Madrid (03/09/2013)

TESTIMONIO PÚBLICO EN MADRID

EL 3 DE SEPTIEMBRE 2013

¡Queridos hermanos y Hermanas, era 1996 y yo tenía casi 33 años, cuando Jesús de amor me ha concedido la gracia de venirme a visitar y salvar mi pobre alma!

¡He vivido una experiencia que voy a contarles!

Mi alma se encontraba en un lugar desierto. Yo estaba sobre una especie de plataforma y había un sendero. Avancé dentro este sendero y me encontré delante de un mar de fuego que llamamos infierno. He visto un agujero con un fuego crepitante en su interior. Los condenados se ponían en cólera y amenazantes cuando yo los miraba y ellos me han dicho: te odiamos. Su odio me quemaba y su desprecio me hería el corazón. Ellos estaban en este lugar, porque no se habían reconciliado con Dios. No querían saber nada de Jesús y no se arrepentían de sus faltas y habían rechazado confesar sus pecados con un sacerdote. Estas almas se sometían al suplicio del fuego y los demonios les hacían sufrir toda suerte de crueldades en los abismos de tortura por toda la eternidad, por cada uno de los pecados que ellas habían cometido durante su corta estancia en la tierra. Ellas adoraban a satanás y le obedecían. Entonces la Santa Virgen me ha dicho que casi lloraba cada vez que veía un alma pérdida, puesto que su fealdad y su sufrimiento son terribles.

He visto en seguida, que por encima de mí, había un purgatorio, las llamas eran muy altas. Muchas veces estas almas que están en este lugar de purificación me han obtenido gracias de Dios después de haber orado por ellas. Estas almas que ya están salvadas, han cometido numerosos pecados como los que les acabo de citar para las almas perdidas pero ellas los han lamentado y antes de su muerte, se reconciliaron con Dios tomando los sacramentos de la iglesia católica (confesión, eucaristía, unción de los enfermos, extremaunción, sacramento del matrimonio) ellas han reconocido a Jesús como su Salvador y su Dios, pero Jesús, quien es el Hijo de Dios Segunda persona de la Santísima Trinidad, respeta nuestra libertad de opción puesto que Aquel que es Amor no se impone Dios nos propone pero jamás obligará a nadie a Amarlo.

Las almas del purgatorio a menudo han sido salvadas por la intercesión de buenas almas que oran en la tierra y Dios les ha mostrado misericordia. La oración que les ha ayudado a salvarse es el Rosario y la coronilla de la divina misericordia. La oración “Jesús, María yo los amo, salven a las almas, salven a los moribundos” es muy eficaz. Cada vez que uno la reza, Jesús salva un alma. Él ha prometido a la hermana Sor María Consolata Betrone, monja clarisa capuchina, yo rezo todos los días muchos rosarios con esta pequeña plegaria muy fecunda “Jesús, María yo los amo, salven las almas”. Las almas del purgatorio se purifican de todas sus faltas antes de ser puros y de poder contemplar a Dios cara a cara. Ninguna de ellas quiere aparecer delante de la Santísima Trinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo con mancha alguna sobre su alma, por más ligera que ella sea.

Vi enseguida a Jesús en el cielo rodeado de una bella luz dorada era algo muy bello. Mi alma sentía una gran paz y muchas ganas de acercarme a Él. Me hubiera gustado quedarme cerca del Hijo de Dios, me sentía totalmente bien. Tuve, después de esta experiencia, un deseo ardiente del cielo y del cuerpo de Cristo. Jesús es totalmente dulce y bueno, Él es la delicia de todos los santos en el paraíso. Muchas veces Él me ha mandado descansar en Su corazón Y me ha dado a probar Su ternura exquisita que me derrite.

He creído en Jesús, he creído en Su Amor y cuento con Su Misericordia. Jesús es Dios, así le conozco pero yo confío en él sobretodo como Padre. Le he dado todo lo que poseo pues todo le pertenece. Entonces le he dado mis miserias y flaquezas y si bien no tengo más que faltas y pecados yo se los doy todos y no me quedo más que con esta confianza en Su Corazón. Él me perdona, El me ama y me santifica.

