    1. En cualquiera de sus formas, la finalidad del yoga no es únicamente la relajación, la correcta respiración ni el bienestar o control físico, sino la « iluminación ». Es una « vía de perfección » (de 8 pasos) a través del control de los « elementos físicos y psíquicos » de la persona que pretende el « nirvana » (extinción el sufrimiento) para alcanzar la « iluminación » (apertura del « tercer ojo ») y la « unión con Dios ». Los primeros 5 pasos (disciplina moral, purificación corporal y espiritual, posturas gimnásticas-corporales, control respiratorio y desconexión sensorial) dicen los yoguis hindúes, son la preparación para alcanzar los grados más altos del « yoga regio » o « raja yoga ». Fuente: Manuel Guerra Gómez, Las sectas y su invasión del mundo hispano: una guía, EUNSA, Navarra, 2003, p. 491 y 992.
    1. La « Iluminación » se lograría despertando a « Shiva » (dios hindú) en forma de serpiente (« kundalini »), que se dice mora al final de la espina dorsal, o bien, en los genitales, con objeto de que ascienda desde ese punto por la columna vertebral y vaya « activando » uno a uno los 6 o 7 « chakras » (supuestos « centros de energía » ubicados a lo largo del cuerpo) y así se una a su esposa « Parvati » (diosa « energía ») que le espera en la cabeza. El enlace Shiva-Parvati abriría el « tercer ojo » a nivel psíquico y ¿físico? Esta es la meta del « yoga kundalini » y de la « meditación dinámica ». Fuente: Fernando D. Saraví, Invasión desde Oriente: Los peligros de las nuevas filosofías hinduistas, Clie, Barcelona, 1995, p. 185-186. Mitch Pacwa, Los católicos y la nueva era, Florida Center for Peace, Miami, Florida, 1992, p. 256. La Biblia nos dice en Mateo 4, 10: “Está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, sólo a Él darás culto”.
    1. Instructores y difusores de esta disciplina como Ana Paula Domínguez (Directora del Instituto Mexicano del Yoga) confirman que, en efecto, las diferentes posiciones de ese método encarnaban al dios « Shiva » a quien solían adorar mediante un símbolo fálico llamado « linga », y que « el objetivo era obtener la liberación al fundirse con aquella poderosa deidad ». Fuente: Milenio Diario, 12 julio 2002.
    1. La apertura del « tercer ojo » ha sido motivo de interés de los yoguis, swamis y « maestros » orientales, como también de los ocultistas occidentales, pues afirman que con ello se tiene acceso al conocimiento de todo cuanto existe, de toda la realidad aún de la sobrenatural (por ejemplo, sobre el futuro). Por ello, personalidades como el fundador del satanismo, Aleister Crowley (“el satanista más depravado de todos los tiempos”) y Jon Klimo (el « médium » más famoso de la historia), practicaban y recomendaban ampliamente el yoga. Fuente: Jaime Duarte Martínez, Nueva Era vs. Buena Nueva, México, 2007, p. 64 y 329.
    1. Asociaciones como la Masonería (excomulgada por la Iglesia Católica) promueven dicha práctica oriental. En el ritual llamado « Paladión », el segundo paso (de cinco en total) consiste en la « iluminación » o apertura del « tercer ojo ». Willian Shnoebelen (ex satanista y ex masón) quien practicó el ritual, afirma que ese ojo (« el Ojo que todo lo ve ») « es el punto de contacto entre los humanos y la conciencia de Lucifer » y se comienza a « pensar como él piensa y a ver con sus ojos… No es una buena experiencia ». Fuente: William Shnoebelen, La Masonería más allá de la luz, Chick Publications, California, 1997, p. 197.
    1. Gopi Krishna, ex yogui de Cachemira quien introdujo la teoría del « Kundalini » (« energía vital » y « serpiente »), estuvo a punto de caer en locura completa en 1937, mientras meditaba sobre su « chakra » superior (o « tercer ojo »). Dijo: « De aquí en adelante, durante largo tiempo, tuve que vivir pendiente de un hilo, debatiéndome entre la vida y la muerte, entre la salud y la enfermedad… ». « He pasado por casi todas las etapas de… tipos de mente: mediúmnica, psicótica y otros; durante un tiempo estuve alternando entre la cordura y la locura ». Fuente: Abraham Dastferrez, Nueva Era, Ed. Clie, Barcelona, 2000, p. 235.
    1. El Swami Prabhavananda advierte sobre los peligrosos efectos físicos que pueden resultar de los ejercicios de respiración yoga: « A menos que se hagan correctamente, hay una buena posibilidad de dañar el cerebro. Y las personas que practican este tipo de respiración sin una supervisión adecuada pueden sufrir una enfermedad que ninguna ciencia o médico conocidos pueden curar ». Los ejercicios respiratorios tienen como finalidad, en la religión hindú, aspirar el prana = la esencia del éter, el Atman-Brâhman, lo divino, la “fuerza vital” (“la energía”). Asimismo, el yogui Shakta Kaur Khalsa afirma: « El mito de que el kundalini es peligroso sólo sería posible mediante una muy mala práctica… la técnica y preparación adecuadas son el aislante necesario para el flujo correcto de la energía kundalini ». Fuente: Michel Gleghorn, “El yoga y el cristianismo: ¿son compatibles?, en: http://www.ministeriosprobe.org/docs/yoga-esp.html#text19; y Shakta Kaur Khalsa, Kundalini Yoga, Ed. Alamah, 2001, p. 10.
    1. Ana Paula Domínguez y Marco Antonio Karam (Director de Casa Tíbet México), reconocieron juntos en el programa radiofónico « ¿Qué tal Fernanda? » en 2004, que el yoga puede presentar un riesgo para quienes lo practican, debido, en parte, a que en México existen numerosos institutos o escuelas no autorizados para enseñarlo.
    1. El Pbro. Manuel Guerra, un importante investigador de las sectas, afirma que es un riesgo « suprimir la conciencia », pues según el segundo principio del « sutra » (discurso de Buda) « el yoga consiste en impedir que la conciencia/pensamiento tome formas diversas », o sea, en la « cesación de la actividad mental ». Fuente: Manuel Guerra Gómez, Las sectas y su invasión del mundo hispano: una guía, EUNSA, Navarra, 2003, p. 992.
    1. El Pbro. Alfonso Uribe Jaramillo considera: « El yoga puede ser instrumento válido para el hindú que busca con sinceridad la salvación y no ha conocido la verdad revelada por el Verbo de Dios. Pero para el cristiano es un camino erizado de peligros y, a la larga, si no lo aparta de Jesucristo, lo llevará a una gran confusión, pero no a la verdadera perfección cristiana ».Fuente: Alfonso Uribe Jaramillo, Ángeles y demonios, Lumen, Argentina, 1995, p. 205.
    1. El Cardenal Norberto Rivera Carrera señala: « El yoga es, en su esencia, un ejercicio espiritual y corporal nacido de la espiritualidad hindú. Las posturas y ejercicios, aunque se presentan como un simple método, son inseparables de su sentido propio en el contexto del hinduismo. El yoga es una introducción a una tradición religiosa muy ajena al cristianismo.La palabra « yoga » significa « unión ». Habría que preguntarnos: ¿unión con qué? ». Fuente: Norberto Rivera Carrera, 18 preguntas sobre la Nueva Era, México, 1996, pregunta 16.
    1. El Consejo Pontificio para la Cultura y el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso del Vaticano ubican al yoga como parte de las muchas prácticas de la New Age, al tiempo de cuestionarla como forma de « iluminación ». Fuente: www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/interelg/documents/rc_pc_interelg_doc_20030203_new-age_sp.html
  1. Existen ya testimonios de posesiones demoníacas, parciales o totales, en personas que practicaron el yoga. Los mismos ocultistas y médiums ya mencionados, nos confirman lo anterior, pues usaban su cuerpo con esta técnica para entrar en contacto con los « muertos » (espíritus malignos).

Por lo tanto, el Yoga es una forma actual de idolatría, esoterismo, neopaganismo, ocultismo, adivinación, comunicación « mediúmnica » y posesión diabólica.
 Yoga y cristianismo son esencialmente incompatibles.
 No diga ahora… que no sabía.


Riesgos de las “técnicas orientales”

por Fray Santiago Cantera Montenegro, O.S.B.

Hay que advertir que uno de los errores más difundidos hoy en Occidente en torno a los “métodos orientales”, y más en particular el yoga, es creer que se trata de simples métodos de relajación o de ejercicios gimnásticos muy aptos para descargar al hombre moderno de su tensión psicológica, afectiva, laboral, etc., sin caer en la cuenta de que conllevan todo un trasfondo filosófíco-religioso y que su fin no es una simple relajación física y psíquica, sino un vaciamiento de sí mismo

Planteamiento de la cuestión.

Ante la fascinación orientalizante que existe en buena parte de nuestra sociedad occidental, como fruto de la profunda decadencia de valores que sufre actualmente y que le conduce hacia un desmedido afán de novedad, de originalidad y de entusiasmo por lo exótico; y ante el hecho cierto de que se puede descubrir esa misma fascinación en ámbitos católicos, incluso dentro de comunidades religiosas, debido a un mal entendido “ecumenismo” y al deseo de un “diálogo interreligioso” ajeno a cualquier norma de prudencia; hemos considerado conveniente exponer unas breves notas acerca de los riesgos principales que de estas actitudes se pueden derivar para un católico, así como algunos de los puntos doctrinales que éste debe tener claro con relación a unas filosofías y religiones, que en no pocos aspectos muestran unas diferencias esenciales con la fe de la Iglesia. En especial, queremos advertir de la ingenuidad con que muchas personas enfocan los denominados “métodos orientales”, considerando equivocadamente que se trata de simples técnicas de respiración y de relajación, sin otras cuestiones de mayor fondo.

Con relación a todo esto, debemos recordar, antes que nada, que la Iglesia Católica ha dispuesto algunas normas al respecto, singularmente en los siguientes documentos:

a)   las indicaciones del Concilio Vaticano II, que reconocen los valores que se hallan en las religiones no cristianas, pero que invitan a la prudencia en las relaciones que se deriven de los mutuos intercambios(Nostra Aetate, 2);

b)  las advertencias del Catecismo de la Iglesia Católica en torno a los conceptos erróneos sobre la oración, poniendo en guardia sobre “los que ven en ella una simple operación psicológica o un esfuerzo de concentración para llegar al vacío mental” (CEC, 2726);

c)   y por fin, las más precisas acotaciones de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe (Carta de 15.10.1989, Algunos aspectos de la meditación cristiana), donde habla de los “métodos orientales”, por los que entiende los métodos que se inspiran en el hinduismo y en el budismo, como el zen o la “meditación trascendental” o incluso el yoga, y a los que se refiere en el nº 2 al añadir que “con la difusión actual de los métodos orientales de meditación en el mundo cristiano y en las comunidades eclesiales, se encuentra frente a una renovación aguda de la tentativa, no exenta de riesgos y errores, de mezclar la meditación cristiana y la meditación no cristiana”. Y después de hacer un recuento bastante completo de tales tentativas, concluye el nº 2 diciendo que éstas “deberán ser continuamente examinadas con un cuidadoso discernimiento de los contenidos y del método, para evitar caer en un pernicioso sincretismo”.

Breve examen del trasfondo de los “métodos orientales”.

En primer lugar, hay que advertir que uno de los errores más difundidos hoy en Occidente en torno a los “métodos orientales”, y más en particular el yoga, es creer que se trata de simples métodos de relajación o de ejercicios gimnásticos muy aptos para descargar al hombre moderno de su tensión psicológica, afectiva, laboral, etc., sin caer en la cuenta de que conllevan todo un trasfondo filosófíco-religioso y que su fin no es una simple relajación física y psíquica, sino un vaciamiento de sí mismo (el “vacío mental” que señala el CEC, 2726). El documento de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe de 15-10-1989, asimismo, hace referencia a los que se acogen a estos métodos “por razones terapéuticas” y que “un cierto número de cristianos” busca “en ellos el camino de la tranquilidad interior y del equilibrio psíquico”. Aunque dicho documento no trate propiamente de este aspecto, sino más bien de la aplicación de tales métodos a la oración cristiana, deja ver el peligro de que conduzcan a formas de sincretismo y a una confusión de criterios.

No se puede olvidar que el yoga nace como un método ascético del brahmanismo-hinduismo que busca la inactividad, la supresión de los actos (a los que se considera fuente de sufrimientos), con el fin de “quemar” el karma y escapar al renacer (escapar a la reencarnación o samsara), uniéndose (mokhsa) al Ser (Brahmán). El karma es la energía o fuerza que afecta al alma del ser humano y que es el resultado de sus acciones pasadas, por lo que determina la próxima reencarnación y la condición del futuro nacimiento, aun cuando exista la libertad en la vida presente de cara a una mejor reencarnación. Aquí hay que considerar:

a)   Que se entra en un determinismo fatalista opuesto al concepto cristiano del libre albedrío y la armonía entre éste y la Providencia divina.

b)  Que esta idea determinista del karma y la reencarnación conducen a la configuración de una sociedad de tipo hermético y con graves injusticias: la denominada “sociedad de castas” (brahmanes, kshatriyas, vaishyas y shudras y parias); sociedad que por su estructura y por las terribles injusticias que genera es inaceptable desde la perspectiva de las virtudes cristianas de caridad y justicia.

c)   Que el concepto de reencarnación es abiertamente ajeno e incluso contrario a la fe cristiana. Además, en el hinduismo no se considera un principio del alma humana, mientras que el cristianismo afirma claramente que ésta es creada por Dios e infundida por Él en el cuerpo humano gestado por los padres en el momento de la concepción.

d)  Que el Ser Supremo (Brahmán) del hinduismo no es perfectamente asimilable al Dios cristiano (si bien es cierto que dentro del hinduismo existen muchas variantes, escuelas, etc.), pues el Dios cristiano, de acuerdo con la fe católica, es Unidad de Esencia y Trinidad de Personas, mientras que Aquél otro es más bien un Ser Absoluto impersonal, que entra más en el terreno del panteísmo. De hecho, en el hinduismo se puede encontrar una diversidad de elementos que van desde el politeísmo hasta un panteísmo naturalista.

e)   Que esa unión con el Ser Absoluto a la que aspira el yoga, ya en esta vida terrena, implica la disolución del alma humana en dicho Absoluto, lo cual es una plasmación clara de ese panteísmo. Precisamente, la Santa Sede tuvo que advertir también de los peligros y errores en que incurrían en este sentido las obras de algunos autores católicos, como el jesuita Anthony de Mello, por realizar una mezcla de elementos de las religiones orientales con el cristianismo. La doctrina católica acerca de la unión del alma humana con Dios, por el contrario, sostiene que, tanto en el éxtasis místico como en la visión beatífica eterna, no hay un aniquilamiento de la sustancia del hombre, de la persona humana, sino que permanece en esa unión perfecta de voluntades; no se diluye la persona humana en un absoluto impersonal. Son totalmente diferentes la visión del panteísmo y el concepto católico de la “deificación” del hombre en la visión beatífica: mientras que en el primero el hombre es absorbido completamente por el conjunto de que forma parte y que es Dios, en el catolicismo, en cambio, el hombre, después de ser penetrado por la sustancia divina, conserva aún la individualidad inviolable de su propia sustancia, y ello por el respeto enorme que Dios guarda hacia la individualidad humana, hacia la libertad humana. Además, la doctrina católica afirma que, después de la muerte, el disfrute de la felicidad celestial y de la visión de Dios serán plenamente completadas, hallarán su culminación, tras la resurrección de la carne, cuando el hombre alcance la perfección de su naturaleza al poseer un cuerpo como el de Jesucristo Resucitado y unido ya inseparablemente al alma.

f)    Que la búsqueda de la inactividad para no engendrar karma negativo puede conducir al peligro del “quietismo”, el cual ha sido condenado en sus diversas formas por la Iglesia Católica.

g)   En fin, las visiones monistas o panteístas en torno a este Ser Absoluto impersonal también se pueden encontrar de una u otra forma en otras filosofías y religiones orientales como el taoísmo y el sintoísmo.

Algunas de estas prácticas ascéticas y otras, con finalidades semejantes, han sido recogidas y desarrolladas por otras corrientes filosóficas y religiosas surgidas del hinduismo, en especial el jainismo y el budismo, ambos también con numerosas variantes internas, escuelas y sectas. Y uno y otro, igualmente, parten de las ideas del karma y de la metempsícosis o transmigración de las almas y buscan por medio de tales prácticas la liberación temporal y la definitiva de estas realidades, de sus consecuencias y de sus causas. La liberación definitiva de la realidad a la que está sometido el hombre y todo el cosmos es conocida como nirvana en el budismo y mokhsa en el jainismo, y en los dos casos se halla bastante inclinada hacia aspectos de tipo panteísta, de una aniquilación del ser personal.

El jainismo, entre sus prácticas, cuenta con la ahimsa o “no violencia”, concepto que tuvo gran aceptación dentro del movimiento pacifista de los años 60 en Occidente, y grandes austeridades (tapas) que contemplan incluso la muerte voluntaria por inanición, algo totalmente reprobado por el catolicismo, dada la valoración que éste otorga a la vida humana como un don de Dios.

El budismo, en el planteamiento de sus “Cuatro Nobles Verdades”, insiste en el “deseo”, la “sed”, el “ansia de vivir” (por tales conceptos puede traducirse el término trishna) como causa del dolor, y considera que para suprimir éste hay que suprimir su raíz, utilizando métodos como, por ejemplo, la meditación y el yoga. La metafísica budista, por otro lado, entra en abierta contraposición con la cristiana, pues para aquélla sólo hay fenómenos que se suceden; para el budismo, el ser, como tal, no existe: sólo hay estados sucesivos, un flujo incesante de fenómenos, así que se afirma la momentaneidad de todo. Elkarma es la causa de ese flujo continuo, como una ley de causalidad, y en relación con esta visión se halla también la metempsícosis o reencarnación, cuyo motor es el deseo de vivir. Así que para extinguir el deseo de vivir, se puede contar con el ascetismo, la meditación y el yoga, medios con los que se podrá llegar a alcanzar el nirvana o liberación, un estado místico en que se supera toda esa realidad.

Conclusiones.

El yoga y otros “métodos orientales”, entendidos adecuada y completamente, no pueden ser considerados de forma parcial ni superficial por sus aspectos externos de relajación física y mental, técnicas de respiración, posturas y movimientos, etc., sino que parten de unos supuestos que hunden sus raíces más profundas en unas doctrinas filosófico-religiosas, cuyo núcleo central (si no se le quiere dar el nombre de dogma), el karma, es totalmente opuesto a la fe católica, así como otras consecuencias derivadas del mismo.

La Iglesia Católica reconoce lo positivo de estas corrientes filosóficas y religiosas nacidas, en su entraña más profunda, del deseo de hallar la Verdad, de buscar a Dios, deseo que el mismo Creador ha puesto en la mente y el corazón de todos los hombres, y por ello pueden servir de cauce para acercarse a Él a aquellas personas que no han conocido la Revelación cristiana. Pero eso no significa que sus doctrinas estén exentas de errores, tal como se ha ido viendo, ni que los católicos deban contribuir a su difusión, sino que, por el contrario, el deber auténtico de caridad ha de mover a anunciar, también hacia los seguidores de esas corrientes, la plenitud de la Verdad revelada en y por Aquél que se ha manifestado a Sí mismo como “el Camino, la Verdad y la Vida”.

Promover actividades en las cuales se incluyan prácticas derivadas de esas corrientes orientales, aun cuando se trate de presentarlas de un modo desvinculado respecto de ellas, es un riesgo en el que no debe incurrir precipitadamente una comunidad religiosa o parroquial, y menos aún cuando en los últimos años han sido tan claras las disposiciones de la Iglesia, pues puede engendrar, cuanto menos, un estado de confusión que conduzca a formas de sincretismo y de relativismo religiosos. Convendrá actuar con precaución, claridad de criterios y un discernimiento prudente y oportuno a la hora de realizar actividades que, en mayor o en menor medida, partan de supuestos originados en dichas corrientes.