Fue en 1996 que Dios me ha visitado y ha venido a curarme espiritualmente de muchos años de errar lejos de Él. He tomado consciencia de mi estado de gran pecadora que yo ignoraba antes de que Dios me revelara el interior de mi alma. Esta alma que Él mismo depositó en mi cuando mis padres me han procreado. He aquí que por Su gran e infinita misericordia, Él me ha mostrado minuciosamente todas mis experiencias  pasadas que aseguraban mi eternidad en el infierno si Dios Padre y amante, no se me hubiera manifestado.

Dios, yo lo llama Papá de Amor puesto que lo yo he conocido de Él  no puede explicarse con palabras “Papá de Amor, Papá Dios” y yo he comprendido la Palabra de Jesús en el evangelio “No llames a nadie sobre la tierra vuestro padre puesto que ustedes no tienen más que un solo Padre, Aquel que está en los cielos”. Dentro de esta experiencia espiritual, yo he cargado en mi todos los pecados que no había todavía confesados lo que me ha hecho sufrir mucho. Para calmarme sobre ese asunto, me he confesado a menudo a fin de no tener que afrontarlos más luego del juicio particular de mi alma a la hora de mi muerte. Dios me ha abierto mi interior y me ha hecho ver todos los pensamientos que no estaban dentro de Su amor, todas mis complicidades con el mal, todos mis malos sentimientos, mis críticas y juicios sobre los demás. He visto y he revivido todo el mal que he hecho a mi prójimo y por lo cual he sufrido mucho, entonces he gritado hacia Dios y le he dicho “Jesús ten piedad de mí. Ten piedad de la gran pecadora que soy”. Le he dado así, todas mis malas elecciones y sus consecuencias y Él mismo en persona ha venido a reparar mis propios errores abriendo el camino hacia Sus gracias. Dios es Amor con una gran A. El nos lo ha demostrado amándonos hasta morir sobre la cruz Para salvarnos. Les voy a contar mi recorrido de muchos años pasados Sin la gracia de Dios:

Mis padres me llevaron a bautizar el 3 de mayo de 1964, algunos días después de mi nacimiento. He seguido todos los cursos de catequesis y he hecho mi primera comunión privada y solemne. Mamá me había enseñado a rezar todas las noches antes de acostarme el Padrenuestro y el Ave María. De los 15 a los 18 años hice algunos estudios de turismo. Los miércoles después de mediodía éramos libres de salir y fue en ese momento que mi vida dio un vuelco. Comencé con mis amigas a robar en las tiendas, a interesarme por los hombres, a pasarme mis noches en los bares más sórdidos. Por parecerme a los otros, he comenzado a fumar después más y más hasta que consumía dos paquetes por día.

Habiendo totalmente abandonado la iglesia católica, he escuchado la voz del demonio que me ha llevado hacia una vida de placer de la carne. He tenido muchos novios sin haber encontrado alguna vez el gran amor como lo he encontrado ahora con Dios. Todos los fines de semana iba a encontrarme con una dama de nombre Laura que me ha enseñado a tirar las cartas, toda suerte de tarots. También me llegó a suceder que escribí a una astróloga para conocer mi futuro, quien me envió mi carta astral, lo que me hizo caer en una miseria espiritual intensa pues el futuro se me había mostrado ¡muy triste! Y he aquí que caí en una angustia sin fin y que ya no podía vivir sin ir a que me leyeran las cartas todos los días o sin Ir a ver a una adivina para estar segura.

Después del bachillerato, hice algunos estudios y después entré al mundo del trabajo durante algunos meses y rápidamente me encontré en el desempleo. Pasando por un periodo de ociosidad, tuve contacto con mis vecinos que tenían otros amigos. Sus amigos, la mayoría, eran homosexuales y poco a poco fue arrastrada con ellos en las noches a los clubes nocturnos y espectáculos. A partir de ese momento quise gustarle a la gente. Mini faldas, trajes de lujo, maquillaje exagerado. Me comenzaba a divertir mucho. De un antro al otro, comencé a desatarme después a disfrutar música que no venía de Dios. Uno de mis novios me ofreció droga y comencé a  fumar hachís. Entre mis conocidos una amiga quedó embarazada y decidió practicarse un aborto, y como ella no tenía a nadie que la condujera hasta la clínica, yo la ayudé sin tener consciencia del dolor que causaba a mi alma y a la de ella y más tarde, lloré.