Bastante dolorosa ha sido la experiencia de descristianización y pérdida de valores de la sociedad occidental, muy aguda desde los años 60 del pasado siglo, y no debemos perder de vista que, a la vez como una de las muchas causas y consecuencias de ella, ha contribuido la difusión de sectas y corrientes filosófico-religiosas orientales. Ante la crisis de valores y la descristianización, muchos jóvenes buscaron en ellas una respuesta a su vacío espiritual, a la vez que el entusiasmo por lo exótico les impulso hacia las mismas. Ante esta experiencia, los católicos, y más aún las comunidades parroquiales y religiosas, no debemos favorecer todavía más el confusionismo y el relativismo existentes, apoyando actividades que puedan contribuir a difundir esas corrientes, pues nuestro deber es anunciar a Cristo y no otros mensajes “liberadores”.

Incluso cuando ciertos cursillos promovidos por parroquias y comunidades religiosas fueran del todo ajenos a la finalidad de difundir el budismo, el hinduismo, etc., siempre pueden servir de base para que sus asistentes, en lugar de verse inclinados a buscar a Cristo al ser recibidos, se encuentren motivados a profundizar en esas corrientes orientales. Hay que evitar simplismos como aquel del permisivismo hacia las “drogas blandas”, pues la experiencia también ha demostrado que en muchas ocasiones fueron la puerta de entrada hacia las “drogas duras”.

Por otro lado, para llevar a cabo optimistas “encuentros interreligiosos”, no se debe hacer de forma precipitada, sino con la prudencia, la cautela, el discernimiento y la atención a las indicaciones de la autoridad eclesiástica, de acuerdo con las normas dadas por el Magisterio de la Iglesia (por ejemplo, Concilio Vaticano II, Nostra Aetate, 2; Juan Pablo II, Vita Consecrata, 102). Hay que evitar dejarse llevar por un afán de novedad, de originalidad y de entusiasmo por lo exótico.

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Fray Santiago Cantera Montenegro, O.S.B.


El yoga y el cristianismo: ¿son compatibles?

Por Michael Gleghorn

¿Qué es el yoga?
¿Qué es el yoga? Para muchos en Occidente, el yoga es simplemente un sistema de ejercicios físicos, una forma de fortalecer el cuerpo, aumentar la flexibilidad, y aun sanar o impedir varias enfermedades del cuerpo. Pero si investigamos la historia y la filosofía del yoga, descubrimos que “muchos más que un sistema de ejercicios físicos para la salud, el yoga es . . . una antigua senda hacia el crecimiento espiritual”. Es una senda venerada en gran parte de la literatura sagrada de India.{1} Por lo tanto, si realmente queremos tener una mejor comprensión del yoga, debemos excavar bajo la superficie y analizar las raíces históricas del tema.

Pero antes de comenzar a excavar debemos comprender primero lo que significa en realidad el término “yoga”. “Según la tradición, ‘yoga’ significa ‘unión’, la unión . . . del ‘jiva’ (el yo transitorio) finito con el ‘Brahmán’ (yo eterno) infinito”.{2} El término “Brahmán” suele usarse para el concepto hindú de “Dios”, o Realidad Última. Es una sustancia impersonal y divina que “permea, envuelve y subyace todo”.{3} Con esto en mente, veamos brevemente tres textos clave que nos ayudarán a describir el origen y el desarrollo del yoga dentro de India.

Aparentemente uno puede rastrear tanto la práctica como la meta del yoga hasta los Upanishads mismos, que fueron escritos probablemente entre 1000 y 500 a.C.{4} Un Upanishad nos dice: “Une la luz dentro de ti con la luz de Brahmán”.{5} Claramente, entonces, la meta del yoga (es decir, la unión con Brahmán) es al menos tan antigua como los Upanishads.

Además, la palabra “yoga” suele aparecer en el Bhagavad Gita, un texto hindú clásico, posiblemente escrito tan atrás como el quinto siglo a.C.{6} En el capítulo 6, Krishna dice: “Así llega el gozo supremo al yogui . . . que es uno con Brahmán, con Dios”.{7}

Finalmente, alrededor del año 150 d.C., el yogui Patanjali sistematizó el yoga en ocho “miembros” en sus Yoga Sutras. Estos ocho miembros son como una escalera que supuestamente lleva al yogui de la ignorancia a la iluminación. En orden, estos ocho miembros son: yama (autocontrol), niyama (ritos religiosos), asana (posturas), pranayama (ejercicios de respiración), pratyahara (control de los sentidos), dharana (concentración), dhyana (contemplación profunda) y samadhi (iluminación).{8} Es interesante señalar que las posturas y los ejercicios de respiración, a menudo considerados la totalidad del yoga en Occidente, son los pasos tres y cuatro a lo largo del camino “real” hacia la unión con Brahmán.

Vemos que el yoga es una antigua disciplina espiritual profundamente arraigada en la religión del hinduismo. Ante esto, debemos preguntarnos sinceramente si es realmente prudente que un cristiano esté involucrado en la práctica del yoga. A continuación, seguiremos nuestra discusión estudiando algunas de las importantes diferencias doctrinales entre el yoga y el cristianismo.

El yoga y el cristianismo: ¿Cuáles son las diferencias?
Muchas personas hoy (incluyendo algunos cristianos) están dedicándose al yoga. Más adelante consideraremos si la filosofía del yoga puede ser separada realmente de la práctica del yoga, pero primero debemos establecer que hay diferencias doctrinales cruciales entre el yoga y el cristianismo. Consideremos brevemente algunas de estas diferencias.

Primero, el yoga y el cristianismo tienen conceptos muy diferentes de Dios. Como hemos dicho antes, la meta del yoga es experimentar la unión con “Dios”. Pero, ¿qué quieren decir los yoguis cuando hablan de “Dios” o de Brahmán? Precisamente, ¿a qué se nos alienta a “unirnos”? La mayoría de los yoguis conciben a “Dios” como una sustancia impersonal y espiritual, coextensiva con toda la realidad. Esta doctrina se denomina panteísmo, el punto de vista de que todo es “Dios”. Difiere marcadamente del teísmo del cristianismo bíblico. En la Biblia, Dios se revela como el Creador personal del universo. Dios es el Creador; el universo, su creación. La Biblia mantiene una cuidadosa distinción entre ambos.{9}

Una segunda diferencia entre el yoga y el cristianismo tiene que ver con sus visiones del hombre. Dado que la filosofía yoga enseña que todo es “Dios”, se deduce necesariamente que el hombre también es “Dios”. El cristianismo, sin embargo, hace una clara distinción entre Dios y el hombre. Dios es el Creador; el hombre, una de sus criaturas. Por supuesto que el hombre es único porque, a diferencia de los animales, fue creado a la imagen de Dios.{10}No obstante, el cristianismo difiere claramente del yoga en su insistencia absoluta en que Dios y el hombre son distintos.

Finalmente, consideremos brevemente cómo el yoga y el cristianismo conciben de forma diferente el problema fundamental del hombre, así como su solución. El yoga concibe el problema del hombre principalmente en términos de ignorancia; el hombre simplemente no sabe que él es “Dios”. La solución es la iluminación, una experiencia de unión con “Dios”. Esta solución (que es la meta del yoga) sólo puede ser alcanzada a través de un gran afán y esfuerzo personal. El cristianismo, sin embargo, considera que el principal problema del hombre es el pecado, el no conformarse al carácter y las normas de un Dios moralmente perfecto. El hombre, por lo tanto, está alienado de Dios y necesita reconciliación. La solución es Jesucristo, “el Cordero de Dios que quita el pecado del hombre”.{11} A través de la muerte de Jesús en la cruz, Dios reconcilió al mundo con Él.{12} Ahora llama a los hombres a recibir libremente todos los beneficios de su salvación a través de la fe en Cristo sólo. A diferencia del yoga, el cristianismo considera a la salvación como un regalo gratuito. Sólo puede ser recibido; nunca puede ganarse.

Claramente, el cristianismo y el yoga son puntos de vista mutuamente excluyentes. Pero, ¿son iguales todos los tipos de yoga? ¿Acaso no hay al menos uno que se ocupa exclusivamente de la salud física y el ejercicio? A continuación consideraremos más detenidamente el hatha yoga, el tipo de yoga que suele considerarse puramente físico en su naturaleza.

¿Qué es el hatha yoga?
En este artículo aprendimos que el yoga es una antigua disciplina espiritual arraigada en un sistema de creencias que es completamente incompatible con el cristianismo. Pero, ¿se cumple esto en cualquier tipo de yoga? ¿Acaso el hatha yoga no se ocupa simplemente del desarrollo físico y la buena salud?

El hatha yoga se ocupa principalmente de dos cosas: los asana (posturas físicas) y los pranayama (ejercicios de respiración). Pero es importante darnos cuenta de que tanto el asana como el pranayama juegan un papel importante en el raja yoga (o “yoga real”) de Patanjali. En los tradicionales ocho “miembros” del sistema de Patanjali, asana y pranayama son los miembros tres y cuatro. ¿Cuál es, entonces, la relación entre el hatha yoga y el raja yoga?

Un ex practicante de yoga, Dave Fletcho, dice que las posturas de yoga “evolucionaron como una parte integral del raja . . . yoga”.{13} Él señala que el autor del famoso manual Hatha Yoga Pradipika “presenta al hatha . . . pura y exclusivamente para el logro del raja yoga”.{14} También cita a un estudioso del yoga francés que dice: “el único propósito del . . . hatha yoga es suprimir los obstáculos físicos en el . . . camino real del raja yoga, y el hatha yoga es llamado, en consecuencia, ‘la escalera hacia el raja yoga’”.{15} Fetcho está de acuerdo, y señala que las posturas físicas están “diseñadas específicamente para manipular la conciencia . . . hacia la experiencia consumada del raja yoga, el samadhi: una unión indiferenciada con la esencia primitiva de la conciencia”.{16} Estas afirmaciones deberían dejar bastante en claro que el hatha yoga, o yoga físico, ha sido considerado históricamente como simplemente una forma de ayudar al yogui a lograr la iluminación, el miembro final del raja yoga.

Esto se confirma adicionalmente al considerar el iyengar yoga, tal vez la forma más popular de hatha yoga en EE.UU. El sitio Web para el Instituto de Iyengar Yoga de San Francisco dice: “BKS Iyengar estudia y enseña el yoga tal como se desarrolla en los yoga sutras de Patanjaili [sic] y el Hatha Yoga Pradipika, entre otros textos clásicos. Por lo tanto, los asana, o posturas, son enseñados como uno de los ocho miembros . . . del yoga definidos por Patanjali”.{17} De hecho, el fin último del iyengar hatha yoga es precisamente el mismo del raja yoga de Patanjali.{18} Ambos buscan experimentar la unión con “Dios”, Brahmán, o conciencia universal.

Si todo esto es así, parece cada vez más evidente que el hatha yoga podría terminar por involucrar a sus participantes en algo que es mucho más que el ejercicio físico. Si bien tal vez no sea obvio inicialmente, la meta final del hatha es la misma que toda otra forma de yoga: la unión del yo con una conciencia impersonal y universal. Debemos recordar que la Biblia nunca exhorta a los cristianos a buscar una experiencia así. En todo caso, nos advierte acerca de los peligros potenciales de hacerlo. Ahora consideraremos si la práctica del yoga podría ser en realidad peligrosa, y por qué.

¿Puede ser perjudicial el yoga?
A pesar de sus pregonados beneficios para la salud, hay numerosas advertencias en la literatura de yoga acreditada que previene que el yoga puede ser perjudicial físicamente, mentalmente y espiritualmente, si no se lo practica correctamente.

Por ejemplo, Swami Prabhavananda advierte acerca de los peligrosos efectos físicos que pueden resultar de los ejercicios de respiración del yoga: “A menos que se hagan correctamente, hay una buena posibilidad de dañar el cerebro. Y las personas que practican este tipo de respiración sin una supervisión adecuada pueden sufrir una enfermedad que ninguna ciencia o médico conocidos pueden curar”.{19}

Además, muchos yoguis advierten que la práctica del yoga puede poner en peligro la cordura de una persona. Al describir el despertar del “kundalini” (el poder de la serpiente enroscada), Gopi Krishna registra su propia experiencia de la siguiente forma: “Fue variable durante muchos años, dolorosa, obsesiva… He pasado por casi todas las etapas de … tipos de mente: mediúmica, psicótica y otros; durante un tiempo estuve alternando entre la cordura y la locura”.{20}

Sin embargo, finalmente, desde una perspectiva cristiana parecería que el yoga también podría ser perjudicial espiritualmente. Para entender por qué, volvamos a la experiencia del “kundalini”. El erudito de yoga Hans Riecker dice: “El kundalini es el fundamento de todas las prácticas del yoga”.{21} Pero, ¿qué es exactamente el kundalini, y por qué es tan fundamental para la práctica del yoga?

Swami Vivekananda resume la experiencia del kundalini de la siguiente forma: “Cuando se lo despierta a través de la práctica de disciplinas espirituales, sube por la columna vertebral, pasa a través de los distintos centros y llega finalmente al cerebro, en cuyo momento el yogui experimenta el samadhi, o la absorción total en la Deidad”.{22} Y el investigador John White lleva la importancia de esta experiencia aún más lejos al decir: “Si bien la palabra kundalini proviene de la tradición del yoga, casi todas las principales religiones, caminos espirituales y auténticas tradiciones ocultistas del mundo consideran que algo similar a la experiencia de kundalini tiene importancia en la “divinización” de una persona. La palabra en sí tal vez no aparezca… pero el concepto está allí… como una clave para logra la condición divina”.{23}

Al leer descripciones de este tipo sobre el kundalini, o el poder de la serpiente enroscada, un cristiano casi puede oír el siseo de “la serpiente antigua . . . [la cual engaña al mundo entero”.{24} En Edén, aduló a nuestros primeros padres diciéndoles: “Seréis como Dios”.{25} Y, si bien el cristianismo y el yoga tienen conceptos muy diferentes de Dios, ¿no es esto, en esencia, lo que promete el yoga?

Swami Ajaya dijo una vez: “La principal enseñanza del yoga es que la verdadera naturaleza del hombre es divina”.{26} Obviamente, esta no es la visión cristiana del hombre. Pero, si la meta de yoga es que uno realice su divinidad esencial a través de la unión con “Dios”, entonces ¿no debería el cristiano considerar la práctica que conduce a esta realización como algo que potencialmente es dañino espiritualmente? A continuación, concluiremos nuestra discusión preguntando si realmente es posible separar la filosofía del yoga de la práctica del yoga.

¿Puede separarse la filosofía y la práctica?
Hemos visto que el yoga es una antigua disciplina espiritual cuyas doctrinas centrales son completamente incompatibles con las del cristianismo. Aun el hatha yoga, que suele considerarse que se ocupa exclusivamente del desarrollo físico, se entiende mejor como un mero medio para ayudar al yogui a alcanzar la meta de samadhi, o unión con “Dios”. Además, hemos visto que todo yoga, incluyendo el hatha, tiene el potencial para ser dañino físicamente, mentalmente y espiritualmente.

A la luz de esta evidencia, podría parecer que la pregunta: “¿Puede separarse la filosofía del yoga de la práctica del yoga?” ya ha sido contestada en sentido negativo. Y este es, por cierto, el punto de vista de muchos estudiosos del yoga. Dave Fletcho, que perteneció a la Sociedad de Yoga Ananda Marga, ha escrito: “El yoga físico, según sus definiciones clásicas, es inherentemente y funcionalmente incapaz de ser separado de la metafísica religiosa oriental”.{27} Es más, las autoridades en yoga Feuerstein y Miller, al hablar sobre las posturas del yoga (asana) y los ejercicios de respiración (pranayama), indican que este tipo de prácticas son algo más que sólo otra forma de ejercicio; por cierto, son “ejercicios psicosomáticos”.{28} ¿Significa esto que separar la teoría de la práctica es simplemente imposible en el yoga?

Al recorrer cuidadosamente un texto introductorio sobre el hatha yoga,{29} uno ve que se ilustran muchas posturas. Varias de estas podrán ser similares, si no son idénticas, a ejercicios y estiramientos que uno ya está haciendo. Por cierto, si uno participa en un programa de estiramientos regular, esto es muy probable. Esto planteas una importante pregunta. Suponga que estas posturas de yoga del nivel inicial se hacen en un contexto completamente desprovisto de la filosofía del yoga. En un caso como éste, ¿no nos obliga la sinceridad a reconocer al menos la posibilidad de separar la teoría de la práctica?

Si bien detesto estar en desacuerdo con estudiosos que saben muchísimo más del tema que yo, esta distinción me parece válida. Sin embargo, déjeme agregar rápidamente que veo que esta distinción es legítima sólo al inicio de este tipo de prácticas, y sólo con relación a las posturas. Los ejercicios de respiración, por varias razones, siguen siendo problemáticos.{30} Pero esta distinción plantea todavía otra pregunta, porque ¿cuántas personas comienzan un programa de ejercicios con la intención de nunca avanzar más allá del nivel más básico? Y, dado que por la naturaleza misma de la práctica del yoga, esta distinción sólo podría ser válida en las primerísimas etapas, ¿por qué querría un cristiano iniciar jamás este proceso? A mí me parece que, si alguien quiere un programa de ejercicios con beneficios físicos similares al yoga, pero sin el equipaje espiritual negativo, debería considerar el aerobismo de bajo impacto o acuático, el ballet acuático o simplemente el estiramiento.{31} Estos programas pueden ser igualmente beneficiosos para el cuerpo, sin poner en peligro al alma potencialmente. En mi opinión, entonces, los cristianos harían bien en nunca comenzar la práctica del yoga.

Notas

1. Essence and Purpose of Yoga: The Initiatory Pathways to the Transcendent (Massachusetts: Element Books, Inc., 1996), contraportada.
2. The Watchman Expositor (Vol. 18, No. 2, 2001): 5.
3. Ibid.
4. Ibid., 6.
5. Ibid., citado en Swami Prabhavananda and Frederick Manchester, The Upanishads: Breath of the Eternal (New York: New American Library, 1957), 120ff.
6. Bhagavad Gita, trad. Juan Mascaro (New York: Penguin Books, 1962), contraportada.
7. Ibid., 71.
8. John Ankerberg and John Weldon, Encyclopedia of New Age Beliefs (Eugene, Oregon: Harvest House Publishers, 1996), 601.
9. Ver Romanos 1:18-25.
10. Ver Génesis 1:26.
11. Juan 1:29.
12. Ver 2 Corintios 5:19.
13. Dave Fetcho, « Yoga, » (Berkeley, CA: Spiritual Counterfeits Project, 1978), citado en Ankerberg and Weldon, Encyclopedia of New Age Beliefs, 602.
14. Ibid., 603.
15. Ibid.
16. Ibid., 602.
17. Ver « Source and Context: Patanjali and Ashtanga Yoga » en http://www.iyisf.org. Esta cita fue tomada del sitio el 1 de marzo de 2002.
18. Ibid.
19. Swami Prabhavananda, Yoga and Mysticism (Hollywood, CA: Vedanta Press, 1972), 18, citado en Ankerberg and Weldon, Encyclopedia of New Age Beliefs, 604.
20. Gopi Krishna, The Awakening of Kundalini (New York: E.P. Dutton, 1975), 124, citado en Ankerberg and Weldon, Encyclopedia of New Age Beliefs, 608.
21. Hans Ulrich Rieker, The Yoga of Light: Hatha Yoga Pradipika (New York: Seabury Press, 1971), 101, citado en Ankerberg and Weldon, Encyclopedia of New Age Beliefs, 606.
22. Swami Vivekananda, Raja Yoga (New York: Ramakrishna-Vivekananda Center, 1970), 16, citado en Scott, « Exercise or Religious Practice? Yoga: What the Teacher Never Taught You in That Hatha Yoga Class, » 5.
23. John White, ed., Kundalini Evolution and Enlightenment (Garden City, NY: Anchor, 1979), 17, citado en Ankerberg and Weldon, Encyclopedia of New Age Beliefs, 606.
24. Ver Apocalipsis 12:9.
25. Ver Génesis 3:5.
26. Swami Rama, Lectures on Yoga: Practical Lessons on Yoga (Glenview, IL: Himalayan International Institute of Yoga, Science and Philosophy, 1976, rev.), vi, citado en Ankerberg and Weldon, Encyclopedia of New Age Beliefs, 596.
27. Dave Fetcho, « Yoga, » 2, citado en Ankerberg and Weldon, Encyclopedia of New Age Beliefs, 600.
28. George Feuerstein and Jeanine Miller, Yoga and Beyond: Essays in Indian Philosophy (New York: Schocken, 1972), 27-28, citado en Ankerberg and Weldon, Encyclopedia of New Age Beliefs, 600.
29. Por ejemplo, Richard Hittleman, Introduction to Yoga (New York: Bantam Books, 1969)
30. Por ejemplo, los ejercicios respiratorios pueden ser físicamente peligrosos. Sri Chinmoy escribió: “Practicar pranayama sin una guía verdadera es muy peligroso. Conozco tres personas que han muerto como resultado de hacerlo…” Ver Great Masters and the Cosmic Gods (Jamaica, NY: Agni Press, 1977), 8, citado en Ankerberg and Weldon, Encyclopedia of New Age Beliefs, 604. Sin embargo, además, desde una perspectiva cristiana este tipo de ejercicios pueden ser mentalmente y espiritualmente peligrosos (al menos potencialmente) porque pueden inducir estados alterados de conciencia que pueden hacer que uno esté más vulnerable al engaño demoníaco. Por cierto, el psicólogo Ernest L. Rossi ha escrito con relación al pranayama: “La manipulación manual del ciclo nasal durante la meditación (dhyana) es la técnica más meticulosamente documentada para alterar la conciencia”. Ver Benjamin B. Wolman and Montague Ullman, eds., Handbook of States of Consciousness (New York: Van Nostrand Reinhold, 1986), 113, citado en Ankerberg and Weldon, Encyclopedia of New Age Beliefs, 595.
31. Por supuesto que este tipo de programas necesitan ser adaptados a las necesidades y metas de la persona. Siempre es bueno hablar con su médico antes de comenzar un nuevo programa de ejercicios.