Estando enamorada de un chico, al cabo de unos cuantos meses, decidimos vivir juntos y me mudé a otra colonia porque mi amigo acababa de ser contratado en una radio. Su empleador me rogó para que trabajara con él. Mi tarea consistía en buscar Clientes para venderles spots publicitarios en la radio. Comencé a tener mucho éxito, contratos sobre contratos y gané no poco dinero.

Mi pequeña vida continúa de ese modo y ambos vivíamos en concubinato sin saber que lastimábamos profundamente nuestra alma puesto que nuestra vida la compartíamos sin el sacramento del matrimonio. Ahora que sé cómo los demonios torturan nuestra alma y nos poseen cuando tenemos relaciones sexuales mientras uno no está casado por la iglesia, me abstengo. Como yo no quería tener niños, tomaba la píldora y comencé a tener toda clase de amigos que vivían en el libertinaje, dentro del cual me inicié en la cerveza y en la Numerología.

Al final de muchos meses, me cambié de colonia porque me proponían otro empleo. No encontrándole gusto alguno a este nuevo trabajo, caí rápidamente enferma y dejé de ir por muchos meses.

Durante estos meses de desierto, viví una vida muy disoluta, saliendo de fiesta todas las noches. Algunos meses pasaron y después ¡conocí a una astróloga y a una rosacruciana de la antigua y mística orden de la rosacruz!  La astróloga me propuso hacerme mi carta astral kármica! Me explicaba que se trataba de estudiar mi carta astrológica basándose en mis vidas anteriores ¡estudiando mi karma!

Pasó algún tiempo, ella vino a mi casa y me trajo mi carta astral que ya había estudiado. La leí y la comprendí porque en algún tiempo libre mi prima me había llevado a un centro espiritista en el cual el responsable hablaba del karma, de la reencarnación, etc. En este centro, me encontré un libro que se llamaba “El Evangelio según el espiritismo”. ¡Una abominación a los ojos de Dios! Lo estudié y todas las semanas iba a escuchar sus enseñanzas. Nos hablaban de diversos temas como: el karma, la reencarnación, los estudios espiritistas, la oui-ja, el velador, los OVNIS, etc. Y he aquí que el responsable propuso un día a los que lo desearan, participar el miércoles por la noche en sesiones emocionantes de espiritismo y en mi inocencia, ¡acepté! Y ahí, comencé a ver médiums que entraban en trance, que recibían mensajes del supuesto Santo Cura D´Ars, del Padre Pío, de Santa Teresa del Niño Jesús, de la Madre de Dios y del mismo Cristo, y por fin de los extraterrestres. Si yo hubiera sabido que eran los demonios quienes enviaban esos mensajes, hubiera abandonado el centro espiritista de inmediato.

La Palabra de Dios, verso 9 capítulo 18 dice: “Cuando entres en el país, que tu Dios Eterno te dará, no aprenderás a imitar las abominaciones de aquellas naciones: Que no se encuentre en tu casa a nadie que haga pasar a su hijo o su hija por el fuego, nadie que ejerza el oficio de adivino, de astrólogo, de augurio, de mago, de encantador, nadie que consulte a los que invocan los espíritus o dicen la Buena suerte, nadie que interrogue a los muertos. Porque quien sea que haga estas cosas es abominable al Eterno, y es a causa de esas abominaciones que el Eterno, tu Dios, va a cazar a esas naciones delante de ti, tú serás enteramente del Eterno, tu Dios. Pues esas naciones que tu cazarás escuchan los astrólogos y los adivinos, pero a ti, el Eterno, tu Dios, no te lo permite”.