Preparémonos para la guerra
Extractos del libro de Rebecca Brown

La palabra yoga literalmente significa “enyugar” o atar… esto ataduras con demonios.
Como sabemos en el hinduismo hay miles de dioses, pues todo y todos es dios. Sin embargo, hay unos que reciben más adoración que otros. Uno de los dioses principales se llama Siva.
Siva es un dios de la destrucción cuya esposa se llama Cali, diosa madre de potestades, enfermedades y muerte. A Siva lo pintan con una cobra enroscada en el cuello a la cabeza.
La serpiente o cobra es muy adorada en el hinduismo. No es extraño oir a diferentes maestros de yoga referirse a Siva como el « dios de la luz ». Presentan a Siva como algo muy deseable. A los estudiantes de yoga se les enseña a « buscar a Siva o la luz ».

El estudiante de yoga occidental promedio no tiene idea de quién o qué es realmente Siva. Cuando buscan la « luz de Siva » están buscando a un dios demonio.

El yoga y la meditación son los elementos más importantes en el hinduismo que se practican fielmente para alcanzar más rápidamente el estado de nirvana y escapar de la interminable rueda de la reencarnación.

La palabra yoga, como ya he dicho, quiere decir « enyugar ». La meta del yoga es poner en blanco la mente, de detener todo movimiento del cuerpo, interrumpir toda sensación del mundo físico y de esa manera obtener la unión con Brahma en un estado de anonadamiento. Las diferentes prácticas yogas están diseñadas para inducir a un trance o estado de insensibilidad que supuestamente lleva a la persona hacia una unión con Brahma.

Lo que en realidad sucede es que cuando la persona medita para dejar la mente en blanco, se abre a los demonios. Tales demonios le provocan toda suerte de experiencias en el mundo espiritual y se produce el nexo entre el alma y el espíritu. Muchos experimentan la proyección astral y el contacto directo con demonios disfrazados de los diferentes dioses hindúes. Como por ejemplo el demonio Siva o el demonio de la luz.

Por favor, note que el yoga tiene un solo propósito: la unión con Brahma. No puede ser separado de la religión demoníaca que lo creó.

En el hemisferio Occidental se conoce varios diferentes de  yoga. El hatha yoga, que supuestamente es solo un sistema de ejercicios físicos. El yoga kundalini, que es usado mucho en medicina, y ofrece salud mental y física. El tantra yoga se usa mucho en medicina y se está volviendo muy popular entre los altos ejecutivos de las grandes corporaciones.

El tantra yoga es puro satanismo, con sacrificios humanos y todo. Los principiantes en el tantra yoga no suelen darse cuenta en qué se están metiendo. En este tipo de yoga son comunes todo tipo de perversiones sexuales. Hay muchos otros tipos de yoga.
Hay cuatro tipos principales en el hinduismo; karma yoga, bhkti yoga, jnana yoga y raja yoga. Cada uno de estos habrán de ser usados por  personas de diferentes « naturalezas ». Pero todos los tipos tienen una meta:

« Todos los caminos (del yoga) a la postre conducen al mismo destino: la unión con  Brahma o dios. Y las lecciones de cada uno de ellos tienen que integrarse si se va a alcanzar verdadera sabiduría ». (The Sivananda Companion to Yoga, por Lucy Lidell, Fireside Books, 1983, p.18)

Como en multitud de publicaciones, el yoga es presentado como si fuera ciencia, la gente acepta su terminología sin investigar el verdadero significado de esos términos. Los libros de yoga suelen ser colocados en las secciones de « salud » y « ejercicios físicos » en circunstancias que deberían ser colocados bajo « religión ». Quiero ilustrar algunos de estos términos y mostrar su verdadero significado.

Las posiciones básicas en el yoga son llamadas asanas. Los ejercicios respiratorios tienen un papel importante en el yoga. La buena respiración se llama pranayama. El propósito de las asanas y las pranayamas es facilitar el fluir del prana.

Prana: en la mayoría de textos de yoga se le describe como la « energía vital » que debe fluir a través del cuerpo. Esta « energía vital » en realidad se refiere a un espíritu, o sea, más específicamente, a un espíritu demoníaco.

Tomando un texto de un libro sobre el yoga dice: « El propósito final de asanas y las pranayamas es purificar el nadis o conductos nerviosos para que el prana pueda fluir libremente por ellos y preparar el cuerpo para el surgimiento del Kundalini, la suprema energía física, que lleva al yogi a un estado de conciencia de Dios ».

La cobra es una posición yoga común. « Mediante la práctica de esta posición, la diosa serpiente, (la fuerza Kundalini « despierta ». (Yoga, p.50)

Surya Namaskar, también llamada « salutación al sol ». Es una serie de posiciones usadas en Occidente para « entrar en calor », en los ejercicios de yoga. Cada posición es una postura de adoración al dios sol (llamado Baal e la Biblia) tradicionalmente se practica al amanecer, de frente al sol naciente.

El loto. Posición yoga que simboliza la « evolución espiritual » del hombre. Esta posición ayuda el fluir del prana, y ayuda a « aclarar la mente » en la meditación.

Las diferentes posiciones y respiraciones preparan el cuerpo para que el demonio llamado Kundalini pueda penetrar en el cuerpo y fluir por él. El yoga es precisamente para abrir al practicante la entrada de demonios.

Las mantras se practican diariamente en la adoración de los dioses, así como en el yoga y cualquiera otra forma de meditación. (La meditación trascendental y el Zen se han vuelto muy populares en Occidente. Esta mista técnica se usa en las clases de autosuperación y control mental de la Nueva Era y el budismo).

Una mantra es la rápida repetición de una serie de palabras o sonidos. Tiene dos propósitos.

1.- Producir un estado místico que en realidad es un trance en el que la mente queda en blanco. Esto a su vez se sitúa a la persona en contacto directo con el mundo espiritual.

2- El mantra supuestamente « personifica » a un ser espiritual. Al decirse las palabras, los seres cobran existencia y entran a la persona valiéndose de la mantra. El mantra es una puerta directa en la persona para que le entren demonios.

« Los mantras son sílabas, palabras o frases en sánscrito que al repetirse en meditación elevan al individuo a un más alto estado de conciencia (o sea, contacto con el mundo espiritual)… tiene cierta métrica y una deidad (demonios que preside) » (Ibid, p.98)

La medicina alternativa sostiene que el hombre posee un cuerpo enérgetico, de donde provienen todas las enfermedades. El cuerpo energético tiene 7 chacras o 7 áreas: el sistema óseo, preoducción, medular-digestivo, circulación, crecimiento, endocrino (hormonas y secreciones internas) y el sistema nervioso.

Dicen: « la enfermedad es el producto de falta de energía en un chacra ».

Los tratamientos pueden ser energizar a través de pirámides, acupuntura, flores de Bash, cintas rojas, yoga, homeopatía…etc.


La Santa Sede advierte de los riesgos del yoga y del zen

Diario ABC (Madrid) – 04/03/1995

ABC. 4 Mar 1995 – La Santa Sede advierte de los riesgos del yoga y del zen. Ciudad del Vaticano. AP Las prácticas de meditación oriental como el zen o el yoga implican riesgos para los católicos, según ha advertido recientemente un comunicado de la comisión vaticana para el diálogo interreligioso.

El cardenal Francis Arinze, reforzando las tesis expuestas por el Vaticano, ha prevenido a los que se acercan a las prácticas de meditación y misticismo, aconsejándoles lo hagan “con precaución”.

Arinze, en declaraciones a la Radio Vaticana, dijo que los católicos “deben tener una sólida formación en las enseñanzas de la Iglesia antes de aproximarse a la filosofía y espiritualidad orientales – afirma el cardenal nigeriano- aunque para un cristiano que quiera practicar el zen o el yoga hay aspectos que podrían ser beneficiosos si se tiene  una buena formación en la doctrina católica”. Pero el cardenal Arinze considera que los católicos pueden confundirse “si no distinguen lo que es religión de lo que es cultura”.
“No deberían ser prácticas para aventureros”, considera Arinze, recordando que el Vaticano acusó recientemente a algunos seguidores de estas prácticas orientales de “denigrar sus creencias”.
Durante el último viaje pastoral de Juan Pablo II a Asia, algunos líderes budistas reprocharon al Pontífice en Sri Lanka sus comentarios sobre el budismo –sobre el que prevenía a los católicos- en su libro “Cruzando el umbral de la esperanza”.

En 1989, un documento del Vaticano consideraba que prácticas como el Zen o el yoga degradan las oraciones cristianas y pueden degenerar en un culto al cuerpo.

Los Cristianos y el Yoga

M. Basilea Schlink. 1999

En los países occidentales el yoga goza hoy en día un creciente interés y se recomienda como la solución a la miseria del vacío espiritual y religioso, que se extiende como consecuencia del racionalismo, materialismo y el ateísmo. Sin embargo,  su origen está en la India y tiene sus raíces en el Hinduismo. El Yoga no es un concepto unitario, sino sus apariencias abarcan una paleta policroma de métodos, ejercicios e incluso una práctica de vivir de acuerdo con los propósitos religiosos y espirituales. Este cuadro multicolor se corresponde hoy en día con Occidente, con hombres de todas las edades y capas sociales e interesados por motivos muy diferentes. Sólo en Alemania se estima haya actualmente unos 100.000 practicantes.
Entre las diferentes escuelas de yoga, hay una, la “Meditación Trascendental” que también se llama “Ciencia de la Inteligencia Creadora”. Originalmente era una rama de la magia del Mantra-Yoga. Este movimiento ha tenido una impronta especial para su difusión entre los occidentales. En 1974 el número de adeptos occidentales era de medio millón. El fundador y líder Maharishi Yogui, hizo viajes a los Estados Unidos de América, Inglaterra y Alemania, presentando un verdadero plan mundial: partiendo de una cantidad determinada de centros 3.600, -es decir, un centro para cada millón de habitantes del mundo de entonces. La meditación trascendental, que es la « ciencia de la inteligencia creadora » debería extenderse como una bola de nieve, en el sentido de que cada uno que ha sido admitido a la meditación trascendental es para comunicarlo a los demás.
El Yoga en sus diversas formas está en el mejor camino para conquistar literalmente a Europa y, a menudo, también a círculos cristianos. Sin embargo, es significativo que, según me señalaban conocidos indios, que en la misma India juegue tan sólo un papel secundario. Allí la gente ha reconocido muchas veces, que el yoga no les da lo que demanda en los momentos de desesperación. Los cristianos de la India rechazan de forma categórica una combinación del Yoga con el cristianismo. El hecho de que esta doctrina eche raíces en nuestro originariamente Occidente cristiano, nos muestra que gran parte de Occidente se encuentra en la apostasía y en la rebelión contra Cristo; así que esta es una manifestación de su carácter anti-cristiano.

¿Qué es el yoga?

Según el hinduismo, el yoga es un conjunto de métodos, que, con la ayuda de la Ascesis, Ejercicios corporales, técnicas de respiración y de Meditaciones, debería liberar el alma humana de todo lo terreno. Esta pretendida  liberación tiene un doble significado: No se piensa solamente en la existencia individual del hombre que practica el Yoga, sino principalmente en el ciclo de las reencarnaciones, también llamadas transmigraciones del alma. El alma no purificada del hombre, según la antigua doctrina hindú, tiene que entrar siempre de nuevo en un seno materno, y nacer de nuevo, obligada por sus acciones anteriores “Karma”. Sólo cuando logra purificarse por su propia fuerza, llega a la redención y con ella a la liberación de cualquier nueva reencarnación. La redención significa al mismo tiempo la comprensión de que el alma individual (Atman) en último término es idéntica al alma cósmica universal (Brahman). Por tanto, la base del Yoga hindú es la concepción de que cada alma, por su naturaleza y sustancia, está unida en lo más profundo, con lo divino. Aquí está la tentación secreta del Yoga: Enseña la deificación del hombre. El hombre, para él, no es la imagen de Dios dañada por el pecado original, sino que es Dios mismo.

Las diferentes escuelas de yoga se distinguen por su método de ejercicios. El Hata Yoga da mucha importancia a las técnicas puramente corporales, por ejemplo a la purificación del canal intestinal del estómago, a ciertas posiciones (Asanas) y a la técnica respiratoria (Pranayama). Con esta última se trata principalmente de hacer la respiración arbitrariamente más lenta. Esto lleva, según la experiencia, a un retardo de los pensamientos y a un vacío artificial de la conciencia.

Otras escuelas prefieren técnicas de más meditación, por ejemplo el Mantra Yoga, que trabaja con repeticiones de mantras en voz alta o baja o en silencio. Estos mantras son fórmulas mágicas que muchas veces no tienen significado lingüístico o gramatical, por ejemplo el Mantra OM. Representan a fuerzas originales divinas o cósmicas, por ejemplo, los dioses Vishnu, Shiva o al alma cósmica del mismo Brahman. Por la repetición incesante de las fórmulas los hindúes creen identificarse con los poderes que ellas representan. El hombre con esto no se acerca más humildemente a su Creador, sino que trata por medio del mantra de deizarse, de identificarse con su identidad escondida en Dios, y cuando no, en una deidad pagana.

La mayoría de las escuelas de yoga en Occidente están bajo la influencia del Hatha-Yoga. Los ejercicios que se enseñan en esta escuela están destinados principalmente a fortalecer el cuerpo, mantener las articulaciones flexibles, desintoxicar los órganos, calmar los nervios, y así ayudar a las personas a llevar una vida armoniosa para poder lidiar mejor con el estrés. Muchas veces se empiezan tales cursos de Yoga ya con niños. De la liberación del alma del círculo de las reencarnaciones se habla raras veces en las escuelas occidentales del Yoga, sino del éxito en el mundo. Este cambio del Yoga en el Occidente tiene como consecuencia, que equivocadamente se le toma por una especie de deporte o de gimnasia. El principiante siente también a veces al comienzo algunos efectos de relajación, puede aguantar más fácilmente situaciones extremas de “estrés”. Estas experiencias iniciales con el Yoga occidental, que muchas veces son solamente aparentes, seducen a mucha gente a ligarse más estrechamente al Yoga y a penetrar más profundamente en su doctrina. Con esto se atrae a muchos que luego caen en la trampa.

Pero hay algo sumamente importante: estos ejercicios corporales, son relativamente inseparables de otros aspectos espirituales. La mente humana está inevitablemente envuelta en ello. Al ser los mismos yoguis los iniciadores de los cursillos, y al estar formados en el Yoga del hinduismo, tienen un plan preestablecido para conducir a los discípulos hacia Yoga hindú. Por ello no puede ser de otra manera, que el camino inmediato de los ejercicios físicos, respiratorios y de relajamiento, lleve a otros ejercicios del conocimiento de sí mismo y de la técnica del dominio del espíritu y del alma. Esto se hace por una especie de ascesis y técnica de salvación que al final lleva a la religión hindú pagana.

Con esto tenemos la respuesta a la pregunta mostrada muchas veces, de que no se pueden separar los métodos del Yoga del hinduismo. Lo que se practica aquí en países del Occidente no es sólo una gimnasia que favorezca a la salud. Quien piensa esto es víctima de un engaño. Porque los ejercicios del Yoga no se pueden separar, en último término, y como muchas veces se ha afirmado, de conceptos especiales del hinduismo, del mundo espiritual oculto que está detrás de él. Esto lo proclaman muy abiertamente hasta promotores del Yoga .

El Hata Yoga, aparentemente inocuo y no religioso, en el cual se trata de hacer consciente al hombre de sus fuerzas físicas, es, con sus ejercicios físicos que se enseñan en cursos de gimnasia, la preparación para “el camino real” del Raya Yoga. Ciertos aspectos del pensamiento hindú tienen que aceptarse también en el Hata Yoga. Los ejercicios aparentemente gimnásticos están orientados espiritualmente,tienen efectos espirituales. Esto se hace evidente por sus nombres tales como “Sede del perfecto”, o “La posición heroica”, la “Sede del loto”, etc. Con el Hata Yoga no sólo se activan ciertas partes del cuerpo y de los miembros, sino también se causan efectos sobre órganos internos y glándulas, y, por otro lado, sobre ciertos centros nerviosos.

¿Cuáles son los objetivos del Yoga?

Si bien las diferentes escuelas del Yoga tienen sus doctrinas específicas, el interés principal del Yoga “clásico” es el de descubrirse “a uno mismo”, el redescubrir lo esencialmente puro y divino en el hombre, por lo tanto, a Dios en el hombre. Según la doctrina fundamental del Yoga se afirma que la naturaleza –especialmente la naturaleza humana- en el fondo es buena y valiosa. Todos los Yoguis se creen a sí mismos como un Dios o como parte de la divinidad. Por eso los “Gurúes”, que son los líderes, que propagan esta doctrina, tiene una influencia tan inmensa, como también lo vemos hoy en el mundo occidental, porque están siendo tomados como divinidades personificadas y sacan provecho de esta su autoridad y así, el hombre puede postrarse, incluso, ante un joven de 17 años.

El dios-hombre está casi siempre encarcelado y en espera de ser puesto en libertad. ¿Cuál es el camino camino por el que ahora, mediante el Yoga, se quiere encontrar a Dios en uno mismo, el “yo” originario, lo divino en el hombre? ¿Y liberarlo, ya que, por decirlo así, solamente está cautivo? El camino es el vaciarse enteramente a sí mismo, para lo cual también ayudan otros ejercicios corporales, para abrirse así a las “fuerzas del universo”. Entonces el hombre podrá unirse con las fuentes de la fuerza que están en todas partes del universo, por ejemplo, en el aire, en el agua y en los alimentos. Así el hombre mismo debe hacerse Dios, esto quiere decir, debe “elevarse” a su estado original, sin mancha, sin culpa, para llegar a ser un “superhombre”. Con ello alcanzará -según dicen- el fin deseado: la felicidad, una total armonía, el estado de conciencia más alto que conduce al ser divino.

En su esencia, el yoga es, pues, ¡una forma de auto-redención! Pero al tratar de liberar el alma individual de su presunta cautividad y al cultivarla como algo aparentemente bueno, enaltece en verdad el “Ego” pecaminoso y, con ello, el egoísmo. Así, en efecto, el discípulo del Yoga siempre se ocupa de sí mismo. Él gira como en un círculo siempre alrededor de sí mismo como centro, y se vuelve siempre más incapacitado para la comunidad. Así que esta presunta auto-redención es un error. Y si tiene que efectuarse mediante las fuerzas que entran del universo hacia el hombre, es de importancia decisiva señalar que: No existen fuerzas neutrales, como muchos que se adhieren despreocupados al Yoga, opinan. Detrás de cada fuerza que entra, hay más bien una personalidad espiritual, una divinidad. Pero la cuestión es: ¿Cuál? Jesús afirma ser el Hijo de Dios que viene de arriba. Pero también existe el adversario de Dios, un poderoso Anti-Dios que es de abajo, que también invade con sus fuerzas al hombre y puede darle capacidades determinadas.

(Juan 8: 23)= Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.