Queridos hermanos y hermanas, yo era la única en no recibir mensajes. Luego de una sesión, el responsable del centro propuso a los que lo desearan, ¡hacer una gran limpieza de su alma! Como yo sufría interiormente pues creía verdaderamente que tenía realmente vidas anteriores que purificar, le dije que yo aceptaba con gusto su propuesta y yo pensaba que realmente me iba a liberar de esta influencia. En aquel momento, yo no sabía que era víctima de una grave invasión de espíritus impuros debido a mis errores en el camino que había tomado: echar las cartas, péndulo, astrología, horóscopo, líneas de la mano, iniciación al yoga, meditación esoterismo, apertura de chacras, etc. Entonces me senté al lado de este iniciado en esoterismo quien me impuso su mano con los poderes que él había adquirido de la Bestia, sobre dos de mis chacras. ¡El chacra del corazón y el chacra del tercer ojo! Después él me dijo que me había transmitido la luz. Pero yo no sabía en ese momento que se trataba de la luz del enemigo de Dios, Lucifer. Enseguida regresé a mi casa y comencé a sentirme mal. En la próxima sesión de espiritismo, me sentí al lado de él y entonces viví una experiencia muy Difícil. La kundalini, se elevó.

La kundalini es una poderosa energía que se sitúa en el hueso sacro. Cuando ella se despierta, sube a lo largo de la columna vertebral y trabaja de centros en centros hasta el chacra coronario que está situado por encima de la cabeza. Entonces, durante esta experiencia tuve la impresión de que me iba a elevar al cielo, tal era la potencia de esta energía. Lo que yo no había comprendido en ese momento era que la kundalini era un poder de satán que había entrado en mí tal como lo había hecho cuando me inicié en el yoga. Para poder explicarles un poco, satán me dirigía desde el interior con sus técnicas. Yo había ofendido al Espíritu Santo quien no podía quedarse en mí por mi falta de humildad.

Sintiéndome de mal en peor, decidí dejar el  espiritismo y tuve que buscar muchos sacerdotes quienes me han administrado varias veces el sacramento de la unción de los enfermos. Debido a la apertura de los chacras yo estaba entre la vida y la muerte. Como mi sed de conocimiento no estaba satisfecha, le hablé un poco sobre el tema a mi prima quien había hecho una breve estancia en el entro espiritista y ella me ha presentado a su amigo quien era ¡rosicruciano! Ella me ha contado que se había afiliado a la orden de la Rosa-Cruz AMORC durante largo tiempo y que lo había dejado para tomar un tiempo meditación. Entonces le pregunté la dirección de la AMORC y he aquí me afilié a esta orden esotérica. Escribí un libro sobre mi adhesión a esta orden y el libro consiguió el Imprimatur y el nihil obstat de la iglesia católica.

Escribí también otros cuatro sobre la astrología, la videncia, la reencarnación y el espiritismo que obtuvieron igualmente el Imprimatur y el nihil obstat. El Imprimatur es una autorización oficial de la iglesia católica romana para publicar un escrito. El nihil obstat es una aprobación oficial otorgada por un delegado de la iglesia católica para  editar un trabajo acerca de la fe. La mención significa que la publicación del libro está exenta de error doctrinal y no es contrario a la moral católica. Pueden conocer sobre estos libros en mi sitio:http://fabienne.guerrero.free.fr/

Después de mi afiliación a la orden la rosa cruz, comencé a recibir monografías al ritmo de cuatro por mes y a medida que avanzaba en las enseñanzas pasé por diversos grados. Me detuve al séptimo grado del templo, también me afilié a una logia rosicrucianos dentro de la cual pasé por muchas iniciaciones. Dentro de mis estudios esotéricos estudié ciertas cosas sobre la Nueva era con los escritos de Alice Bailey y de H.P. Blavatsky o incluso de la orden de la Rosa Cruz. Como por ejemplo la terapia rosacruciana, el cuerpo psíquico del hombre, el viaje astral, el aura humana, los centros psíquicos, los chacras, los sonidos vocales, los mantras, etc. Estos estudios desgraciadamente me hicieron sumergirme en el orgullo espiritual del cual Dios tiene un santo horror. Satán habría logrado perderme, pero la misericordia de Dios a sobre abundado para justificarme cuando regresé a Jesús y a Su iglesia, la única que Él ha fundado sobre Pedro. Él me ha dicho: “No te alejes más de mí. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”.  A través de estos estudios, he buscado conocer y comprender el Dios de mi corazón que llamábamos “El cósmico”. Pero yo no comprendía a este falso Dios y a sus energías. ¡Imagínense que relación de amor tenía con este Dios! ¡Ninguna! Ningún corazón a corazón de amor ardiente.