¿De dónde entran, entonces, las fuerzas en el Yoga hindú, en los discípulos de esta doctrina? ¿Y con quien se unen al haber conseguido el fin de los ejercicios del Yoga, al haber llegado a ser un Semi-Dios, un Superhombre? Como hemos dicho ya: en el Yoga se reciben en último término las fuerzas del alma cósmica hindú, del Brahman. Esto no puede ser de otra manera, porque los Yoguis viven en la tradición hindú. Ellos por una parte creen en sí mismos como dioses, pero por otro lado todavía tienen diferentes divinidades personales como Krishna, Shiva. Los estudiantes de Yoga deben ponerse en comunicación con estos dioses; se les lleva inevitablemente a aceptarlos. Pero esto significa que hay una comunicación con lo demoníaco, porque el apóstol Pablo dice con miras a los sacrificios a los ídolos “los gentiles…sacrifican a los demonios y no a Dios”.

(1 Corintios 10: 20)= Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios.

Quien practica intensamente el Yoga, caerá irremediablemente bajo la influencia de Satanás, por este fondo tenebroso que lleva el Yoga en sí, aunque sea muchas veces imperceptible. Por la influencia de fuerzas del universo (Que no son otra cosa sino las fuerzas de dioses paganos) el hombre se expone al peligro de caer bajo el poder de abajo, aún aunque crea practicar un “Yoga cristiano”. Y al final, el discípulo del Yoga pasa del reino del reino de Jesús, reino de la luz, al reino de las tinieblas, lo que uno advierte de ordinario cuando ya es demasiado tarde. Este paso del reino de Dios al reino del demonio, tan decisivo para la eternidad, se realiza debido a los orígenes espirituales del Yoga.

El hecho de que el Yoga esté conectado verdaderamente con fuerzas mágicas es evidente según lo que se ha dicho anteriormente en la práctica de los mantras. Precisamente la meditación trascendental del Maharishi Mahesh Yogui ampliamente difundida, trabaja principalmente con estos “Mantras”. De hecho, Maharishi dice a sus adeptos que sus mantras son de origen hindú, pero no les dice nada acerca de su poder, esto es, sobre las divinidades hindúes identificados en estas fuerzas. En los escritos de sus discípulos en cambio, se mantiene que se trata sólo de « vibraciones físicas”. Estas afirmaciones sirven para encubrir la realidad. Así se cambia el significado de una técnica mágica religiosa de origen pagana, por una “ciencia de la inteligencia creadora”. El novato no se fija, que la aceptación en esta comunidad es equivalente a una adhesión a la tradición hindú.

En 1974, el especialista en lenguas y culturas de la India  Ernst Gogler que vive en Basilea, Suiza, escribió en el “Kirchenbote” las siguientes observaciones sobre los mantras: “El hecho de que los mantras se mantengan en secreto ante el público en general y la ocultación de los poderes que hay detrás de ellos ante los neófitos, confirman que no se pueden comparar las mantras con una oración o una meditación en el sentido bíblico. Los mantras son sílabas mágicas o fórmulas del ocultismo. Se parecen más que nada al “Abraxas” gnóstico o al diagrama Sator-Arepo que se ha incluido hasta el “sexto y séptimo libro de Moisés”. (Libros medivales de brujería cuyos títulos aparentemente bíblicos llevan a equivocos).

Se hace evidente que desde sus orígenes en la antigua India la práctica del Yoga tiene que ver con la magia y con las fuerzas ocultas, cuando se observa que los manuales tradicionales del Yoga prometen a sus adeptos fuerzas sobrenaturales (Siddis) como fenómenos acompañantes del progreso en el camino. Mircea Eliade, el gran conocedor del Yoga, escribe: “Un Yogui en la India ha tenido siempre la fama de ser un Mahasidha, es decir, un poseedor de fuerzas ocultas, un mago. Detrás de esta capacidad está la fuerza de alcanzar cualquier objeto de cualquier distancia, la voluntad irresistible, el dominio sobre los elementos y el cumplimiento de los deseos.” Con estas capacidades los Yoguis hacen los así llamados “milagros”. Así la prensa publicó que en Colonia, un Yogui corrió con los pies desnudos sobre brasas de una temperatura de 1.000 grados C. Y que sus discípulos le siguieron, sin que en sus pies se hubieran notado quemaduras, o que el Yogui hizo parar su corazón durante ocho segundos.

Pero si son los poderes ocultos, a los cuales se abren en el fondo los adeptos del Yoga, jamás pueden traer solución, liberación y armonía, como falsamente prometen en esta doctrina. Satanás es el destructor de toda felicidad, de toda alegría y armonía, de todo lo bueno, y él está detrás de todos los ídolos y dioses y también detrás de las doctrinas secretas hindúes. Con ello quiere que el hombre, con su pecado, caiga bajo su poder para perderlo. Por lo tanto los cristianos creyentes sólo podrán con Jesús luchar contra todo lo oculto y demoníaco, que también a través de esta doctrina del Yoga se acerca a nosotros. Porque Jesucristo ha venido para destruir las obras del demonio y de las tinieblas, tal cual se lo lee en 1 Juan 3:8. Él es el Señor y Vencedor de Satanás y de todos los demonios, de todos los poderes y principados de los espíritus que hay bajo el cielo.  (Efesios 6:12).

Por tanto, es evidente que no puede existir un “Yoga cristiano”. Y es desconcertante que en los países occidentales muchos usan el método del Yoga bajo atavíos cristianos: por ejemplo: ponen en lugar de los mantras, en los ejercicios, palabras cristianas y oraciones como el Padrenuestro y otras. Incluso hay teólogos, que favorecen estos ejercicios y grupos cristianos que invitan a tales prácticas, afirmando que este sería el camino para renovar una vida de oración cansada; que el Yoga sería un camino “neutral” utilizable para fines cristianos. Pero queda bien claro: el punto de partida, el camino y el fin del Yoga y la fe cristiana no solamente se excluyen nutuamente, sino que el Cristo vivo, con su llamada a ser sus discípulos, y toda la Palabra de Dios son contrarios a la doctrina, al camino y a la finalidad del Yoga, que en realidad tienen que ver con ocultismo.

Si bien el principal peligro que amenaza, procede de este origen satánico, la misma doctrina de la autoredención está en completa oposición con nuestra fe cristiana. Nosotros, hombres pecadores, jamás tendremos el poder de redimirnos a través de ejercicios físicos y espirituales, por los cuales pensáramos de poder elevarnos siempre más arriba hasta llegar a ser un hombre-Dios. Cada uno que vive de la verdad sabe que dentro de sí mismo no está cautivo su buen yo-original, sino que uno es esclavo de sus pecados y con eso de Satanás, y de esta esclavitud debe ser liberado. El cristiano jamás deseará descubrir su “yo divino” para lograr de esta manera la redención; porque ya ha reconocido su propio ser como malo. (Genesis 8:21). Sabe de la realidad del pecado y de la culpa y tiene necesidad de su redentor Jesucristo.

Por eso Jesús se hizo hombre y murió por nosotros en la cruz para redimirnos a nosotros del yo caído, sede de todo el mal, del egoísmo, de la soberbia y de toda concupiscencia. Por su sangre derramada y su acción redentora según la palabra “Todo está cumplido” son vencidos el pecado y Satanás. Segú esta fe, nuestro hombre viejo es dado a la muerte en Cristo y surge el hombre nuevo, el yo redimido. Sólo Jesús, el Hijo de Dios, tiene el poder de crearlo en nosotros. Para un verdadero cristiano Jesús es el gran Tú de su vida. Con Él vive, a Él sigue hasta la meta para estar con Él en Su reino para siempre.

Quien verdaderamente ama a Jesús, el Cordero de Dios, como a su Redentor y tiene una relación personal con Él, no puede tomar parte en ejercicios detrás de los cuales están místicas doctrinas secretas y fórmulas mágicas. Jamás se volverá a fuerzas desconocidas del universo y a divinidades extrañas por medio de ejercicios del Yoga, para aprender el arte de vaciar el mundo de sus pensamientos. Sus pensamientos ya están dirigidos a Jesucristo y se ocupan de Él y de la palabra de Dios en el silencio. No tiene necesidad de practicar en el yoga la exclusión de todas las funciones del alma, porque al contrario, su alma quiere ser viva y amar a Jesús y con Él a los hombres y a todo lo creado por Dios, pero siempre amando a Jesús sobre todas las cosas.

Y quien piensa que tiene que liberar lo divino aprisionado dentro de sí abriendo su alma a todas las fuerzas que vienen de abajo, de esta manera precisamente llegará a ser prisionero del pecado. He aquí el porqué un cristiano que obra de tal modo tiene que atribuirse a sí mismo la culpa, si llega a caer, bajo la influencia de tales poderes. En lo referente al Yoga, un cristiano, hoy, puede escoger sólo entre Cristo y Belial, porque la posibilidad de combinar el Yoga con la fe cristiana, no existe. Lo mismo vale también para el Zen, la doctrina correspondiente japonesa, que proviene del budismo y también se difunde mucho en el occidente. Una tal mezcla es un sincretismo. La Sagrada Escritura muestra en innumerables ejemplos en los cuales Dios ha castigado severamente al pueblo del Antiguo Testamento, cuando este había querido unir al Dios vivo con los ídolos, es decir, con los demonios de otras religiones. Porque esto era sobre todo su pecado, no una pura idolatría.

No podemos de ninguna manera excusar trayendo a favor de yoga por ejemplo este argumento: un Dios justo no puede excluir de la salvación eterna a un budista, un hindú o un miembro de otras religiones que buscan con sinceridad su salvación, y por lo tanto se puede caminar también este “otro camino”. El error de este argumento es el siguiente: es verdad que la gracia de Dios no tiene límites, pero hay una diferencia capital entre los que han recibido la Revelación del Hijo de Dios, Jesucristo, y aquellos que no la han escuchado todavía. Para nosotros, los cristianos, vale esto: “En ningún otro nombre hay salvación y ningún otro nombre debajo del cielo ha sido dado a los hombres, por el cual podemos ser salvos, fuera del nombre de Jesús” Por lo tanto, el yoga es para nosotros, los cristianos, un camino de apostasía que conduce a la perdición; para los paganos puede ser, quizás, al comienzo un camino falso, que el Señor aún puede conducir a la senda verdadera del conocimiento de Jesús. (Hechos 4:12)

Por eso Dios nos llama a nosotros, su Pueblo del Nuevo Testamento, que ha sido redimido con el sacrificio de Jesús, con la preciosísima sangre del Cordero, con mayor insistencia que al pueblo de la Antigua Alianza: “¿Hasta cuando andáis vacilantes de un lado a otro?” (1 Reyes 18:21). Y el “¡Ay de vosotros!” se nos cae encima, cuando pensamos que podemos ir al lado de Jesús tras otros dioses y de otros ídolos paganos según nos presenta la doctrina de los Yoguis y de los Gurúes. Porque nuestra redención ha sido comprada a alto precio.

En fin, el Yoga no es solamente un asunto personal de vida religiosa del individuo, sino, como ha dicho antes el Yogui Maharishi Mahesh, presenta un plan de dimensión mundial y quiere ofrecer al mundo la salvación y la felicidad. La práctica del Yoga hoy muestra ya los signos de esta doctrina que desembocará en una iglesia mundial unitaria, separada de Dios, que actualmente se pretende realizar. Desde ahora ya se ven las primeras señales de esta pretendida hermandad mundial, religión mundial de la iglesia anticristiana unitaria, en la cual se unen todas las religiones para crear la nueva ciudadanía mundial.

Jesús, en vista de estas grandes seducciones de hoy, inicio del fin de los tiempos, llama: “¡Venid a mí! ¡Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida! ¡Quien cree en mí tiene Vida Eterna! Si sólo en Él nos será dada la verdadera salvación y la redención del pecado que es nuestra desgracia y perdición. Un día nos esperará Jesús en la gloria celestial, cuando nosotros seremos transfigurados de veras en Él, en su imagen. En aquel día nos invita a habitar eternamente en su Reino. Porque Jesús sólo tiene el único plan global válido. En Su plan de salvación está incluida no solamente la perfección del individuo, sino también la renovación del mundo creado por Él y redimido con Su sacrificio, y que, mediante el juicio y la gracia, conducirá a la nueva creación. Pero cada cual que abandona a Jesucristo, y se cambia a otra redención que viene de abajo, es decir del “pozo perforado” del Yoga, encontrará la perdición. Sí, “Todos los que te abandonan quedarán confundidos … porque han abandonado la fuente de agua viva, el Señor. (Jeremías 17:13)

A aquellos que han abandonado esta fuente de Jesús, el Señor vivo y salvador, les dice todavía: « Venid a Mí, rechazad a los poderes que vienen de abajo, abrazad la fe en el poder de mi Sangre, la Sangre del Cordero. » En El está el poder liberador y victorioso para romper las cadenas de Satanás y sus demonios. Las fuerzas del mal han sido derrotadas por Jesucristo que es el Maestro y Señor de todas las cosas.

Sin embargo, después de la renunucia a estas fuerzas y de que haya sido proclamado el nombre de Jesús victorioso, es necesario lidiar una batalla de fe, porque el enemigo tendrá tentaciones de « retrasarlo », de atacar de nuevo. Lo mejor es dar este paso con la ayuda de los demás, con un director espiritual o con un grupo de creyentes que nos apoyen en la oración. Es necesario adherirse inquebrantablemente a esta certeza: La victoria está asegurada porque sólo es Cristo Jesús, quien tiene poder absoluto, el Señor resucitado y victorioso, ante el cual ¡cualquier otro poder se dobla!.


 Archivan la causa contra el gurú de “Casa Yoga” de Granada.

Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas
El juez de Instrucción número 7 de Granada ha decretado el archivo provisional de la causa que se seguía contra el gurú hinduista que fue denunciado por la Fiscalía en 2010 por asociación ilícita y delitos contra la integridad moral. Dicha denuncia se produjo después de que varias de sus supuestas víctimas, antiguos miembros de la comunidad Vaidika Partisana Sangha, le acusaran de utilizar técnicas de persuasión colectivas coercitivas y de incluso imponer condiciones laborales que rozaban la esclavitud. Lo cuenta el diario El País, en un artículo firmado por Valme Cortés.Pues bien, tras la investigación judicial realizada, el juez concluye que “no existen motivos objetivos ni serios que permitan estimar que el imputado —de iniciales A.J.R.P.— haya podido incurrir en los delitos denunciados”. La Fiscalía pidió hace unos meses el archivo del caso y puso en duda los testimonios de algunos denunciantes.

Éstos acusaban a A.J.R.P. de captar a los miembros de la comunidad para satisfacer intereses personales, limitar su alimentación y horas de sueño, utilizar incluso la violencia física y conseguir acceso sexual de algunas de las integrantes de la comunidad. Todo ello, según denunciaron, para obtener la disposición de los bienes que eran propiedad de las supuestas víctimas e integrarlos en su patrimonio personal.

El juez, por el contrario, señala que la entrada y salida de la secta era “totalmente libre y voluntaria”, aunque sí reconoce que había normas, “si se quiere estrictas”, que tenían que ser cumplidas por sus miembros, que llegaban a la conocida como Casa de Yoga, en Armilla, para practicar cursos de yoga o meditación. En cualquier caso, a todos se les exigía que fueran mayores de edad.

No ha quedado acreditado, por tanto, ni el maltrato psicológico, ni las coacciones, ni lesiones, ni el delito contra la libertad sexual o estafa que de forma genérica, según consta en el auto contra el que cabe recurso, atribuían las acusaciones popular y particular al imputado.

Recapitulación del caso

Tal como informaba en Info-RIES en diciembre de 2011, fue el 5 de enero de aquel año cuando la Fiscalía llevó a los tribunales a Antonio Javier Ruiz Plazas como responsable de la comunidad, que lleva funcionando desde los años 80. Según indicaba en su denuncia, éste, “utilizando técnicas de persuasión coercitiva en el grupo, ha conseguido el control y la alteración de la personalidad de quienes en cada momento forman y han formado parte integrante de la comunidad, ocasionando a cada uno de ellos graves trastornos psicológicos”.

Para el Ministerio Fiscal, el gurú había realizado actos tendentes a “anular y controlar la personalidad de los miembros de la comunidad”, y todo ello “con la finalidad de obtener y obteniendo numerosos beneficios de carácter personal, sexual y económico”. Tras saltar la noticia, la secta compareció ante los medios para negar todas y cada una de las acusaciones. Sus responsables afirmaron que la orden está “avalada” por el Gobierno de la India y que “nunca” ha sido denunciada por nada, ya que cada miembro es libre para actuar y decidir cómo proceder dentro de la organización.

El testimonio más impactante que figuraba en la causa, tal como informaba en su día el medio Granada Hoy, fue el prestado precisamente por la presidenta de las supuestas víctimas, Teresa. Se le tomó declaración en el Juzgado de Instrucción número 6 de Colmenar Viejo, mediante exhorto judicial. La mujer, que formó parte de la comunidad, aseguró que dormía “tres o cuatro horas al día”, que tenían “una actividad frenética” y que el imputado sí “les obligaba” a seguir una dieta lactovegetariana.

Contratos de esclavitud

Según sus palabras, ella y otras personas tenían “contratos de esclavitud, por los que se comprometían a estar 24 horas disponibles a las necesidades del maestro”. Había además -siempre según su relato- sesiones religiosas o de adoctrinamiento “que podían durar hasta 12 horas, en las que no se podían mover y debían permanecer sentados en el suelo aunque tuvieran dolores”. En su caso, afirmaba que sufrió “malos tratos psicológicos”, no físicos, pero sí “vejaciones”, ya que le llamaba “inútil” o “patética”.

Teresa, que aseguró que entregaba a la comunidad el dinero de la pensión que cobraba por invalidez, llegó incluso a montar un centro en Madrid para el imputado con el dinero que recibió de una herencia. Allí se impartían sus doctrinas y “el denunciado pasaba consultas psicológicas, practicaba masajes y acupuntura sin ninguna titulación y se denominaba médico ayurvédico (medicina india) y daba recetas de ese tipo de disciplina”. Al final, ella abandonó la comunidad y cerró el centro porque no podía seguir pagando tanto dinero. Pero en el grupo estuvo 14 años, durante los que dice que vivió en una situación “de terror y angustia”. Afirmaba que el imputado “la violó a ella y a las demás mujeres”, así como a su “hija”.

Cuando el caso estaba siendo investigado por la Fiscalía Provincial de Granada, se unió al expediente un documento en el que el gurú, Antonio Javier Ruiz Plazas, daba a una de sus acólitas una serie de llamativas instrucciones sobre cómo debía de actuar y comportarse en la Casa Yoga de Armilla. En el manuscrito, que según las fuentes consultadas el imputado reconoció como suyo durante su declaración judicial, se establece un “protocolo de ocupación continua de 24 horas”, así como otros protocolos de tiempo, de permiso de acceso a las estancias y de modo de ausentarse.

Normas de comportamiento

El escrito fue definido por el gurú como “un recordatorio personal que realiza a una persona a la que se le concedió una beca personal”. La persona en cuestión es una mujer que colaboró con él “como si fuera una secretaria” y su beca consistió en sufragarle parte de los gastos de un viaje a la India. El imputado tildó así el documento de “un acuerdo excepcional con dicha persona para recordarle sus obligaciones respecto del declarante”. Dichas obligaciones consistían, por ejemplo, en que debía de conseguir su “sí” o “no” directamente de él. “No puede mi asistenta/ayudante/secretaria preguntarme por SMS-chat-Skype-teléfono u otro medio (incluyendo transmisión a través de persona alguna). Debe de preguntarme de viva voz y en persona”, agrega el texto.

En cuanto a la actuación de la referida mujer en la Casa Yoga, debía estar ocupada en lo que estimase el gurú o los demás superiores, y no podía ausentarse de la casa sin el permiso del imputado. “En caso de no poder comunicarse conmigo directamente, no podrá comunicarse por ningún otro medio y no podrá ausentarse”, añade el documento.

Para acceder al GD (el GD, por lo que se dice en el papel, parece que se trata de la estancia de la casa donde se encuentran el gurú y otros superiores de la organización) existía un código en el que se usaban pañuelos. “Podrás subir sin preguntar sólo cuando esté el pañuelo amarillo o blanco. Cuando esté el rojo, deberás de preguntar a algún miembro del GD”, explica el manuscrito. En cuanto a las tareas a realizar, el imputado señala en el documento que “cuando no te ocupe directamente (…) deberá de estar ocupada o directamente por el GD o por la GK o por sí misma en tareas de trabajo para mí, GD, GK, en este orden”.
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