Y pensar que mis amigos vivían la misma cosa. Algunos practicaban el magnetismo, el tantrismo, la interpretación de los sueños, las sesiones de canalización, las sesiones de curación con los seres de luz, la telepatía, la telequinesis, el péndulo, el simbolismo, toda clase de magia, la hipnosis, la fuerza psíquica, las  respiraciones nueva era, lectura del aura, todas las formas de curación por las energías, por los cristales, la meditación trascendental, otros practicaban el reiki, cuando ya había sido condenado por los obispos de los Estados-Unidos. Y yo les aseguro que, cuando ellos comprendieron y experimentaron que Satanás había depositado su energía en ellos con su poder, y ellos corrieron por centenares hacia un padre para confesarse y para solicitar las plegarias de liberación. Yo misma tuve esa necesidad y también de plegarias para cortar las ataduras, las cuales no rindieron fruto hasta haber aceptado confesarme con un padre.

Queridos hermanos y hermanos, ahora he tomado el tiempo de mirar bien el Corazón de Jesús que es el Asilo de los miserables y por consecuencia, el mío, pues ¿dónde encontrar uno más miserable que El mío? He mirado más al fondo del Corazón de Jesús que es el Crisol donde los corazones más mancillados son purificados, más inflamados de amor. Me acerqué a esta hoguera ardiente de amor. Yo he dejado aquí mis miserias y mis pecados. He tenido confianza y he creído en Jesús quien es mi Salvador he mirado más profundamente todavía el Corazón de Cristo Él es la Fuente de Agua Viva. Me sumergí en Él y de Él he bebido hasta saciar mi sed. Jesús desea y quiere que todas las almas vengan a esta fuente para encontrar en ella su frescura.

Queridos hermanos y hermanas, un día me encontré con un señor que había desde hacía tiempo, pasado el decimosegundo grado del templo dentro la orden de la rosa cruz. Rápidamente nos fuimos a vivir juntos. Él estaba solo desde hacía años pues su mujer se había ido con un amigo suyo. Algunos meses más tarde,  decidimos casarnos por el civil. No podíamos casarnos por la iglesia católica pues él ya había recibido el sacramento del matrimonio algunos años antes. ¡Y entonces un golpe de gracia llegó a mi vida! Mirando un poster del Sagrado corazón de Jesús, escuché una fuerte voz que me decía: ¡“Mis llagas te salvarán! Poco tiempo después conocí una amiga quien me habló de Medjugorje. Me explicó que era un lugar de plegarias en el cual la Virgen María aparecía. Entonces  decidí inscribirme a una peregrinación e hice otras dos prácticamente de un tirón. Desde que llegué a Croacia, me invadió una paz. Y ahí tienen que corrí hasta la iglesia y ahí me encontré en medio de centenares de peregrinos que iban a adorar al Señor, yo, que tenía la costumbre de huir de la iglesia. Me hice pequeñita con mi miseria delante del Santo Sacramento, delante de Jesús vivo su cuerpo, sangre, alma y divinidad.

Al salir de la iglesia, conocí una señora a quien le conté mi vida disoluta y ella me respondió: “Verás Fabienne, no puedes salvarte con la vida que llevas. Entonces yo le dije: ¿Qué debo hacer? Y fue ahí que ella me invitó a dejar las prácticas de la nueva era, así como al hombre que yo había conocido. Me  explicó que vivía una situación de adulterio. Después me dijo que la confesión ¡me ayudaría mucho! ¡La confesión! Entonces pensé: ¿confesarme con un padre? ¿Es necesario que me confiese con un hombre que va a escuchar todos mis pecados? Tenía vergüenza pues había cometido muchos. Reflexioné y me dije que  ya nada podía ser más difícil que esto. El día siguiente propusieron a nuestro grupo de ir hacer el viacrucis.

Hice como mis hermanos y hermanas y ¡los seguí! Nos encontramos de pronto delante de un camino de grava, con piedras que me parecían bastantes altas. Miraba algunas hermanas y las vi escalar ¡con los pies desnudos! Me dije ¡pero dónde vine a caer! Todas  estas personas que suben sobre estas grandes piedras pero ¿hacia dónde corren? ¿A dónde van? Aparentemente había una meta que alcanzar y esa era ¡una cruz! 

Queridos hermanos y hermanas, eso ya era la premisa de mi regreso a Jesús.  Me dije que si algunos enamorados de Jesús le seguían, entonces porqué yo no. Fue así como yo encontraba la cruz, una cruz que ya no tenía rosa en medio pero sobre la cual estaba extendido con  mucho amor un hombre Dios al que llamamos Jesús, el Hijo de Dios, el verbo hecho carne. Me acordé también que era Jesús. Mi verdadero Salvador, mi único maestro. Algunos días más tarde, regresé a Francia. Al momento de la partida, la Santa Virgen me otorga una gracia tan poderosa que no paraba de llorar cálidas lágrimas,  aunque mi madre me había acompañado me miraba con sorpresa, ella que me

había visto siempre divertirme y reír. Y ahí mismo, yo lloraba y estas lágrimas ¡me quemaban los ojos! Eran lágrimas de arrepentimiento. Al llegar a Francia, hice parada en Niza y me  fui a rezar a la capilla de Santa Rita a quien pedí que me ayudara.

Pues Santa Rita es la santa de casos desesperados, lo que era verdaderamente mi caso. Después regresé a mi casa. Jesús me mostró mi alma encerrada dentro de la Bestia que tenía una cabeza de león. Vi los demonios que me rodeaban y que estaban listos para llevarme con ellos al infierno. Tenían una cabeza horrible y dos ojos que salían de sus órbitas.

Este mal delante de mí era la consecuencia de mis pecados. Saben, en ese momento particular de mi vida, yo no creía más en el cielo, en el purgatorio ni en el infierno puesto que me adhería a la reencarnación.

Enseguida Jesús me dijo: “Yo soy tu único maestro. Escucha Mi palabra, observa mis mandamientos, observa mis sabbats”

Los mandamientos de Dios, yo sabía que habían muchos,  pero me era imposible acordarme. Abriendo la Biblia, los descubrí:

– Yo soy Yahvé tu Dios quien ha hecho del país de Egipto, casa de servidumbre. Tú no tendrás más dioses delante de mí.

– Tú no pronunciarás el nombre de Yahvé tu Dios en vano, puesto que Yahvé no deja impune a aquél que pronuncia su nombre en vano.

– Observa el día del sábado para santificarlo.

– Honrarás a tu padre y a tu madre, como te lo ha mandado Yahvé tu Dios.

– No matarás.

– No robarás.

– No levantarás falso testimonio contra tu prójimo.

– No desearás la mujer de tu prójimo.

– No codiciarás nada que sea de tu prójimo (Dt 5, 6-21).

Después de aprenderme los mandamientos, me dije que tenía mucho trabajo por hacer en mi persona para ser fiel a Dios y para poder ir al paraíso. Enseguida, me encontré con aquel se había convertido en mi marido. Él me miró bastante raro preguntándose en quien me había convertido. Entonces le dije: “Tú sabes que es necesario que te vayas de mi casa porque tú ya eres casado por la iglesia, no tenemos el derecho de estar juntos”. El me mira todavía más raro, se volvió entonces a su casa una tarde, pero dos días más tarde, regresó a verme. Entonces yo le dije que si él quería quedarse en mi casa, debería ir a dormir a la recámara que queda a un lado de la mía. El aceptó no sin pelear.

Entonces yo le dije: Sabes, voy a ir a ver a un padre para contarle nuestra historia y él va a ayudarme a caminar contigo como hermano y hermana. Voy a pedirle si es posible de tener una bendición en la iglesia puesto que no podemos acceder al sacramento del matrimonio. Entonces pedí una cita con un padre joven que aceptó bendecir en la iglesia nuestro matrimonio civil. El día de la bendición pasó que mi auto no quería avanzar hasta la iglesia. Aun así, llegamos y cuando la bendición terminó, Dios me hizo comprender que lo que acababa yo de vivir ¡era una mentira! Enseguida, regresamos a casa, a nuestra nueva residencia. El día siguiente, dejé la recámara conyugal siguiendo una llamada de Dios que me pedía la castidad. ¡Imaginen mi desesperación! Acababa de casarme para fundar un hogar pero Dios me hizo saber que me estaba prohibido procrear porque yo no contaba con el sacramento del matrimonio. 

A la mañana siguiente, busqué un confesor que me recibió con caridad y le expliqué lo que yo estaba viviendo. Él me dijo, ustedes podrían  comulgar solamente si vivieran como hermano y hermana, pero no podrían estar mucho tiempo en esa situación. Habrá que contemplar la separación. Efectivamente, como no teníamos niños juntos, no había ninguna razón para que yo siguiera con un hombre que era el marido de otra delante de Dios, aún si son esposa lo había dejado por otro hombre. Sin embargo, no me dije: Si él es divorciado, entonces es libre. Pues aprendí que el divorcio no rompe el matrimonio por la iglesia. Entonces pensé que tal vez podría solicitar una anulación de su primer matrimonio.

Escribí pues al Vaticano que me respondió que era necesario que verdaderamente hubiera una causa seria para obtenerla y siendo coherente con Dios, reconocí que no había ninguna, pues los dos habían sido conscientes al momento de contraer el sacramento del matrimonio. Después de haber dejado al padre, de regresar a mi casa, comencé a sentir mucha angustia puesto que faltaba que le hablara a mi marido ¡¡quien se había convertido en mi hermano en unas horas!! El aceptó esta situación con mucha dificultad, pero la aceptó puesto que se trataba de la salud de su alma. Enseguida le expliqué que iba a dejar la orden de la  rosa cruz, lo cual lo contrarió pues estaba muy apegado a ella. Convencida de que antes iba por el camino equivocado comencé a romper en pequeños pedazos todos los libros de autores rosicrucianos, las monografías, todos los libros sobre la numerología, las líneas de la mano, la cartomancia y muchos otros. Y como yo sufría mucho interiormente, comencé a mandar celebrar muchas misas por mi alma y recuerdo que luego de la celebración de estas misas, el Espíritu Santo me hacía remontar en mi conciencia, todos los pecados que había cometido desde mi infancia. Entonces, corrí hacía un padre quien me recibió con mucho amor pero quien por lo menos estaba un poco sorprendido de ver yo llegaba con él con numerosas páginas de pecados. Comencé a citar mis pecados sin mirarlo puesto que yo tenía mucha vergüenza en ese momento. Entonces con la cabeza baja, comencé a decir, tartamudeando y un poco dudosa: yo usé escotes bastantes provocativos, tuve muchos amantes, me casé con un divorciado, tomé la píldora, consumí drogas, tomé alcohol, creí en la reencarnación, he dicho palabras y tenido pensamientos impuros y sin caridad, pasé muchas noches en los clubes nocturnos, no iba a misa los domingos, no participé correctamente en las festividades de Cuaresma, despilfarré demasiado dinero en ropa, llevé a una amiga a practicarse un  aborto, consulté muchos videntes y astrólogos, cometí muchos pecados de glotonería,  le mentí a mi jefe, no oraba, no compartía con los pobres, tuve muchos ídolos en la nueva era, la televisión y la música, he visto películas dañinas y XXX, leí libros perjudiciales.

El padre me escuchó con paciencia y caridad, y después de ese tiempo, me confesaba todas las semanas o al menos una vez al mes. La primera vez que me fui a confesar, no sabía todavía que Dios se esconde detrás del padre con todo su amor de Padre para perdonarme y tomarme en sus brazos y lavarme con su sangre. Lo que yo no sabía era que los demonios que habían entrado en mí, debido a las técnicas de la nueva era o debido a otros errores que cometí en el camino, regresaban al infierno durante la confesión gracias a la Preciosa Sangre de Jesús que se derrama sobre el alma. Sobre  ello Él mismo le ha hablado a la hermana Josefa Menéndez en el libro “Una llamada al amor” libro que tiene el Imprimatur de Su Excelencia monseñor Saliége.

Después de haberme confesado, fui a hacer mi penitencia delante del tabernáculo y ahí Jesús me dijo con todo Su amor “Tu pecado ha sido borrado” ¡Qué gracia! Si, queridos hermanos y hermanas, mis pecados, Jesús los ha borrado, mis miserias Él las ha consumido, mi debilidad Él la sostiene. Si yo estoy en Sus manos, ¿qué puedo yo temer? Yo les aseguro que no dudo de la bondad del Corazón de Jesús ni del amor que Él tiene por mí y por todas las creaturas. Atrajo hacia Sí mi miseria y sin Él, ¿¿qué sería de mí??? Me he abandonado toda a Él y encontré todo en Su Corazón Ardiente de amor.

Queridos hermanos y hermanas, también quería compartir con ustedes que yo sentía que me Jesús me atraía cada vez más cerca de Él en la iglesia. Era algo irresistible. Yo era atraída como un amante. Pasaba todas mis tardes cerca de Él con el fin de hablarle y de hacer el viacrucis para la liberación de las almas del purgatorio. Dos años han pasado ya, durante los cuales comencé a hacer mucho apostolado para Dios y la Virgen María y así un día escuchando un casete sobre la vida de San Francisco de Asís, fui fuertemente conmovida por su vida. De ser una persona rica, él se hizo pobre como el Señor y yo quise hacer lo mismo. Junto con mi primer padre espiritual, un padre dominicano, decidimos que dejaría mi domicilio, que me divorciara puesto que mi matrimonio no era tal delante de Dios, con el fin de que yo pudiera caminar con el Señor. A partir de ese momento, frecuenté muchas comunidades carismáticas, el Carmelo y la orden de las Clarisas en las cuales me quedé durante 15 meses. Ese fue un tiempo de gracia durante el cual pude estudiar la Biblia, el Catecismo y la vida de los santos.

Enseguida, regresé al mundo para testimoniar la gran misericordia que Dios me había concedido. Desde hace algunos años, yo doy testimonio en muchos países del amor de Dios, de Su paz y de Su gran Misericordia. Hice un pacto de alianza con la Virgen María en la fraternidad María Reina Inmaculada del Universo en Francia y es por eso que yo uso un anillo en el dedo y por lo que quise libremente además de mi consagración al Corazón Inmaculado de María, usar el escapulario del Monte Carmelo, por la gracia con la cual la Santa Virgen María me ha protegido de muchos peligros. Yo, que he conocido en el esoterismo, un Dios sin amor, un

Dios energía, puedo dar testimonio a ustedes, que es en la iglesia católica donde yo conocí un Dios de ternura. Con el corazón lleno de amor por cada uno de nosotros.

Muchas veces Jesús de amor me ha hecho conocer la profundidad de su corazón en el cual yo he sido transportada para ahí descansar en Su ternura exquisita y Su dulzura inigualable. Ustedes saben que le dije a Jesús: Yo te doy mi “Si” puesto que yo quisiera que muchas otras almas conocieran tu corazón ardiente de amor. Yo te doy todas mis antiguas opciones y sus consecuencias a fin de que Tú el Amor, Tú los hagas arder en Tu fuego de ternura y en las llamas de Tu Misericordia.

Para terminar queridos hermanos y hermanas, voy a recitar una pequeña plegaria para todos nosotros a fin de que Jesús de amor visite nuestros corazones: “Mi Dios, Tu quien has dado al mundo Tu Hijo Jesucristo para salvarnos, no permitas que uno solo de tus corderos se pierda.

Concédenos tu misericordia para que podamos vivir en Ti. Concédenos no ofenderte más para que Tú puedas vivir en nosotros y hacer de nuestra alma un descanso para Tu corazón. Concédenos Tu ternura a fin de que en este mundo seamos faros y consuelo para los pobres de buena voluntad. Sálvanos¸ mi Dios y ámanos para que nosotros sintamos este Amor y que él nos libere de todo mal. Amen.

Queridos hermanos y hermanas, no duden ustedes en lanzarse con confianza en el océano de amor del corazón misericordioso de Jesús que los ama tanto. ¡Alabado sea Jesucristo y sea mil veces bendito! ¡Amén!

Su hermana, Fabienne.

Publicités

Laisser un commentaire

Entrez vos coordonnées ci-dessous ou cliquez sur une icône pour vous connecter:

Logo WordPress.com

Vous commentez à l'aide de votre compte WordPress.com. Déconnexion / Changer )

Image Twitter

Vous commentez à l'aide de votre compte Twitter. Déconnexion / Changer )

Photo Facebook

Vous commentez à l'aide de votre compte Facebook. Déconnexion / Changer )

Photo Google+

Vous commentez à l'aide de votre compte Google+. Déconnexion / Changer )

Connexion à %s